Cuatro de cada diez hogares sustentados por mujeres están en exclusión social, casi el doble que los encabezados por hombres

La brecha de género es profunda en los hogares monoparentales y mucho más si la sustentadora principal es una mujer migrante. Según el IX Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, el 44,4% de las familias monoparentales encabezadas por una mujer están en exclusión social en nuestro país, casi el doble que las sustentadas por hombres (26,8%).

Esta falta de igualdad entre hombres y mujeres mueve a Cáritas a visibilizar y denunciar, con motivo del Día Internacional de la Mujer, las múltiples barreras que deben afrontar las mujeres que acompaña. En los distintos programas de Cáritas, las mujeres representan el 65% de las personas atendidas. El perfil predominante es el de mujeres mayores de 45 años, con estudios básicos y, cada vez más, mujeres migrantes.

“El género continúa siendo uno de los factores que más condiciona la posición social, las oportunidades y la vulnerabilidad”, explica Leticia Escutia, responsable del programa de Mujer de Cáritas Española.

Durante 2025, la mayoría de las personas acompañadas fueron madres solas sustentadoras de hogares enteros con pocos recursos; mujeres migrantes expuestas a empleos extremadamente precarios y a dificultades para regularizar su situación; mujeres mayores con pensiones insuficientes y redes de apoyo debilitadas y mujeres en zonas rurales con menor acceso a servicios esenciales.

“En todas ellas se repiten patrones muy claros: dificultad para acceder o mantener una vivienda estable; obstáculos para el acceso a un empleo digno y compatible con los cuidados; sobrecarga mental y física por asumir en solitario los cuidados y la economía del hogar y procesos administrativos lentos que complican aún más su salida de la pobreza”, indica Escutia.

Pese a la reducción general del desempleo, la brecha de género persiste. En 2025, el paro femenino fue del 11,24% frente al 8,76% de los hombres, y las mujeres siguieron cobrando un 16% menos. A ello se suma la alta parcialidad involuntaria (las mujeres representan el 72% de los contratos a tiempo parcial), la carga desproporcionada de los cuidados, la segregación laboral (horizontal y vertical), la brecha digital y la alta presencia de mujeres en la economía sumergida, especialmente en empleos como hogar, cuidados o limpieza.

Ante esta realidad, Cáritas reivindica el acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones, con trabajos dignos y sin discriminación de género. Se exige la formalización del empleo en sectores precarizados como el doméstico, agrícola y de servicios, así como la eliminación de barreras administrativas para las mujeres migrantes, garantizando permisos de residencia y trabajo justos. También se demanda el reconocimiento social y mejores condiciones laborales para trabajos esenciales desempeñados mayoritariamente por mujeres.

“A pesar de las dificultades, muchas mujeres han logrado salir adelante, demostrando una enorme fortaleza, resiliencia y capacidad de superación. Han enfrentado violencia, discriminación y barreras sistémicas, pero con el apoyo adecuado y el acceso a oportunidades, han conseguido transformar sus realidades y construir un futuro digno para ellas y sus familias”, indica la responsable del programa de Mujer de Cáritas Española.

8 de Marzo: Cáritas Diocesana de Huelva reivindica el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias machistas

Acompañamos procesos que rompen barreras estructurales y fortalecen la autonomía personal y social.

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Cáritas Diocesana de Huelva pone el foco en la realidad de vulnerabilidad que viven muchas de las mujeres a las que acompañamos cada día. Una realidad marcada por un sistema de desigualdad entre hombres y mujeres, de carácter estructural e histórico, que sigue teniendo consecuencias directas en sus vidas.

Esta desigualdad atraviesa todos los ámbitos de nuestra sociedad y se manifiesta en múltiples formas: desde la brecha de género en el empleo o las dificultades para la conciliación y la corresponsabilidad en los cuidados, hasta expresiones tan graves como las violencias sexuales o los feminicidios.

Desde Cáritas Diocesana de Huelva se trabaja con las mujeres de manera integral y coordinada desde todas nuestras áreas, acompañando sus procesos vitales y respondiendo a las distintas formas de vulnerabilidad que atraviesan sus vidas. Nuestro compromiso es común: garantizar sus derechos, fortalecer su autonomía y ofrecer espacios seguros donde puedan reconstruir proyectos de vida dignos y libres de violencias.

El Proyecto Ammar (Atención a las mujeres en situación de vulnerabilidad) lleva más de dos décadas ofreciendo un acompañamiento integral a mujeres que afrontan situaciones especialmente complejas: cargas familiares no compartidas, falta de documentación, baja cualificación, desconocimiento del idioma, ausencia de redes de apoyo, precariedad económica o haber sido víctimas de violencias machistas. Estas circunstancias dificultan el acceso a derechos básicos como la educación, la vivienda o el empleo. Por ello, resulta esencial ofrecer respuestas que fortalezcan su salud integral y generar espacios seguros que les permitan iniciar procesos de promoción personal.

En esta línea, la acción formativa Taller de Peluquería y Estética se ha consolidado como un espacio de confianza donde crear vínculos, tejer redes de apoyo y favorecer la participación. De manera transversal, se desarrollan también talleres que promueven la igualdad de género como un valor imprescindible para construir sociedades más justas e inclusivas.

Con motivo del 8M, hemos impulsado diversas dinámicas —La Flor de los Derechos, Las Gafas Lila y la elaboración de cartelería conmemorativa— para fomentar el apoyo mutuo, la toma de conciencia sobre derechos e igualdad, la participación activa y el empoderamiento de las mujeres que acompañamos.

Desde el Área de Familia, el trabajo con la mujer se concreta tanto desde el Proyecto de Acompañamiento a familias como desde el Proyecto de Acompañamiento a personas mayores en situación de soledad no deseada. 

El desarrollo humano de estas mujeres está limitado por barreras de exclusión y discriminación que obstaculizan su empoderamiento, el desarrollo de sus capacidades y las conducen a vivir en un estado permanente de inseguridad, vulnerabilidad y de aislamiento personal y social.

Desde el Proyecto de Acompañamiento a familias, se realiza con las mujeres un acompañamiento integral teniendo en cuenta todos los ámbitos de su vida y la de sus familias, y que busca que cada mujer pueda fortalecer sus capacidades, reconstruir redes de apoyo y avanzar con mayor seguridad y autonomía en su propio proyecto de vida, generando un impacto positivo en su entorno familiar y especialmente en el bienestar y desarrollo de sus hijos e hijas. Para ello se trabaja desde un proceso educativo que contempla sus capacidades y posibilidades de desarrollo en diferentes dimensiones: adquisición de competencias personales y sociofamiliares, habilidades domésticas, hábitos saludables, prácticas de autocuidado físico, reducción de conductas de riesgo y prevención de la violencia de género.

La feminización del envejecimiento se traduce en desigualdades que afectan a la mujer mayor, haciéndola más vulnerable: rol de cuidadora principal, mayor tasa de desempleo vivido, menos ingresos económicos, mayor número de casos de maltrato, unido a un aumento de la soledad y aislamiento social y al deterioro de su salud física y mental en esta etapa de su vida. A las mujeres mayores se les acompaña con acciones que permitan su empoderamiento y autonomía, y una intervención socioeducativa que pretende intervenir para prevenir y amortiguar los posibles deterioros físicos y cognitivos, y especialmente para estimular sus relaciones sociales y de apoyo mutuo, su participación social, la comunicación con el entorno evitando su soledad y aislamiento.

Para poder acompañar estos procesos de cambio se generan espacios de relación y encuentro, de confianza y aprendizaje, tanto a nivel individual como grupal. Espacios donde acompañar a las mujeres desde la cercanía y la cotidianeidad de sus circunstancias, donde puedan abrirse y compartir miedos, dificultades y logros, reduciendo el estrés y la ansiedad.

Se busca así potenciar el conocimiento personal y la conciencia de sí mismas, favoreciendo que se reconozcan como personas valiosas y capaces de desarrollar su propio proceso de cambio.

En este 8 de marzo desde Cáritas Diocesana de Huelva renovamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos de todas las mujeres y con la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Desde Cáritas Diocesana de Huelva seguiremos impulsando espacios de acompañamiento y protección que permitan a cada mujer avanzar en libertad, dignidad y autonomía, poniendo en el centro sus voces, sus procesos y sus proyectos de vida.

Cáritas Diocesana de Huelva presenta su proyecto de acompañamiento a personas mayores en el CaixaForum de Sevilla

El miércoles 4 de marzo tuvo lugar en el Auditorio del CaixaForum de Sevilla la Presentación de Resultados de la Convocatoria de Proyectos Sociales de la Fundación “la Caixa”, un encuentro que reunió a entidades sociales de toda Andalucía occidental cuyos proyectos han sido seleccionados en la convocatoria 2025.

Cáritas Diocesana de Huelva estuvo presente en este acto con su proyecto “Acompañamiento a Personas Mayores Solas”, elegido dentro del ámbito de atención a personas mayores. Este reconocimiento permitió que nuestro proyecto formara parte de la presentación oficial, un espacio donde se visibilizó el impacto social de las iniciativas apoyadas por la Fundación.

Nuestra compañera Inma Ruíz intervino en el auditorio compartiendo, de manera especialmente emotiva, los aspectos más significativos del proyecto: el acompañamiento cercano, la mejora de la satisfacción vital de las personas mayores y la creación de vínculos que fortalecen su bienestar emocional y social. Su exposición puso de relieve cómo este trabajo transforma la vida de quienes participan y contribuye al fortalecimiento de las comunidades donde se desarrolla.

Agradecimiento a la Fundación “la Caixa”

Desde Cáritas Diocesana de Huelva expresamos nuestro profundo agradecimiento a la Fundación “la Caixa” por su compromiso con las entidades sociales y por impulsar oportunidades que favorecen la inclusión y la mejora de la calidad de vida de las personas. Su apoyo supone un impulso fundamental para que nuestro proyecto pueda seguir creciendo y ofreciendo acompañamiento a quienes más lo necesitan en esta etapa de su vida.

Gracias a este respaldo, continuamos estando cerca de las personas mayores, promoviendo relaciones significativas y contribuyendo a que vivan con mayor bienestar, compañía y dignidad.

Jornada de encuentro del proyecto de acogida en Cáritas Parroquial de Bonares

El proyecto de acogida y atención a personas en situación administrativa irregular de Cáritas Parroquial de Bonares ha celebrado una jornada de convivencia en los salones parroquiales del municipio, reuniendo a participantes, personal técnico y personas voluntarias en un espacio de encuentro y conexión.

La actividad ha permitido compartir experiencias, fortalecer vínculos y profundizar en los valores que sostienen la misión de Cáritas Diocesana de Huelva: la confianza, el respeto, la fraternidad y la centralidad de cada persona en su propio proceso. Estos espacios contribuyen a generar un ambiente cálido, cercano y de calidad, donde cada participante se siente acompañado y reconocido.

Durante la jornada, se destacó la importancia del trabajo comunitario y del compromiso conjunto para seguir construyendo caminos de apoyo y esperanza, especialmente para quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Cáritas Diocesana de Huelva agradece la implicación del párroco, del equipo de voluntariado y de todas las personas participantes, cuya colaboración ha hecho posible el desarrollo de esta enriquecedora experiencia.

Edificar en comunidad: una reflexión desde el corazón de la Casa Santa María

Hay momentos en nuestra Casa de Acogida Santa María que nos recuerdan que la vida, más que un camino solitario, es una construcción colectiva. Recientemente vivimos una actividad de habilidades sociales que comenzó entre piezas de madera y terminó convirtiéndose en una lección de vida y fe para todos los participantes.

Sentados en grupos, nos enfrentamos al reto del Jenga y al ingenio del Tabú. Fue hermoso ver cómo la tensión de una torre que se tambalea se transformaba en carcajadas, y cómo el esfuerzo por encontrar la palabra exacta en el Tabú despertaba una agudeza mental admirable. Pero el momento cumbre llegó con el ejercicio de imaginación: idear un objeto nuevo y “vender” su utilidad a la Casa. Allí los participantes sacaron a la luz su verdadero talento, demostrando que la creatividad es un don que Dios nos regala para transformar nuestra realidad.

Lo que vivimos no fue una simple competición. Aunque hubo esos piques divertidos por ver quién convencía mejor con su invento o quién ganaba la partida, lo que prevaleció fue una profunda corriente de fraternidad. Nos recuerda la Palabra: “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros” (1 Juan 4:12). Ese amor se hizo tangible cuando veíamos que, a pesar de ser equipos diferentes, todos se ayudaban entre sí. Si alguien se quedaba bloqueado al intentar vender su idea, el compañero de enfrente le animaba o le sugería una palabra.

Ese día confirmamos algo maravilloso: el idioma no es una dificultad cuando es el corazón quien habla. Entre gestos, risas y la ilusión de crear algo de la nada, los participantes demostraron que la acogida no entiende de fronteras lingüísticas, sino de metas comunes.

Compartimos un momento realmente bonito en el que aprendimos que la imaginación nos hace libres y que el apoyo mutuo es nuestra mayor fortaleza. En la Casa Santa María no solo compartimos un techo; compartimos el ingenio, la alegría y la certeza de que, bajo la mirada de Dios, siempre hay una mano tendida para ayudarnos a sostener nuestra propia torre.

Casa de Acogida Santa María
Cáritas Diocesana de Huelva

La Casa de Acogida Santa María es un recurso residencial abierto todo el año que ofrece un espacio seguro y digno a personas en situación de sinhogarismo en procesos de media y larga estancia. Con capacidad para 15 personas, acompaña de manera individualizada cada proceso personal, garantizando alojamiento, manutención y la cobertura de necesidades básicas. Su labor se orienta a prevenir situaciones de exclusión, promover la autonomía, favorecer la integración social y fomentar una mirada más humana e inclusiva hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Arranca el Curso de Crecimiento Personal en Cáritas Parroquial de Punta Umbría

Cáritas Parroquial de Punta Umbría ha puesto en marcha una nueva edición del Curso de Crecimiento Personal, una iniciativa formativa dirigida a mujeres acompañadas por la entidad y orientada a fortalecer su desarrollo personal, familiar y social. En esta ocasión, el grupo está formado por diez participantes, algunas de ellas veteranas en el programa y otras que se incorporan por primera vez.

El curso aborda contenidos clave para la vida cotidiana y la convivencia, entre ellos valores humanos, habilidades sociales, economía doméstica, relaciones intergeneracionales y educación de los hijos. La finalidad es proporcionar herramientas prácticas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las participantes y favorecer su autonomía en distintos ámbitos.

La formación está impartida por Maite Cruz, psicopedagoga y orientadora familiar de los Servicios Sociales de Punta Umbría. Su participación es posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento, que facilita su labor como monitora.

Las imágenes que acompañan esta noticia corresponden al día de la presentación, en el que varios miembros del equipo de Cáritas Parroquial de Punta Umbría acudieron para dar la bienvenida al grupo y animar a las mujeres a aprovechar este proceso de crecimiento y aprendizaje.

Cáritas Diocesana de Huelva sigue acompañando a las personas temporeras en el inicio de la campaña agrícola

Desde el área de Empleo, y especialmente desde el proyecto de Asentamientos, retomamos el trabajo con las empresas de la provincia para facilitar la contratación de personas temporeras.

Las primeras incorporaciones ya han llegado a Doñana 1998, una empresa con la que mantenemos una colaboración estable. Además del empleo, las personas cuentan con alojamiento digno durante toda la campaña.

Este proyecto, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, continúa impulsando oportunidades reales para quienes llegan a Huelva en busca de un futuro mejor.

Entidades de Iglesia celebran el inicio de un proceso para la regularización extraordinaria de personas migrantes

La Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Cáritas y el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española celebran el anuncio de un proceso que lleve a la regularización extraordinaria de personas migrantes que viven en nuestro país. Consideran esta medida como un acto de justicia social y reconocimiento a tantas personas migrantes que con su trabajo llevan tiempo contribuyendo al desarrollo de nuestro país aún a costa de mantenerles en situación irregular.

Este Grupo Eclesial de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) considera que la regularización extraordinaria es un complemento imprescindible al Reglamento de Extranjería, al ofrecer respuesta a quienes no pueden acogerse a las vías ordinarias.

El reglamento de extranjería ha supuesto un avance en algunas cuestiones, pero está sufriendo ajustes frecuentes y adolece de algunas lagunas que ameritarían su reforma para consolidarlos. Por ello, este grupo eclesial ha solicitado en reiteradas ocasiones que incorpore, como se ha hecho con anterioridad, una disposición transitoria que permita una regularización extraordinaria.

El Reglamento de Extranjería (RD 1155/2024), en vigor desde mayo de 2025, constituye un paso positivo y necesario para garantizar los derechos y la dignidad de las personas migrantes. Sin embargo, deja fuera a numerosos colectivos vulnerables que nuestras entidades acompañan cotidianamente y que han sido objeto reiterado de las demandas que como entidades eclesiales han hecho en estos años de trabajo por la ILP regularización:

  • Personas sin posibilidad de acreditar los dos años de permanencia exigidos, a menudo por pérdida de documentos en situaciones de precariedad o emergencia.
  • Personas indocumentadas, que no pueden acceder a la cédula de inscripción debido a trámites excesivamente rígidos.
  • Personas con difícil empleabilidad por edad, discapacidad, sinhogarismo o enfermedad crónica.
  • Trabajadoras y trabajadores que, aun pudiendo trabajar, no logran presentar un contrato formal previo debido a la lentitud de la administración.
  • Solicitantes de protección internacional denegada, que quedan atrapados en largos periodos de irregularidad.
  • Familias con niños y niñas en situación irregular que, aun cumpliendo requisitos, no podrán ser regularizadas.

Las entidades eclesiales han trabajado en un proceso participativo que llegó a concitar a más de 900 organizaciones de toda índole y recabó más de 600.000 firmas para la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Desde el año 2023 las cuatro entidades han participado en multitud de reuniones con actores políticos y sociales exponiendo la preocupación compartida y constatada en el día a día de la labor de acompañamiento que realizan entidades eclesiales por la relación innegable entre irregularidad administrativa y exclusión social.

Según el IX Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, casi nueve millones de personas migrantes viven en nuestro país. La situación administrativa irregular en la que están muchas de ellas provoca que el 68% se encuentre en exclusión social. Según los últimos datos publicados por Cáritas, el 47% de las personas acompañadas por la institución en 2024 no tenía regularizada su situación, lo que equivale aproximadamente a unas 550.000 personas. Una cifra que no para de crecer desde 2019.

En este día las entidades eclesiales ponen el énfasis en la inmensa labor de diálogo que se ha llevado a cabo y en la amplia aprobación que tuvo la toma en consideración de la iniciativa el 9 de abril de 2024 en el Congreso de los Diputados. Esta regularización extraordinaria ha sido demandada por amplios sectores de la sociedad por ser una medida de responsabilidad política, ética y social. Ha llegado la hora de dar un paso decidido hacia una sociedad más justa e inclusiva, donde nadie quede relegado a la invisibilidad y la exclusión.

Casi dos millones de andaluces en exclusión social

Cáritas Regional de Andalucía. Sevilla, 27 de enero de 2026. Andalucía no logra cerrar brechas sociales. El Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, presentado hoy en rueda de prensa por Cáritas Andalucía, advierte de la cronificación de la desigualdad y de un proceso profundo de fragmentación social: el 23% de la población andaluza —casi dos millones de personas— vive en exclusión social y el 10% lo hace en exclusión severa. El estudio señala como ejes principales de la exclusión a la vivienda y el empleo.


La presentación ha contado con la intervención de monseñor Jesús Fernández González, delegado para la Pastoral Social en la Asamblea de Obispos del Sur y obispo de Córdoba; Francisco José Sánchez Heras, presidente de Cáritas Regional Andalucía; y Daniel Rodríguez de Blas, miembro del equipo de estudios FOESSA y coordinador del informe andaluz.


La fractura social se consolida
El análisis presentado por Rodríguez de Blas sitúa a Andalucía ante un proceso profundo y persistente de fragmentación social, fruto de más de dos décadas de crisis encadenadas
—económica, sanitaria, inflacionaria y habitacional— cuyas fases de recuperación no han logrado cerrar las brechas abiertas. “No estamos ante una situación coyuntural, sino ante dinámicas estructurales que se consolidan”, ha explicado.


Según el informe, en 2024 la exclusión social afecta al 23,1% de la población andaluza, es decir, que casi dos millones de personas en Andalucía tienen dificultades para participar con normalidad en la vida social. Una proporción claramente superior a la media estatal (19,3%) que procede de una “mayor exposición histórica a la desigualdad, la precariedad laboral y la fragilidad de los mecanismos de la protección social”.


El 10,2% de la población, en exclusión severa
Especialmente preocupante es el aumento de la exclusión severa, que alcanza ya al 10,2% de la población, 270.000 personas más que en 2018, con procesos cada vez más largos y difíciles de revertir. Al mismo tiempo, se constata un retroceso de la integración plena: solo cuatro de cada diez personas no presentan hoy ningún indicador de exclusión social.
Rodríguez de Blas ha sido claro en su diagnóstico: “No fallan las personas, falla el sistema”. Frente a discursos que explican la pobreza y la exclusión desde la pasividad individual, los datos muestran que la mayoría de los hogares en exclusión no permanece al margen. Trabajan, buscan empleo, se forman, activan redes de apoyo familiar e intentan salir adelante. “Tres de cada cuatro hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión, pero se encuentran con dispositivos fragmentados, recursos insuficientes y respuestas poco adaptadas a sus trayectorias reales”, ha señalado. Este hecho constata que la exclusión es el resultado de un contexto que dificulta la integración incluso cuando las personas hacen todo lo que está en sus manos. De esta forma, Rodríguez ha lamentado que “cuando el sistema falla de forma sistemática, la exclusión no solo se reproduce: se cronifica”.


Vivienda y empleo, principales motores de la exclusión
El Informe FOESSA identifica la vivienda como el principal eje de la exclusión social en Andalucía y afecta a casi una de cada cuatro personas.
Desde 2018, el precio de compra de la vivienda ha aumentado un 65%, muy por encima de la evolución de los salarios, lo que ha generado un sobreesfuerzo residencial que empuja a más de 400.000 hogares andaluces a vivir por debajo del umbral de la pobreza severa después de pagar los gastos de vivienda y suministros.
El informe advierte además de que, aunque solo el 15% de la población vive de alquiler, este grupo concentra una vulnerabilidad muy elevada: el 43% de las personas inquilinas se encuentra en riesgo de pobreza. A ello se suman situaciones cada vez más extendidas de inseguridad residencial, que afectan a medio millón de personas, y viviendas inadecuadas con problemas de hacinamiento o insalubridad, en las que residen más de 1,2 millones de andaluces. “Mientras la vivienda no pase a ser un pilar real del Estado del Bienestar, la mejora económica seguirá sin traducirse en integración social”, ha advertido Daniel Rodríguez.


Junto a la vivienda, el empleo es el segundo gran eje de la exclusión social. La mejora significativa en los indicadores de ocupación no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida. Se trabaja más, pero trabajar ya no garantiza salir de la cuerda floja. El contexto actual de creciente inflación y fuerte encarecimiento de la vivienda en el que nos encontramos ha reducido de forma drástica la capacidad protectora del empleo. Los salarios han subido, pero no de manera proporcional, debilitando aún más la capacidad de los ingresos laborales para sostener proyectos de vida dignos.


En Andalucía, el salario medio es 7,6 puntos inferior a la media estatal y más de uno de cada diez hogares tiene como sustentador principal a una persona en situación de inestabilidad laboral grave. El empleo sigue siendo importante, pero no basta. “Reduce el riesgo de exclusión, pero ya no lo elimina y para demasiadas personas se ha convertido en una experiencia frágil y vulnerable”, ha subrayado Rodríguez.


Pobreza y garantía de ingresos: avances y protección insuficientes
Aunque en los últimos años se ha dado una evolución positiva en los indicadores de pobreza en Andalucía, pasando de un 15,9% en 2021 a un 12,8% en 2024 en la tasa de riesgo de pobreza, el informe refleja que Andalucía continúa situándose entre las comunidades con mayores tasas de riesgo de pobreza y pobreza severa, y una parte muy significativa de la población vive al límite de cualquier imprevisto. Casi la mitad de los hogares no puede afrontar gastos inesperados, uno de cada cinco no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada y el 16% acumula retrasos en los pagos relacionados con la vivienda.

En este contexto, Rodríguez de Blas ha asegurado que “el sistema de garantía de ingresos no está a la altura de las necesidades”. El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha supuesto un avance relevante: en Andalucía alcanza a seis de cada diez personas en pobreza severa, una cobertura superior a la estatal. Sin embargo, no llega a todas las personas que lo necesitan, en parte por problemas de acceso, información y acompañamiento. Además, ha alertado del debilitamiento de la protección autonómica debido a la drástica caída de la Renta Mínima de Inserción Social, que ha dejado un vacío de protección allí donde el IMV no llega, llega tarde o resulta insuficiente. “La prioridad pasa por reforzar la renta mínima autonómica como complemento del IMV”, ha asegurado.


Deterioro de las relaciones sociales
El coordinador del informe ha puesto el foco en un factor preocupante: el deterioro de las relaciones sociales. “Los problemas ligados al conflicto y al aislamiento social afectan a medio millón de personas y se han duplicado desde 2018”, ha expuesto. Además, las dificultades relacionales se multiplican allí donde las condiciones de vida son más frágiles. “En el conjunto de Andalucía, el 6% de los hogares no cuenta con nadie a quien recurrir ante una dificultad grave. Entre los hogares en exclusión social esta proporción se duplica y alcanza el 13%”, ha apuntado Daniel Rodríguez.


Uno de cada cinco hogares sufre exclusión vinculada a la salud
El informe sostiene que la exclusión en la dimensión de la salud aumentó de forma notable durante la crisis sanitaria y, lejos de revertirse, “se ha cronificado”. “Hoy, uno de cada cinco hogares sigue sufriendo exclusión vinculada a la salud”, ha compartido Rodríguez. El principal motor de esta situación es el económico. “Las dificultades para comprar medicamentos o seguir tratamientos por falta de recursos se han duplicado en los últimos años y afectan hoy a más de 1,3 millones de personas”, ha concretado. La erosión de la equidad en el acceso a la sanidad, con un modelo de doble velocidad con los sistemas público y privado, y la incidencia de la exclusión en la salud mental (4% en la población en integración plena, frente al 22% en exclusión severa), son aspectos que certifican que “la salud se ha convertido en uno de los espejos más claros de desigualdad social”.
Los rostros de la exclusión social en Andalucía
La exclusión social en Andalucía tiene “rostros claros y repetidos”. Así, afecta a casi la mitad de las personas con nacionalidad extranjera (48%), más del doble de quienes tienen nacionalidad española (20%). La exclusión no solo es económica, también es cívica y democrática: más de 580.000 personas viven en Andalucía en hogares sin derecho a votar ni a ser elegidas.


El segundo rostro es el de la infancia y la juventud. “Casi tres de cada diez menores viven en situación de exclusión (29%). La juventud andaluza afronta un proceso de emancipación marcado por la inestabilidad laboral y un acceso a la vivienda cada vez más restringido. Se trata de una transición bloqueada que convierte la juventud en una etapa prolongada de vulnerabilidad social”, ha apuntado.


Finalmente, la exclusión afecta con mayor intensidad a quienes viven en hogares encabezados por mujeres. “A la brecha de ingresos se suman la precariedad laboral, la carga de los cuidados y las dificultades de acceso a la vivienda”, ha enumerado.

Hacia un nuevo pacto social
El informe FOESSA Andalucía constata un modelo social con signos evidentes de agotamiento que genera “desigualdad, precariedad y fragmentación social”. Rodríguez afirma que “la exclusión social es la expresión de grietas profundas en nuestro modelo de desarrollo” y ha denunciado, además, que se trata de un modelo “ecológicamente insostenible”.


Frente a un relato profundamente individualista, el informe plantea un cambio de rumbo sustentado en tres pilares fundamentales. Una sociedad civil activa, capaz de tejer vínculos, sostener a quienes quedan al margen y exigir respuestas colectivas. Instituciones públicas fuertes que impulsen políticas coherentes en vivienda, empleo, migración, protección social y fiscalidad para que nadie quede atrás y el cuidado sea el centro del pacto social. Y una clase política valiente, capaz de mirar más allá del corto plazo electoralista y de construir consensos amplios a la altura de los desafíos que enfrentamos”, concluye Rodríguez.


Comprender la realidad para transformarla
En su intervención, al inicio de la rueda de prensa, monseñor Jesús Fernández ha recordado que, gracias a la red de Cáritas parroquiales, la Iglesia está presente “en cada rincón” para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles. En este sentido, el prelado ha citado lo vivido en Adamuz el pasado día 18 como ejemplo de esa disponibilidad inmediata: una comunidad volcada en la acogida, el apoyo y el consuelo a las personas afectadas por la tragedia.


Fernández ha subrayado que Cáritas es “corazón”, por su cercanía, pero también es “cabeza”, porque recoge datos, planifica y organiza la respuesta para actuar con realismo y eficacia. Por eso, la Iglesia, en su acompañamiento a las personas más vulnerables, entiende que “comprender la realidad es una dimensión básica de la caridad”.
En la misma dirección, Francisco José Sánchez ha reforzado la idea de que el Informe FOESSA es “una herramienta para transformar la realidad” desde la fotografía social que muestra, y ha apuntado que la exclusión consolidada como fenómeno estructural implica “pobreza, sí, pero también carencias de derechos, de aislamiento, de falta de participación”. A la luz de los datos, ha concluido con un llamamiento a asumir “en lo político, en lo personal y en lo comunitario, la cuota de responsabilidad que tenemos en la construcción de soluciones y oportunidades”.


Sobre la Fundación FOESSA
La Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) fue creada por Cáritas Española en 1965 con el objetivo de servir a la sociedad a través de la realización de estudios de investigación sobre la realidad social, cultural y económica de España.


A lo largo de estas seis décadas se han presentado nueve macrodiagnósticos. El que hoy presentamos es el cuarto estudio andaluz y forma parte de 22 informes territoriales que se desprenden del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, presentado el pasado 5 de noviembre. Los resultados de esta investigación se basan en la sexta Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales (EINSFOESSA), realizada en el primer semestre de 2024 a 12.289 hogares en todo el país, 596 en Andalucía.

Un tercio de los equipos de Cáritas desarrolla su labor en el medio rural, especialmente en pueblos de entre 1.000 y 5.000 habitantes

Un tercio de los equipos de Cáritas —alrededor de 1.500— desarrolla su labor en el medio rural, principalmente en pueblos medianos y grandes. Esta presencia resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta que el medio rural en España representa el 90% del territorio y concentra la práctica totalidad de nuestros recursos naturales.

La acción de Cáritas en estos entornos se centra en el acompañamiento de las distintas realidades de una población cada vez más envejecida y escasa, una situación agravada por la falta de servicios básicos y de oportunidades en amplias zonas del territorio. Así lo refleja una encuesta realizada en 2025, que permite trazar una radiografía actualizada del trabajo de la confederación en el medio rural.

Según los datos recogidos, el 41,5% de los equipos de Cáritas rurales está presente en municipios de entre 1.000 y 5.000 habitantes. La mayoría impulsa principalmente acciones de acogida y acompañamiento, sensibilización y formación, así como iniciativas de animación comunitaria orientadas a fortalecer el tejido social.

“El mundo rural es diverso, dinámico y con identidades propias. Destaca por su resiliencia, su solidaridad y por unas redes comunitarias y de proximidad muy vivas, que ofrecen muchas oportunidades todavía por descubrir”, señala Juan José López Jiménez, miembro del Área e Desarrollo Institucional de Cáritas Española.

Acciones para fortalecer el territorio rural

Desde esta realidad, Cáritas impulsa una estrategia orientada a construir comunidades fraternas e inclusivas y al desarrollo integral de cada territorio contando especialmente con el papel que desarrollan las mujeres rurales. Entre las principales líneas de acción destacan la de involucrar a todas las personas (mayores, nuevos pobladores, mujeres) en proyectos comunes dirigidos a las potencialidades del territorio; la creación de convivencia y diálogo, y el fomento de redes de cooperación con otras entidades, empresas y administraciones públicas como base para el desarrollo comunitario a través de la formación en liderazgo comunitario y la participación.

“Cáritas continúa acompañando de forma comunitaria los procesos de mayor vulnerabilidad en el medio rural, especialmente los relacionados con la soledad, el envejecimiento, el empleo, la familia y la situación de las personas migrantes -nuestros nuevos vecinos-, reforzando así su apuesta por un mundo rural con futuro y con dignidad para todas las personas”, apuntó López Jiménez.