40 niños de Huelva participan en la escuela de verano del proyecto «Educar para crecer» de Cáritas Diocesana de Huelva

Se trata de una propuesta educativa para niños y niñas de barrios en riesgo de exclusión organizada por el área de familia de Cáritas Diocesana de Huelva y que está financiada por el Ministerio de Igualdad y la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía.

Con la llegada del verano no se clausura la acción que Cáritas Diocesana lleva adelante durante el año. Es el caso del proyecto Educar para Crecer que el área de familia lleva adelante durante todo el año y que, un verano más, pone en marcha su Escuela de Verano dirigida a niños y niñas de entre 6 y 15 años de la que este año se benefician 40 menores.

La escuela, ubicada en el C.E.I.P. José Oliva del Molino de la Vega, en la capital, abre sus puertas cada mañana a las 9 ofreciendo el desayuno a estos niños. A continuación, se desarrollan los distintos talleres de manualidades, habilidades sociales, apoyo escolar y actividades deportivas, entre otras. Además, cada viernes la escuela se traslada a otros enclaves como la playa, el aula de la naturaleza del Parque Moret, al Acuario de Sevilla, etc. Con este programa se pretende, además de favorecer el ocio de estos niños y una mayor competencia académica, se pretende desarrollar otras habilidades creativas, sociales o intrapersonales. Así transcurre la mañana, gracias a la labor de técnicos y voluntarios de Cáritas que lo hacen posible, hasta que cada día cierra a las 15 horas, después de la comida de medio día, con lo que, además, se garantiza una adecuada alimentación para estos menores.

La escuela, que está financiada por el Ministerio de Igualdad y la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía se mantendrá abierta hasta el 31 de agosto.


Formación y Animación Comunitaria: Las Cáritas Parroquiales, testimonio de Iglesia de acogida y cercanía

José Antonio Sosa: “Sueño con una sociedad en donde las familias sean capaces de tomar sus propias decisiones”

José Antonio Sosa es párroco de Punta Umbría y Delegado de Cáritas en el Arciprestazgo de la Costa. Además del oficio propio como párroco y sacerdote, dentro del equipo de Cáritas su función es coordinar y alentar, “animar, a todos los miembros del equipo para que todo lo que vayan desempeñando lo hagan siempre sin perder la esencia, el motivo principal por el que se hace un voluntariado. Lo hacemos desde el compromiso con nuestra fe y sobre todo con el prójimo”.

En los 30 años que José Antonio lleva ejerciendo su ministerio sacerdotal, ha visto una importante evolución en el estilo, las formas, y sobre todo, “en la mentalidad que hay dentro de los equipos de Cáritas. Vamos dando pasos hacia delante evolucionando en la forma de acoger a las personas y ejercer la caridad adaptándonos a la realidad concreta del momento”.

Dentro de la comunidad de Cáritas y en su trabajo con las personas, José Antonio se da cuenta de las realidades que viven las familias, las carencias y pobrezas que tienen. Que no es solo una pobreza material, sino que es una pobreza formativa y educacional. “Yo sueño con unas familias autónomas que tengan las capacidades necesarias para tomar sus propias decisiones. No nos olvidemos que nuestro espíritu es cristiano y lo que pretendemos es que en cada familia se cultiven los valores cristianos y que con esos valores se puedan superar muchos obstáculos”. Muchas veces lo que ocurre es que detrás de esa necesidad material lo que están demandando es otro tipo de acompañamiento, de formación y de orientación.

José Antonio tiene la ilusión de seguir evolucionando y seguir creciendo en la manera de ejercer la caridad y así, poder ir integrando a más familias en nuestra sociedad sin necesidad de que tengan que depender de la ayuda de Cáritas. “Dentro de diez años me veo acompañando a la gente en su crecimiento personal, porque cuando la persona crece, los problemas se van solucionando”.

Simona Aliaño: “Sueño con que todas las personas
tengan una formación adecuada”

Simona tiene 66 años y es voluntaria de Cáritas Parroquial de Corrales, un equipo formado por cuatro mujeres implicadas en la labor de Cáritas. En Corrales ellas se comprometen a muchas actividades, “lo que más tenemos es contacto con las personas, hacemos un seguimiendo, una escucha activa, los acompañamos si hay que hacer algún trámite”. Intentan que las personas salgan adelante y que nunca pierdan la dignidad humana. “Nosotros como Iglesia que somos estamos ahí para todo”.

Cada día Simona se nutre de motivaciones para acudir a su voluntariado. Ella considera que, como cristianos,“tenemos que predicar con el ejemplo, Cáritas es una entidad católica y nosotros tenemos que poner por encima de todo la caridad y el amor por las personas”.

Simona sueña con conseguir la formación que las personas necesitan para optar a un puesto de trabajo. “Lo estamos consiguiendo, porque ya hay personas que están haciendo cursos para formarse y ser mejores profesionales”. Su sueño como voluntaria es seguir tendiendo sus manos a las personas que lo necesitan para que nunca se sientan solos.

En el futuro, Simona imagina una Cáritas capaz de paliar todas las necesidades , una sociedad donde no hubiera tanta desigualdad, “sueño con un planeta más igualitario donde todo el mundo tienda su mano para ayudar a otros”.

Raúl Hidalgo: “Sueño con una Cáritas que siga siendo cercana a las personas”

Raúl Hidalgo es voluntario en Cáritas Parroquial de Aracena desde hace más 13 años. Su voluntariado lo dedica a actividades diversas, “principalmente coordino con otras compañeras las diferentes actividades que tenemos, la acogida, el almacén, preparar las reuniones para el equipo, llevar las cuentas…”.

Su primera experiencia con Cáritas fue cuando vivía en Madrid con 18 años, “fue una experiencia que me impactó mucho, porque estás cerca de las personas, las acompañas y eso hace que empieces a mirar de manera diferente, porque ya no eres tú solo, eres con la persona que tienes al lado y con la que estás compartiendo su realidad”.

Desde Cáritas Aracena intentan siempre trabajar desde la igualdad, “todos aportamos y sumamos por igual”, nos cuenta. Como voluntario Raúl sueña con una Cáritas que siga siendo cercana y que toque la realidad de las personas de manera presente.

Empleo y formación: un camino efectivo para salir de la pobreza y vivir dignamente

Elgrys Castillo: “Sueño con conseguir la nacionalidad y poder ayudar con mi trabajo a muchas personas”

Elgrys Castillo tuvo que salir de Venezuela por la crisis económica. “Me encanta viajar, pero jamás pensé salir de mi país de esta manera. No estaba en mis planes”. Elgrys cuenta que aún siendo licenciada en derecho, teniendo estudios superiores y máster, no podía encontrar trabajo, era difícil vivir y costearle a sus padres las medicinas y la alimentación que necesitaban. “Por eso tuve que salir, porque no podía más. Ya en Huelva una amiga me dijo que podía ir a Cáritas a contar mi caso”.

Al poco tiempo, Elgrys empezó a formar parte de la mediación y la orientación laboral que hace Cáritas Diocesana de Huelva con su Programa de Empleo, “Cáritas y las personas que me atendieron, jugaron un papel fundamental porque yo aquí no tenía a nadie con quien compartir lo que me estaba pasando y en Cáritas me brindaron una escucha y una orientación muy importante, tanto en lo laboral como en lo personal”.

Justo antes del estado de alarma desde Cáritas encontraron una oferta laboral para Elgrys. “Empecé a trabajar cuidando a una persona con parkinson. Allí pasé todo el confinamiento y siempre que tenía alguna duda me comunicaba con el servicio de empleo de Cáritas de manera telefonica”.

Después del año y medio trabajando y con contrato, actualmente Elgrys tiene permiso de trabajo y toda su documentación en regla. Entre sus ilusiones, quiere conseguir la nacionalidad para poder en un futuro “trabajar de lo que he estudiado, dar todo lo que sé, mis pasiones, mi profesionalidad”. En estos momentos sigue trabajando con una persona mayor pero, “no me siento mal por estar haciendo un trabajo diferente porque para mí está siendo una experiencia maravillosa donde estoy aprendiendo mucho y además es un trabajo que me sirve para ganarme la vida dignamente”.

Para Elgrys, la experiencia con Cáritas ha sido muy buena porque “es una entidad que te acoge, te orienta y te acompaña durante todo tu proceso. Me he sentido muy guiada y acompañada en todo momento”.

El sueño de Elgrys sería, en un futuro cercano, poder ayudar con su trabajo a otras personas que, como ella, necesiten apoyo en un momento puntual y, porqué no, confiesa, “me gustaría formar parte de Cáritas”.

Héctor Barrios: “Si no me hubiera formado con los cursos de Cáritas no hubiera podido acceder a mi empleo actual”

Héctor Barrios, de 31 años y procedente de Venezuela vino a España en 2019 con su mujer y su hija por la situación que estaba viviendo su país. Ahora trabaja en una empresa constructora y “hago de todo, trabajos de jardinería,fontanería, albañilería…”.

Hector reconoce que este trabajo fue gracias a un efecto mariposa muy largo y en él se vieron involucradas muchas personas, “un amigo me dijo que me acercara a Cáritas porque quizás me podían ofertar formación que me cualificara para poder trabajar en algunos sectores”. Cuando Héctor llegó a Cáritas y le contó al Servicio de Formación y Orientación Laboral del Área de Empleo su caso, empezó a realizar una formación, en concreto, asistió a un curso sobre mantenimiento de edificios y justo después cursó otra sobre montaje de aires acondicionados.

Una vez terminó la formación y gracias al contacto que tenía con algunos amigos, se enteró de una oferta de trabajo muy similar a lo que había estudiado en los cursos de Cáritas. “Si no me hubiera formado con estos cursos yo no podría haber optado a un puesto que requería conocimientos de mantenimiento o de electricidad. Gracias a las prácticas que también hicimos me dieron la herramienta para poder decir que yo sabía hacer lo que pedían”, confiesa.

Ahora Héctor lleva cuatro meses en la empresa y se siente muy contento. “Me gusta trabajar ahí porque me siento orgulloso de lo que hago”.

Héctor sueña con llegar a ser lo que él estudió: ingeniero químico. “Sé que es un camino largo, pero quiero intentarlo porque es lo que soy”.

Dentro de diez años se imagina en Huelva, viviendo con su familia en una ciudad que se adapta a lo que les gusta y a sus necesidades y porqué no, trabajando en el polo químico.

Un trabajo integral con las familias en el año 2021

Rosa María Palomino: “Sueño con un futuro en el que a mis hijos nunca les falte de nada”

Rosa María Palomino es técnica de calidad de una empresa que trabaja internacionalmente. A través de sus ojos conocemos el valor del esfuerzo y la superación continua. Su sonrisa demuestra fortaleza y empeño, pero no siempre fue así. “Fueron momentos duros en los que sientes que el barco se hunde”, recuerda emocionada. Rosa pasó por un periodo en el que no tenía trabajo, “estaba ahogada, debía meses de alquiler, luz, agua…”. Cuenta que le costaba mucho pedir ayuda, pero comprendió que hay veces en la vida en las que sola no se puede. “Fui a la parroquia y allí me ayudaron con alimentos, gafas para mis hijos, ortodoncia…”.

Reconoce que el apoyo moral fue algo vital en aquella época. “Con Cáritas sentí que aunque me estuviera cayendo siempre había alguien que me sostenía, me cuidaba y no me dejaba”. En aquella época, ella no paraba de buscar trabajo, “no me aburría del no, fue muy duro pero tenía que seguir”. La mayor recompensa, dice emocionada, “fue ver a mis hijos viendo que su madre no paraba de intentarlo”.

Ahora. Rosa trabaja donde quería y tiene la casa que sus hijos se merecen. Rosa sueña con seguir en esta empresa y montar su propio negocio para poder dejarles un legado a sus hijos para que así “ellos tengan donde agarrarse para que nunca pasen necesidad, aunque luchen por lo que quieran”.

Rocío Hernández: “Sueño con que mi familia esté siempre bien”

Rocío Hernández, de 39 años, tiene tres hijos y ahora mismo trabaja como limpiadora. Entró en contacto con Cáritas en un momento de debilidad. Fue ahí cuando Rocío comenzó a participar en el Proyecto de Intervención Familiar de Cáritas Diocesana de Huelva, donde se le brinda el acompañamiento integral tanto a ella como a su familia. Dentro de este acompañamiento, Rocío asiste a los talleres educativos con mujeres donde se trabaja el desarollo y el crecimiento personal, habilidades parentales, organización del hogar, economía doméstica y hábitos saludables. “Ahí empezó a cambiar mi vida”, dice sincera. “Yo era muy negativa y nunca pensaba en mí. Gracias a los talleres, le di la vuelta a la situación y empecé a ver la vida de otra manera”.

Rocío sueña con tener un trabajo estable y bien remunerado. Sueña con encontrar la felicidad y que en su casa siempre se respire la armonía. Pero Rocío ya ha cumplido alguno de sus sueños, “yo antes no trabajaba porque me daba miedo, pero he conseguido salir de ahí gracias, en gran parte, a la ayuda de Cáritas”.

Ayman y Salma: “Todos tenemos un poder especial para ayudar a otras personas”

Ayman y Salma son dos hermanos que viven en Huelva. Ayman cursa 1º de ESO y le gustan las Matemáticas, la Geografía y la historia. “Me gustan porque me lo paso muy bien estudiándolas”. Salma está en 5º de primaria y la asignatura que más le gusta es Lengua. Ambos asisten al proyecto ‘Educar para crecer’, donde cada día refuerzan lo aprendido en clase, mejorando sus notas y “también nos lo pasamos bien, nos divertimos y hacemos nuevos amigos”.
Ayman piensa que todos podemos hacer algo por los demás y ayudarlos a cumplir sus sueños.
Salma, cuando leyó el lema “construimos una comunidad que sueña”, pensó que cada persona tiene un poder especial para ayudar a otros.

Salma sueña con ser abogada de mayor porque “mi madre tiene un abogado y me gusta como trabaja con ella”. Ayman desea trabajar en Cáritas para impulsar a personas que lo necesiten. “Yo sé como se sienten esas personas, es difícil no tener apoyos, por eso quiero ayudar a los demás en todo lo que necesiten.

María Romero: “Sueño con que Cáritas siga cuidando de las personas mayores”

María Romero es natural de Santa Ana aunque nació en una aldea más pequeña. Ha cuidado toda la vida de su familia pero ahora vive sola. María participa en el ‘Proyecto de mayores en la Sierra’, una acción de acompñamiento que Cáritas Diocesana de Huelva hace junto con los equipos de voluntariado de cada pueblo.

En concreto, María va al Taller de Memoria, “me siento muy a gusto, me ayuda en mi día a día y me da vida porque es un motivo más para salir de casa”. En estos talleres hacen actividades junto con las técnicas y las personas voluntarias para fortalecer la memoria y prevenir problemas futuros, “realizamos fichas que hacen que movamos la cabeza, que pensemos y nos esforcemos. Cuando no sabemos algo las ténicas nos ayudan para que avancemos”.

Las ilusiones de María son muchas, entre ellas “tengo el sueño de seguir haciendo cosas y seguir aprendiendo”. María espera que estos talleres sigan por mucho tiempo y que no se acaben porque “si vosotras paráis algo dentro de nosotras se apagaría”.

Cheikh Faye: “Todo lo que he conseguido en estos tres años se lo debo a Cáritas”

Cheikh Faye, de 21 años, es procedente de Senegal. Salió de su país con tan solo 15 años y no fue hasta los 17 cuando llegó a España. La principal razón por la que Cheikh quería salir de su país era que “trabajaba muy duro, no podía hacer otra cosa que no fuera esa y, por supuesto, no podía estudiar, que era lo que realmente quería”. En aquel momento Cheikh comprendió que tenía que tomar una decisión, ya que allí en su país no tenía la oportunidad de hacer lo que realmente ansiaba: formarse.

Por eso, con 15 años, hizo las maletas y decidió irse, “tenía que buscar otro lugar que me diera un futuro mejor”, añade. Ahora Cheikh siente una gran satisfacción que le saca una sonrisa enorme ya que,

“cuando salí de mi país no sabía ni leer ni escribir, ahora estoy estudiando y puedo escribir y leer tanto en francés como en español”.

Pero hasta llegar a dónde está ahora mismo, Cheikh tuvo que pasar por momentos arduos en un viaje que no fue fácil. “Todo el mundo me dijo que cuando llegara a Marruecos todo iba a ser muy fácil, pero eso no fue así, allí perdí todo el dinero que había ahorrado en cinco años de trabajo”. Pero también hubo otros cantos de sirena, “nos decían que íbamos a llegar a España en un barco seguro y fuerte, pero eso tampoco fue así, fue horrible”.

Antes de llegar a Huelva Cheikh pasó por Tarifa, Jerez, Málaga, Albacete y Almería, “iba donde me decían que había trabajo”. Por último, un amigo le dijo que en Lepe encontraría trabajo, “allí estuve viviendo en una chabola con diez personas más”.

Pero todo cambió cuando fue a las duchas de una asociación que trabaja en Lepe. “Cuando enseñé mi pasaporte, la chica no se lo podía creer”, dice sorprendido. “Tu no puedes estar aquí, eres menor, solo tienes 17 años”, recuerda que le dijeron. Cheikh pasó a un centro de menores hasta que cumplió la mayoría de edad. “Cuando cumplí 18 años me tuve que ir. En ese momento fue cuando Cáritas entró en mi vida, y menos mal, porque no tenía adónde ir”, cuenta aliviado.

Ahora Cheikh vive en la Casa de la Buena Madre, una casa autónoma en la que vive con otros chicos de su edad que han pasado por su misma situación. En estos momentos Cheikh está acabando 4º de ESO y el año que viene quiere empezar a estudiar electricidad. “Gracias a Cáritas y a esta casa he podido estudiar. En estos tres años todo lo que he conseguido se lo debo a Cáritas”. Para Cheikh estudiar es algo muy importante, “creo que nunca voy a dejar de hacerlo porque siempre hay cosas que aprender”.

El sueño de Cheikh sería quedarse aquí en España y poder trabajar en algo relacionado con la electricidad. “Sueño con un futuro próspero en el que si algún día tengo hijos solo quiero que ellos no tengan que vivir lo que yo he vivido”. También piensa en sus hermanos, “me gustaría que ellos estuvieran aquí conmigo y que tuvieran un buen futuro, pero no que hicieran el viaje que yo hice”.

Cáritas Diocesana de Huelva presenta su Memoria 2021, un año en el que acompañó los sueños de cerca de 24.000 personas

  • La acción de Cáritas Diocesana de Huelva benefició a 23.997 personas en situación de precariedad en la provincia de Huelva.
  • Más de 450 personas participaron en un proceso de inserción laboral.
  • Cáritas Diocesana de Huelva ha contado con 767 personas voluntarias para acompañar a las personas que más lo necesitaban.

Huelva, 22 de junio de 2022. La directora de Cáritas Diocesana de Huelva, Pilar Vizcaíno, junto con la Responsable del Departamento de Comunicación y Relaciones Externas, Peña Monje, han presentado la Memoria General 2021, un documento que recoge la realidad del trabajo de la entidad y que supone una radiografía muy real de la situación de la Diócesis de Huelva contada desde el trabajo diario de los 70 equipos de Cáritas  Parroquiales que existen en la provincia y desde los Servicios Diocesanos.

Este año, el grado de participación de las Cáritas  Parroquiales en la elaboración de la Memoria de Cáritas 2021 ha llegado al 90% del total, lo que hace ver el esfuerzo que están llevando a cabo los centros parroquiales en un ejercicio de transparencia.

Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido en 2021 a 11.582 personas. Ellas son aquellas que acuden a Cáritas, son los rostros presentes y que, potencialmente, podrían formar parte de procesos de acompañamiento y participación. Por otro lado, hay que cuantificar a las personas beneficiadas de la labor de Cáritas Diocesana de Huelva, que son aquellas que sin acudir directamente a Cáritas se ven beneficiadas por la acción que recibe algún miembro de la familia, que este año han sido 23.997 personas.



Las atenciones se refieren a cada una de las respuestas que damos a las situaciones de necesidad planteadas por las personas.  Respecto al año anterior, las atenciones han aumentado más de un 40%. Esto se debe a que los procesos de acompañamiento se basan en una atención integral y promocional donde se trabaja de manera cercana con las personas. En muchos casos son procesos largos en los que se trabaja con más de un miembro de la unidad familiar que pasa por las distintas áreas de Cáritas Diocesana de Huelva. Además, a estas personas se les ayuda no solo en materia de alimentación, también se le presta atención en temas como la salud, la brecha digital, la vivienda o las necesidades básicas.

El papel del voluntariado y de las Cáritas Parroquiales

Cáritas Diocesana de Huelva no podría llevar a cabo su misión sin el empeño vital y constante de las personas voluntarias. Este año 767 voluntarios y voluntarias han impulsado y hecho posible la acción de acogida, escucha y promoción de aquellas personas a quienes el Papa Francisco denomina víctimas del descarte.

El voluntariado de las Cáritas Parroquiales y de los centros de acogida trabaja para que los sueños y deseos de muchas familias y personas que se acercan a Cáritas puedan cumplirse. Ellos y ellas construyen, con su tiempo disponible y con su cercanía, una comunidad que permite soñar. Un año más, Cáritas quiere visibilizar la labor de aquellas personas que facilitan la creación de vínculos sociales, que favorecen una aproximación a la realidad, que promueven la acogida y el acompañamiento de aquellas personas que se encuentran en los márgenes de la realidad.

Al lado de las personas más vulnerables, protegiendo su dignidad y velando por sus derechos

En su intervención diaria, Cáritas Diocesana de Huelva pone el foco de su atención en aquellos colectivos especialmente empobrecidos o que atraviesan diferentes procesos de exclusión. Entre ellos, ha atendido a 709 personas sin hogar a través del Centro de Día Puertas Abiertas y las casas de acogida: Santa María y Santa María de los Milagros y a 1.455 personas desde el programa de atención en Asentamientos. Este año, la realidad de las personas sin hogar ha seguido la línea de años anteriores, con especial mención a las dificultades tan severas que tienen las personas sin unos ingresos estables para encontrar una vivienda y que las empujan a no poder pagar un alquiler debido a su elevado precio y a vivir hacinadas en habitaciones o pisos.

La situación de las familias onubenses durante el año 2021 ha estado condicionada, en una parte reseñable, por la brecha digital que ha dejado patente la situación del Covid-19. Al tener que realizarse todo telemáticamente, las dificultades de las personas para hacer las gestiones han aumentado, ya que no disponían de dispositivos ni de competencias. Ante esta situación, la atención de Cáritas ha ido dirigida a prestar ayuda para realizar las gestiones, solicitar las citas, enseñarles cómo y proveerles de materiales como ordenadores o tablets.

En total, Cáritas ha acompañado a 9.696 familias desde la acogida, desde los proyectos de acompañamiento familiar, en procesos de acompañamiento a mujeres, desde los proyectos de infancia y el acompañamiento a mayores. Los acompañamientos que realiza el Área de Familia son a muy largo plazo y en ellos están contempladas acciones de tipo socioeducativo como son los talleres con las familias, actividades con menores o con personas mayores.

En cuanto al empleo, Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido a 479 personas que han participado en un proceso de inserción laboral. Un año más, desde el Área de Empleo se sigue apostando por la formación de las personas para acceder al mercado laboral, realizándose así cuatro formaciones que posibilitaron diversas contrataciones. En total, han sido 280 inserciones laborales que aseguran a todas esas personas el cumplimiento de un trabajo en condiciones dignas y donde se respetan los derechos de las personas.

Recursos invertidos                                                     

Cáritas Diocesana de Huelva invirtió el año pasado un total de 2.286.354 €. Esta cantidad se obtiene gracias a la inversión de subvenciones públicas, privadas, legados, de donaciones y, por supuesto, de las aportaciones de las Cáritas Parroquiales. El desarrollo de nuestra acción y la inversión de Cáritas no sería posible sin el factor humano que hace posible que la entidad esté al lado de quienes más lo necesitan.

Solidaridad onubense

Cabe destacar las aportaciones de las 2.904 personas socias, los 862 donantes, las 242 hermandades, y las 58 empresas colaboradoras, así como las aportaciones directas de la comunidad cristiana onubense a través de campañas, colectas y acciones puntuales promovidas por la Iglesia de Huelva. Por otro lado, hay que señalar la ayuda que Cáritas encuentra en numerosas empresas, no solo en el ámbito económico, también en la esfera laboral, posibilitando un trabajo digno y así favoreciendo la contratación y la inserción laboral de las personas a las que atiende la entidad.

Desde la institución agradecen cada gesto y animan a la ciudadanía a seguir colaborando con aquellos que están pasando por un mal momento. Cada persona tiene el poder de cambiar las cosas con pequeños gestos. Es momento de construir juntos y junto a quien más lo necesita.

Construimos una comunidad que sueña

‘Construimos una comunidad que sueña’ es la propuesta de Cáritas para vivir este nuevo curso y sumarse al anhelo y a la esperanza que propone el Papa Francisco de hacer renacer entre todas las personas, esa gran familia humana que somos, el deseo mundial de hermandad. Soñar abre caminos de futuro, de posibilidad y transformación; soñar permite crear, anhelar y proyectar la esperanza de una vida distinta y mejor para todas las personas.

Y por eso, los sueños de Cáritas Diocesana tienen los rostros de las personas que acompañan y que son parte de Cáritas. También tienen la cara de aquellas personas voluntarias que regalan su tiempo a atender a las personas que más lo necesitan. Los sueños de la entidad tienen las facciones de las personas socias y donantes que se suman a su labor. En la memoria completa Cáritas presenta cada uno de los sueños que forman la entidad, sueños que tienen sus raíces en nuestro presente, en el compromiso que nos mueve a construir una comunidad que sueña, vela, cuida y protege.

Cáritas Diocesana de Huelva forma a 24 personas para que puedan conseguir un empleo digno

Un total de 24 personas procedentes de los proyectos de Cáritas y de las Cáritas Parroquiales de la provincia de Huelva, se han beneficiado de dos cursos que le facilitarán la entrada en el mundo laboral, gracias al apoyo formativo de Inditex, el Fondo Social Europeo y Cáritas Diocesana de Huelva. Ambas formaciones, ‘Operaciones Básicas en Pisos de Alojamiento’ y ‘Auxiliar de cocina’ han contado con más de 250 horas lectivas y 100 horas de prácticas cada una en empresas hoteleras, restaurantes y obradores de nuestra provincia. Cabe destacar que un alto porcentaje de los alumnos y alumnas que han terminado sus prácticas  han conseguido un puesto de trabajo en dichas firmas.

El objetivo de estos cursos “es contribuir a la mejora de las condiciones socio profesionales de personas que se encuentran en situación de riesgo o de exclusión social, mediante su participación en un programa formativo que las habilite para la consecución de un empleo”, cuenta Toñi Gallardo, responsable del Área de Empleo de Cáritas Diocesana de Huelva.

Cáritas Diocesana de Huelva cree firmemente que de la situación de pobreza no sólo se sale con aportaciones económicas, sino que hay que dar un salto e invertir en acciones formativas que habiliten a las personas para el trabajo.

Semana de la Caridad: Cáritas reivindica el amor como “el motor que nos hace avanzar y proyectar el bien común”

Arranca la Semana de la Caridad, una convocatoria que lanza Cáritas Española con motivo de la celebración, el domingo 19 de junio, fiesta del Corpus Christi, del Día de Caridad. Bajo el lema “Somos lo que damos. Somos amor”, la campaña invita a “orientar nuestros anhelos y propósitos desde el aprender a amar y el dejarnos amar por los demás”.

La convocatoria, que este año coincide con la celebración del 75 aniversario de Cáritas Española, recuerda que el amor es “lo único que da sentido a nuestra existencia” y, por ello, es el motor que “nos hace avanzar y proyectar el bien común” y, a la par, “alumbrar horizontes posibles de esperanza, de oportunidades y de vida nueva”.

Tras dos años de pandemia seguimos transitando tiempos desolados, marcados por una profunda crisis que nos hace aferrarnos al presente. El informe FOESSA presentado recientemente nos muestra una dura realidad: la del empeoramiento de las oportunidades laborales y sociales de miles de familias que ya estaban en situación de exclusión. A ello se suma la gravedad de la guerra en Ucrania y los 6,5 millones de personas que han tenido que huir del país causando en Europa la mayor crisis humanitaria después de la II Guerra Mundial.

Brotes de fraternidad

Esta creciente inestabilidad global -como se explica en los materiales editados por Cáritas con motivo del Día de Caridad- “nos afecta a todos de una manera u otra y nos recuerda con insistencia un presente del que no podemos escapar: todos los seres humanos somos frágiles y vulnerables, no podemos afrontar solos y de forma unilateral ni las crisis ni los desastres”.

En medio de esta fragilidad y a pesar de las incertidumbres que plantea el mundo actual surgen a la par numerosos “brotes de una fraternidad universal que traspasa todas las fronteras y que tiene su origen en el amor que somos”.

“Desde Cáritas queremos poner en valor el amor por los demás como propuesta de vida: una invitación a la comunidad cristiana y al resto de la sociedad a construir nuestros proyectos personales y colectivos de vida desde un amor concreto y social, un amor agapé de mesa compartida, comprometido con todo lo que nos importa: con las personas, y en especial, con aquellas más frágiles y vulnerables; con la Creación y nuestra casa común, su cuidado y preservación; con la justicia y los derechos humanos para conducir nuestras relaciones y el bienestar común”, explica Eva San Martín, coordinadora de la campaña institucional de Cáritas.

En Cáritas -añade- somos testigos de que este amor mueve los corazones de muchas personas que quieren ayudar, colaborar, participar en un proyecto de sociedad nueva que se construye menos desde el individualismo y más desde un nosotros compartido que piensa en el para todas las personas.

Gestos sencillos y cotidianos

En esta Semana de la Caridad, Cáritas propone gestos sencillos que permitan a las personas ser esperanza, justicia y amor para los demás. Se trata de situaciones concretas y cotidianas, como mirar con ternura, escuchar con paciencia, cuidar la fragilidad, compartir con generosidad o denunciar la incoherencia que genera injusticia.

En este 75 aniversario de Amor por los demás, Cáritas quiere celebrar con toda la sociedad que todos los seremos humanos “somos capaces de una solidaridad y una generosidad inmensas que brotan de nuestro interior cuando nos conmovemos ante el dolor de los demás”.

En su mensaje para el Día de Caridad, los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social agradecen “la respuesta e implicación solidaria de la sociedad en su conjunto” ante el sufrimiento causado por la pandemia de la Covid-19 y la guerra en Ucrania y urgen a “un compromiso solidario y estable”. A lo largo de estos días, las distintas Cáritas diocesanas aprovechan la proximidad de la fiesta del Corpus Christi para presentar a la sociedad sus memorias, es decir, la labor realizada y los recursos invertidos durante el año 2021.

Día de Caridad: Los obispos agradecen “la respuesta solidaria de la sociedad” ante la pandemia y la guerra en Ucrania

Bajo el lema “De la adoración al compromiso”, los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social acaban de lanzar su mensaje para la festividad del Corpus Christi, Día de Caridad, de este año, en el que agradecen “la respuesta e implicación solidaria de la sociedad en su conjunto” ante el sufrimiento causado por la pandemia de la Covid-19 y la guerra en Ucrania y urgen a “un compromiso solidario y estable”.

En su mensaje, los prelados invitan a “ser sembradores de semillas de bien, de justicia y de caridad para un mundo más humano, justo y pacífico” y felicitan a Cáritas en su 75 aniversario.

Este es el texto íntegro del mensaje:

DE LA ADORACIÓN AL COMPROMISO
Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022

La solemnidad del Corpus Christi nos permite revivir el clima intenso de la última Cena y nos conduce a lo que es fundamental en nuestra vida y misión como cristianos, “la fuente y el culmen de toda evangelización”: la Sagrada Eucaristía.

Mirar con ojos pascuales

En este año tan convulso y al mismo tiempo tan lleno de esperanza, los obispos, como pastores de la Iglesia de Jesucristo, queremos alentar el ánimo y la alegría cristiana. Tiempo convulso. Por segundo año, hemos vivido la pandemia de la COVID-19 con su carga de enfermedad, soledad y muerte. A ella se suman las guerras en Ucrania y en otras muchas partes del mundo. Los desplazamientos forzosos, la violencia, el dolor, la tortura y la muerte que provocan, hieren el corazón de Dios. También vivimos un tiempo de esperanza porque estas realidades, los sufrimientos personales y comunitarios, no nos dejan desamparados, sino que nos adentran en el Corazón de Cristo, crucificado y resucitado, fuente de toda esperanza. Las llagas del Señor crucificado son transfiguradas en el Cuerpo del Resucitado.

No podemos celebrar la solemnidad del “Corpus Christi”, memorial de encuentro y entrega de Cristo, sin vivir y experimentar la profunda e inseparable unidad entre la fe y la vida; la unidad entre la Eucaristía y la caridad.

Agradecimiento y compromiso
Ante estas situaciones dolorosas, la respuesta e implicación solidaria de la sociedad, en su conjunto, está siendo encomiable, como lo está siendo también por parte de la Iglesia y de Cáritas. Realmente, no podemos permanecer ajenos al dolor y al sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas ucranianas y del resto del mundo. Toda nuestra persona vibra ante esta realidad que Cristo hizo suya y redimió en la cruz y que anticipó sacramentalmente en la última Cena. Porque en el Cenáculo se anticipa lo que fue el sacrificio del Gólgota: la muerte del Verbo encarnado; Él es el Cordero que se entregó libremente y se inmoló por nosotros. Él es nuestra Paz.

Queremos agradecer tantas muestras de solidaridad, al tiempo que advertimos que ésta no puede ser “flor de un día”. Se necesita un compromiso solidario, estable. Tengamos presente la invitación que el apóstol S. Pablo dirigía a los fieles de Galacia, y que el Papa Francisco nos recordaba en su Mensaje para la Cuaresma de este año: “No nos cansemos de hacer el bien” (Ga 6,9). Estamos invitados a ser sembradores de semillas de bien, de justicia y de caridad para un mundo más humano, justo y pacífico porque “no tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y auxilio de las sociedades heridas” (Fratelli tutti 77 =FT).

Caridad

Con la narración del milagro de la multiplicación de los panes, dentro del contexto litúrgico del “Corpus Christi”, san Lucas nos ayuda a entender mejor el don del Misterio eucarístico. Es un acontecimiento que nos asombra y que se prolonga de forma incesante en la Iglesia que, a lo largo de la historia, parte y comparte el Pan de la Vida nueva para todo hombre y mujer de cualquier raza y cultura, sobre todo a través de la acción de Cáritas.
Este año celebramos el 75º Aniversario de esta institución: “75 años de amor por los demás”, de lucha contra la pobreza y de promoción del desarrollo integral de las personas, especialmente de los más pobres y excluidos dentro y fuera de nuestras fronteras. ¡Felicidades Cáritas!

Lo más importante de esta historia de amor y servicio son las miles de personas en nuestro país y en muchas partes del mundo que le han confiado su vida y tantas otras (voluntarios, trabajadores, donantes…) cuya generosidad ha generado nuevas ilusiones, oportunidades y esperanzas. Lamentablemente, su acción va a ser cada vez más necesaria en un contexto de inequidad provocado por los modelos económicos y el contexto concreto de encarecimiento de la energía y la consiguiente inflación.

Fraternidad abierta y universal

“Todos los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Porque no hemos recibido el espíritu de esclavos para caer en el temor; sino que se os ha dado un Espíritu de hijos adoptivos que os hace gritar: “¡Abba! ¡Padre!” El Espíritu en persona se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios” (Rm 8,5-27).

Ciertamente, cuando vivimos esta experiencia, el ejercicio de la fraternidad no es un deber categórico, sino un impulso del corazón que nos encamina hacia los hermanos y nos empuja a la fraternidad. Todos estamos invitados a caminar juntos viviendo la sinodalidad, es decir, dejándonos guiar por la luz del Espíritu Santo, escuchándonos unos a otros y prestando especial atención a los que están en la periferia. El camino sinodal es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Ellos son compañeros de camino.

Paz y presencia

Nos dice San Pablo: “Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1Co 11, 26); palabras que nos invitan a anunciar la muerte redentora de Cristo y que fortalecen nuestra esperanza en el encuentro definitivo con Él. Urge abrir caminos de esperanza, en la certeza de que Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien (cf. FT 54).

En el camino de la vida no estamos solos, Cristo camina con nosotros y nos alimenta con el Pan de Vida “panís angelorum, factus cibus viatorum”. Jesús es alimento espiritual que ayuda, sostiene y fortalece la esperanza de los creyentes; la piedra angular que nos fundamenta en el itinerario hacia el cielo al tiempo que consolida la comunión en la que vivimos cotidianamente con la Iglesia celestial.

Santa Teresa de Calcuta, la Santa de los más pobres entre los pobres, habla así del Santísimo Sacramento: “El privilegio que tenemos de adorarle cada día es uno de sus más grandes regalos. Si tienes un corazón limpio, siempre podrás ver esa conexión hermosa entre el Pan de vida y el cuerpo roto de Cristo en el pobre”.

En este día nos recogemos y nos adentramos en el silencio ante el misterio de la fe. Contemplamos el “asombro eucarístico”, como lo llamó san Juan Pablo II, y con agradecimiento adoramos el sacramento en el que Cristo quiso “concentrar” para siempre su amor infinito. Por tanto, la solemnidad del “Corpus Christi” hace que nuestra vida cristiana junto a la adoración nos lleve de la mano al compromiso para transformar con Cristo la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste (cf. NMI 29). La presencia de Cristo nos dona la paz que necesitamos y que necesita el mundo; una paz que nos lleva a estar presentes junto al Cuerpo de Cristo en los necesitados.

“Te adoramos, oh verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María”. Amén.

Corpus Christi, Día de la Caridad

El amor, el recibido y el que damos, y también, el que somos, es lo que celebramos en esta gran fiesta de Cáritas, el Día de la Caridad. Una celebración que para los cristianos toma cuerpo y forma en el pan y en el vino, en la entrega que hace de su vida Jesús, el Hijo de Dios, para salvarnos de una vida abocada a la muerte y al vacío, para que dejemos de ser esclavos de todo aquello que nos oprime y no nos deja ver ni respirar; para liberarnos de lo que nos hacer vivir sin esperanza y sin horizonte, atrapados en la insatisfacción, el miedo y la oscuridad.


Celebramos que el AMOR es lo único que da sentido a nuestra existencia humana y que orientar nuestros anhelos y nuestro propósito en la vida desde el aprender a amar y el dejarnos amar por los demás. Celebramos que el amor es el motor que nos hace evolucionar y avanzar, descubrir y proyectar el bien común para esta Humanidad a la que estamos vinculados a través de esta Tierra, que se ofrece para ser casa y hogar de todas las personas.


Desde Cáritas queremos poner en valor el amor por los demás como propuesta de vida: una invitación a la comunidad cristiana y al resto de la sociedad a construir nuestros proyectos personales y colectivos de vida desde un amor concreto y social, un amor agapé de mesa compartida, comprometido con todo lo que nos importa:

  • con las personas, y en especial, con aquellas más frágiles y vulnerables;
  • con la Creación y nuestra casa común, su cuidado y preservación;
  • con la justicia y los derechos humanos para conducir nuestras relaciones y el bienestar común.

Se trata de vivir y reflejar un amor que da la vida a otros, que se comparte en fraternidad y que es fiel, capaz de sostenerse en el tiempo, de permanecer, no desde el voluntarismo sino desde una experiencia de encuentro personal y comunitario con el Evangelio de Jesús.

En Cáritas somos testigos de que este amor mueve los corazones de muchas personas que quieren ayudar, colaborar, participar en un proyecto de sociedad nueva que se construye menos desde el individualismo y más desde un nosotros compartido que piensa en el para todas las personas.

¿Qué puedes dar para SER ESPERANZA, SER AMOR, SER JUSTICIA, para los demás?

Piensa en situaciones concretas y cotidianas, en las que puedes dar y compartir la maravilla que eres, todos los dones que Dios ha sembrado en ti, y que puedes seguir cultivando para alumbrar la vida de otras personas al estilo de Jesús.
Aquí dejamos algunas ideas que te pueden inspirar.

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