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«Sé parte de nuestro compromiso», propuesta de Cáritas Diocesana de Huelva para la Navidad 2018

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Bajo el lema "Sé parte de nuestro compromiso", Cáritas lanza su Campaña de navidad con los objetivo de transmitir la vivencia del compromiso como motor de cambio de la sociedad, renovar y reforzar la vivencia del compromiso, donde nos atrevamos a ir contracorriente y promover el valor del compromiso, alimentando la conciencia de misión colectiva.

Desde Cáritas ofrecemos unos cuadernillos de trabajo para que podáis trabajar distintas dinámica en grupo. Hay cuadernillos para adultos, jóvenes y niños. Para estos últimos, si hacéis actividades con niños o jóvenes en escuelas, catequesis, parroquias, sería bueno que los pidáis ya que aparecen muchas actividades que podéis realizar con ellos.

PINCHA AQUÍ para descargar los diferentes cuadernillos de trabajo y también la fundamentación de la campaña y el cartel de navidad 2018-2019.

“Sé parte de nuestro compromiso”, este es el lema de la Campaña de Navidad de Cáritas Diocesana de Huelva. En una fecha tan importante para los cristianos como es la Navidad, este lema cobra una fuerza especial, porque no hablamos de de cualquier compromiso, hablamos del que tiene como referente a Jesús de Nazaret, del que nace de nuestra fe en Dios.

 

“No pensemos solo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida.” (Mensaje del Papa Francisco para la I Jornada Mundial de los Pobres).

 

Este compromiso es un modo de ser y de estar en el mundo y elegir esta forma de vida es arriesgarse a vivir y trabajar para mejorar la vida de los demás, abriendo nuestros corazones, nuestras casas, nuestras vidas para caminar junto con ellos. Este compromiso nos hace salir de nosotros mismos, de nuestra vida acomodada, tranquila y de la zona de confort para acudir al encuentro de los demás.

 

Cualquier cambio comienza con gestos cotidianos concretos y sencillos realizados desde nuestra propia situación en la sociedad, con la gente más cercana. Debemos tomar postura ante la realidad social que vivimos, comprometiéndonos de corazón con aquellos que más necesitan.

 

 

A modo de resumen...

Nuestro compromiso mejora el mundo si dejamos que la realidad de las personas más pobres y vulnerables irrumpa en nuestra vida. “Sólo podemos amar lo que cono­cemos, y conocer lo que amamos”. Nos movemos, reaccionamos y actuamos cuando nos toca la vida de la otra persona y nos dejamos sentir.

La importancia de ver para poder mirar. Preguntas como qué somos capaces de ver del mundo o desde dónde miramos nuestra realidad y la de las demás personas, nos van a situar en un lugar concreto de la historia. Podemos elegir ser ciegos o de­sear mirar con los ojos de Jesús de Nazaret que reflejan la mirada de un Dios que se compromete con la historia de todos los hombres y mujeres, que se conmueve, ama, se compromete y da.

La importancia de escuchar para poder responder. Hacer silencio y ejercitarnos en el escuchar a los demás y en lo que está pasando en el mundo, escuchar aquellos lugares donde los derechos humanos se violan o se anulan, nos sitúa en la posibi­lidad de discernir nuestro lugar en el mundo y dar de nosotros lo mejor que somos para transformarlo.

La importancia de hacer camino en comunidad. Nuestro paso por este mundo se enriquece cuando elegimos vivir nuestro proyecto de vida con otras personas, cuan­do nos sentimos hermanos y hermanas en los mismos derechos y en la misma digni­dad. Es en este momento cuando estamos capacitados para cargar con la realidad de los más pobres con corazón compasivo y misericordioso.

Una hoja de ruta cargada de retos.

Afrontar las realidades sociales con mirada profunda y fantasía creadora.

Ser una Iglesia pobre, Pueblo de Dios, comunidad de comunidades que apuesta por los más débiles y pobres.

Promover una caridad que brota del corazón y es motor del compromiso.

Trabajar por la justicia y transformar las estructuras que generan pobreza.

Repensar la solidaridad en clave de comunidad y defender los derechos humanos.

Afrontar el reto de una economía inclusiva y de comunión.

Comprometernos con el cuidado de la casa común.

Cultivar una sólida espiritualidad y profundizar en la dimensión evangelizadora de la caridad.

Fortalecer la animación comunitaria y el acompañamiento en la misión.