El confinamiento en La Casa de los Milagros

Zahra, Hassana, Rachida, Aouitef son algunas de las mujeres que viven desde el pasado agosto en la Casa Santa María de los Milagros de Cáritas Diocesana de Huelva. Una casa de acogida para personas en situación de sin hogar y que además atraviesan una enfermedad. Esta casa se ha convertido en un espacio de recuperación y fortalecimiento de la salud. Durante el periodo que estén en la casa, las personas tienen cubiertas todas sus necesidades básicas, tratamiento médico, acompañamiento, actividades para la mejora personal y de autoestima. Se les brinda un espacio donde se sientan acogidas y queridas, donde se les ayude a serenarse y estar en paz consigo mismas. Además, cuando la situación de la persona es terminal se les acompaña en el duelo y en la aceptación de su final.

Por la crisis del coronavirus y el confinamiento, estas personas que se recuperaban en la casa han tenido que limitar sus salidas. Solo aquellas que tienen que acudir a la sesión de quimioterapia pueden ir al hospital. Estas mujeres vinieron a España para trabajar en la campaña de frutos rojos, muchas de ellas hace más de 13 años que trabajan los campos durante los 9 meses que dura la campaña. Hay que destacar que para sus familias, el sueldo de estas mujeres es el único sustento económico que tienen.

Este año se  encontraron con una enfermedad que les impidió seguir trabajando. Muchas de ellas necesitaban un espacio estable de recuperación, un lugar donde pudieran ser atendidas, un sitio donde pudieran sentirse apoyadas en la enfermedad y poder recuperarse. Y por eso, la Casa Santa María de los Milagros se convierte en el abrazo cálido, en la mano que se tiende al que está derrotado, en la voz que susurra para calmar los miedos.

Ahora, asustadas por la situación y lejos de sus familias, intentan invertir su tiempo haciendo algo útil para ellas y para otros. Esta semana han comenzado a fabricar mascarillas que usarán cuando vayan al hospital a recibir el tratamiento. “Es una forma de entretenerse, de sentirse útil y contribuir para hacer algo ante esta situación”, cuenta una de las responsables de la casa.

Desde Cáritas Diocesana de Huelva seguiremos acompañando a las personas que más lo necesitan, siendo conscientes de la situación y tomando todas las medidas de prevención, pero con absoluta disposición para estar allí dónde nos necesitan. 

URGENTE: Cáritas alerta de una captación de fondos fraudulenta en su nombre a través de redes sociales

Cáritas denuncia los intentos de phishing que están circulando en los últimos días a nivel estatal a través de WhatsApp y redes sociales para recaudar de manera fraudulenta y utilizando el nombre y la imagen de nuestra institución fondos económicos y ayuda en especie para los afectados por el coronavirus.

Estamos trabajando para frenar ese fraude y poner la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional.

Rogamos a todos los voluntarios, socios y donantes, así como a toda la ciudadanía, que se abstengan de acceder a esa aplicación fraudulenta y eviten replicarla a través de cualquier medio de comunicación o dispositivo.

Ante cualquier duda a la hora de hacer efectiva a través de Cáritas la solidaridad con los efectos del coronavirus en las personas más vulnerables, aconsejamos consultar los canales habilitados a tal efecto tanto en las respectivas páginas web de las Cáritas Diocesanas como en la web de Cáritas Española, o a través de los servicios de atención telefónica de la Cáritas más cercana.

Cuenta única para apoyar la Campaña de Captación de Fondos de Cáritas Diocesana de Huelva:

  • LA CAIXA: ES38 2100 7434 3722 0024 1033    

No olvide declarar el concepto, ‘Covid-19 Cáritas’ en el momento del ingreso bancario.

Recuerde que para recibir certificación de sus donaciones es imprescindible que nos comunique nombre y apellidos, NIF/CIF dirección completa. Para ello, si lo necesita, puede comunicárnoslo a los correos cgallardo.administracion@caritashuelva.org , nsoto.administracion@caritashuelva.org o a los números de teléfono              627 61 01 13 //  660 17 58 87

Si prefiere otra forma de realizar la donación, envíenos sus datos por la misma vía y nos pondremos en contacto con usted para proceder como considere más convenientemente.

Consultas, dudas, incidenciascomunicacion@caritashuelva.org

#LaCaridadNoCierra – #CadaGestoCuenta

Coronavirus: Cáritas alerta sobre la extrema precariedad social en la que están miles de personas en infraviviendas y asentamientos

La emergencia generada por el impacto en España del coronavirus está empujando a unas condiciones socio-sanitarias extremas a unas 12.000 personas que viven en unas condiciones ya de por sí muy precarias en los asentamientos e infraviviendas de Huelva, Almería y Tenerife.

Las Cáritas Diocesanas de estas tres provincias vienen alertando desde la declaración del estado de alarma de esta grave situación de desamparo, que afecta a un número importante de personas que ya de forma habitual viven en situaciones de exclusión residencial y que ahora ven cómo las medidas de confinamiento les limitan aún más su acceso a los derechos humanos.

Imposibilidad de garantizar el confinamiento

Las Cáritas de Huelva, Almería y Tenerife, que desde hace años están dando respuesta a las necesidades de estas personas y familias, vienen alertando en las dos últimas semanas de la imposibilidad material de cumplir con lo establecido en el Real Decreto-ley 8/2020 de 17 de marzo, en cuanto a la adopción de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19.

“¿Cómo pueden hacerlo si donde habitan no pueden tener acceso al mínimo vital necesario para vivir con dignidad, con acceso mínimo al agua, la alimentación o a la salud, y malviven en barrancos, cuevas, playas, asentamientos rurales y urbanos, o casas abandonadas?”, se pregunta uno de los responsables de esas Cáritas. “Para ellos es una quimera la consigna del `quédate en casa´”, añaden.

Esta emergencia sanitaria se superpone a una situación extrema previa a la crisis, caracterizada por una falta de recursos de primera acogida, carencia total de alojamiento alternativo e imposibilidad de acceso a derechos humanos básicos (salud e higiene, agua potable o alojamiento digno), como detalló en su informe Philip Alston, relator especial de la ONU para la Pobreza Extrema, tras su visita a los asentamientos en febrero pasado.

En este sentido, es importante subrayar la recomendación recogida hace pocos días por la Relatoría Especial de Naciones Unidas para una Vivienda Adecuada de “la vivienda como primera medida de contención del COVID-19”, junto a la manifestada también por la Relatoría Especial de Naciones Unidas de los derechos al Agua y Saneamiento el pasado lunes 23 de marzo, donde señala que “no se podrá parar el COVID-19 sin proporcionar agua a las personas en situación de vulnerabilidad”.

Datos sobre las zonas afectadas

En Tenerife, Cáritas indica que actualmente hay alrededor de 1.000 personas repartidas en varios municipios que viven en quebradas, barrancos, casas abandonadas o cuevas.

Cáritas Huelva informa que unas 2.500 personas permanecen en varios asentamientos urbanos y rurales repartidos por distintas localidades de la provincia.

En Almería, Cáritas Diocesana señala que alrededor de 8.000 viven en cortijos abandonados, asentamientos construidos con chabolas de plástico y madera, antiguas balsas y construcciones abandonadas.

Todas estas personas se enfrentan actualmente a estas carencias, que han sido documentadas por las Cáritas locales:

– No están teniendo acceso a agua potable y saneamiento, o, si lo tienen, mediante el suministro a través de camiones cisterna y puntos de agua, las personas afectadas tienen que salir fuera de los asentamientos, además de carecer de recipientes adecuados para su traslado y conservación. En muchos casos, tampoco hay acceso a agua no potable para saneamiento.

– Carecen de acceso a medidas sanitarias de prevención y contención del COVID-19, excepto a los kits de higiene facilitados por entidades sociales, como Cáritas.

– Tampoco disponen de kits de alimentación, según se establece en las medidas ordenadas por Ministerios de Defensa y de Derechos Sociales y Agenda 2030 respecto a personas en situación de sin hogar. El único suministro de comida son las bolsas que las entidades sociales les están proporcionando, aunque cada vez con mayores dificultades:

Propuestas

Cáritas está reclamando en los distintos niveles de coordinación y toma de decisiones, tanto local y autonómico como estatal, las medidas necesarias para garantizar en esos asentamientos la aplicación de uno de los ejes señalados en el Real Decreto del 17 de marzo: “Refuerzo del Sistema Nacional de Salud en todo el territorio nacional con el aseguramiento de suministro de bienes y servicios necesarios para la protección de la salud pública, el abastecimiento alimentario, el suministro de energía eléctrica, productos derivados del petróleo y gas natural y ciertas medidas también en materia de transportes”.

Además, es urgente asegurar las medidas de confinamiento en los asentamientos rurales y urbanos e infraviviendas de las zonas donde residen las personas y familias afectadas, tal y como las Cáritas de Huelva, Almería y Tenerife vienen planteando a las distintas Subdelegaciones y Delegaciones de Gobierno, Ayuntamientos y servicios de Protección Civil, así como ante organismos de la Administración estatal.

Para ello, Cáritas pide la convocatoria inmediata de Mesas de Emergencia para facilitar medidas de confinamiento en asentamientos rurales y urbanos e infraviviendas ante la crisis del coronavirus, con la presencia de los tres niveles de Administración pública (local, autonómica y estatal) y las entidades sociales, con el objetivo de coordinarse en la aplicación, seguimiento y evaluación de las medidas que se establezcan.

Entre estas medidas, es indispensable garantizar con la máxima urgencia:

– Abastecimiento permanente de agua potable, alimentos (comida caliente de forma cíclica y temporal) y medidas sanitarias de prevención del COVID-19 con la tutela y coordinación del Ministerio de Defensa, a través de unidades sanitarias especializadas.

– En su caso, y para poder hacer seguimiento de cuarentenas obligadas por la pandemia, utilización de espacios habilitados a tal efecto.

– Dada la especial situación de vulnerabilidad de las mujeres y menores, facilitar alojamientos adecuados a las que puedan ser trasladados.

#CadaGestoCuenta

Cáritas Diocesana de Huelva responde ante la crisis del Coronavirus

Situación actual de la crisis

España es uno de los países de la Unión Europea más castigados por la pandemia. Los casos de personas infectadas no paran de aumentar y se estima que cada cuatro días se duplica el número de casos positivos.

Las instituciones educativas de todos los niveles están cerradas desde el pasado 11 de marzo y la población confinada en sus hogares para evitar el contacto y la propagación de la infección.

El Gobierno declaró oficialmente el estado de alarma el sábado 14 de marzo lo que implica:

  • Severas restricciones a los movimientos diarios de todos los ciudadanos, excepto en casos de necesidad urgente: ir a trabajar, comprar alimentos o atención médica o asistencia a personas mayores u otras personas vulnerables.
  • Todos los viajes nacionales e internacionales están restringidos.
  • Además, el Gobierno anunció un paquete de medidas urgentes para enfrentar el impacto económico y social de la crisis.

Actuación de Cáritas Diocesana de Huelva

Cáritas Diocesana de Huelva está colaborando en el cumplimiento de las medidas señaladas a partir del estado de alarma, evitando el tránsito y la aglomeración de personas. Por ello, se han suspendido temporalmente aquellas actividades (atención presencial, reuniones, encuentros, formación, etc) que podrían suponer un riesgo para las personas, tanto  personas participantes, como voluntarios/as y trabajadores.

Cáritas quiere seguir desarrollando la misión de atender a las personas en situación de mayor vulnerabilidad y riesgo de exclusión social, velando por su atención y cuidado.

Como consecuencia del confinamiento provocado por el estado de alarma decretado, muchas  actividades comerciales y productivas han quedado paralizadas, por lo que muchas personas van a ver agravada su situación económica, viéndose abocadas a solicitar ayudas para paliar sus necesidades básicas, y otras que ya vivían una situación de precariedad,  se van a empobrecer aún más.

Con el objetivo de seguir acompañando y ayudando a las personas más vulnerables (personas mayores, enfermas, solas, familias o mujeres solas con hijos/as, personas sin hogar, etc)  y  organizar el servicio de la caridad en los equipos de Cáritas parroquiales y en nuestros programas y proyectos, para garantizar la respuesta a las situaciones urgentes que se nos están planteando, desde Cáritas Diocesana de Huelva se han elaborado protocolos de actuación con orientaciones adaptadas a este momento concreto y con un replanteamiento de nuestros servicios..

Las Cáritas Parroquiales y Cáritas Diocesana estamos identificando las necesidades humanas y materiales que tiene nuestra provincia, tanto de voluntariado como de material sanitario y de protección, alimentación y productos de primera necesidad, con el fin de poder dar respuesta a las necesidades de las personas más afectadas y con mayores dificultades.

Este nuevo escenario de empobrecimiento, va a exigir de todas las personas comprometidas con Cáritas y solidarias con nuestra sociedad, el hacer frente y colaborar con este nuevo reto que nos plantea la situación de incertidumbre que estamos viviendo. Más aún cuando el principal ingreso de las Cáritas Parroquiales eran las colectas y actualmente, a causa del cierre, esos ingresos se ven mermados.

Realizar una donación mediante transferencia o ingreso en cuenta

También puede contribuir al trabajo de Cáritas mediante una donación puntual realizando una transferencia o ingreso en esta cuenta.

  • LA CAIXA: ES38 2100 7434 3722 0024 1033    

No olvide declarar el concepto, ‘Covid-19 Cáritas’ en el momento del ingreso bancario.

Recuerde que para recibir certificación de sus donaciones es imprescindible que nos comunique nombre y apellidos, NIF/CIF dirección completa. Para ello, si lo necesita, puede comunicárnoslo a los correos cgallardo.administracion@caritashuelva.org , nsoto.administracion@caritashuelva.org o a los números de teléfono              627 61 01 13 //  660 17 58 87

Si prefiere otra forma de realizar la donación, envíenos sus datos por la misma vía y nos pondremos en contacto con usted para proceder como considere más convenientemente.

Consultas, dudas, incidenciascomunicacion@caritashuelva.org

La caridad tampoco cierra en Cáritas Diocesana de Huelva

Desde Cáritas Diocesana de Huelva seguimos acompañando a las personas más vulnerables porque la Caridad no cierra. Queremos seguir atendiendo a las personas que en situación más precaria y que pueden encontrase en una situación de vulnerabilidad aún mayor a causa de esta crisis. Cáritas vive con plena consciencia su compromiso y por ello seguimos atendiendo todas las realidades o áreas con las que cuenta nuestra entidad, con las limitaciones propias de este estado de emergencia y alerta.

La misión de Cáritas es ser esperanza en nuestro mundo junto a las personas que viven diariamente la exclusión. Por ello, desde Cáritas Diocesana de Huelva vamos a seguir realizando la labor de asistencia humanitaria en asentamientos, con las precauciones que esta situación de alarma sanitaria nos impone.

En principio y salvo notificación de la administración competente se va a seguir desarrollando en servicio en la medida de los recursos personales disponibles, aunque extremando las medidas de protección y prevención.

Somos conscientes de  nuestra propia identidad como institución  y de las ganas de seguir atendiendo a estas personas desde la buena voluntad; pero, igualmente sabemos que no es suficiente, por lo que para seguir prestando este servicio es necesario que dispongamos de material preventivo efectivo para el desarrollo de la actividad por parte de técnicos y voluntarios. Creemos necesario asegurar el suministro de alimentos y productos de primera necesidad, para poder seguir repartiendo en los diferentes asentamientos. Además, es muy complicado para las personas que acuden a los asentamientos  la detección de  posibles contagios  por el virus, por lo que  sugerimos  la presencia periódica  de personal sanitario  en la línea de atención presencial a estas personas y  detección  de posibles contagios.

Desde Cáritas Diocesana no podemos dejar de remarcarles la absoluta disposición en la línea de acompañar cualquiera de las acciones que se solicita en las medidas de nuestras posibilidades y con las limitaciones que la administración pueda plantear en este sentido.

Centro de Día Puertas Abiertas

Seguimos prestando el servicio de atención a personas sin hogar en la ciudad de Huelva en nuestro Centro de Día para Personas Sin Hogar, Puertas Abiertas,  extremando todas las medidas de higiene, prevención y control que son necesarias en una situación como esta.

El espíritu general de las medidas propuestas responde a los siguientes objetivos:

– Reforzar la misión de Cáritas de atender, acoger y escuchar a los últimos y más excluidos, velando por su atención y cuidado.

– Proteger y prevenir el contagio entre los agentes de Cáritas, las personas participantes y otras personas con las que desde Cáritas nos relacionamos.

– Observar estrictamente las medidas indicadas por las autoridades sanitarias de cara a la contención del virus y colaborar con las autoridades en las medidas que el Gobierno central y las Administraciones competentes en cada territorio recomienden en cada fase de la crisis sanitaria.

– Colaborar con toda la iglesia para adaptar la vida de las comunidades cristianas a las limitaciones impuestas por la actual emergencia, apoyar la difusión de las recomendaciones oficiales y, sobre todo, transmitir un mensaje de confianza, solidaridad y esperanza al conjunto de la sociedad.

COVID19 Cuando es la hora de un amor inteligente y creativo

Debido a la situación que estamos viviendo por el coronavirus, Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, reflexiona sobre cómo vivir este momento desde la fe. Aquí os dejamos un pequeño texto que ha elaborado y que se puede ver en el blog de la web confederal:  

Ante la situación que estamos viviendo a causas de ese virus que se ha “instalado” en nuestro mundo, llenándonos de temor y recluyéndonos en nuestras casas, me pregunto ¿cómo vivir este momento?, ¿cómo vivirlo desde la fe?.Sin esperarlo, nos vemos obligados a vivir una Cuaresma en modo “cuarentena”, y me digo a mi mismo: ¡qué oportunidad para una sincera conversión!

Curiosamente, cuando se nos pide evitar lo exterior para no contagiar ni contagiarnos, es cuando puede ser transformado nuestro interior, nuestro corazón. No cabe duda que algo está cambiando.También me pregunto qué podemos aprender de todo esto que acontece, porque si es importante saber qué ha pasado y por qué, más aún lo es descubrir qué hemos de hacer y aprender.

Me gustó la reflexión de una psicóloga italiana, Francesca Morelli, en la que manifestaba que, ante ideologías discriminatorias, el virus nos hace sentirnos “discriminados” de alguna manera, sin poder cruzar fronteras aun siendo de raza blanca, occidentales, y con recursos económicos.En una sociedad basada en la productividad y el consumo, nos vemos forzados a un parón para aprender a vivir de otra manera.

En una época en la que la crianza se delega por causas mayores, nos vemos obligados a pasar más tiempo en familia. En un modelo social en el que pensar en uno mismo y en los propios intereses es la “norma”, el coronavirus nos lanza un mensaje claro: la única manera de salir de esta situación es vincularnos, hacer emerger en nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de pertenencia a una familia, a una comunidad, a un país, siendo algo más grande que la propia individualidad, de corresponsabilidad, sintiendo que de mis acciones depende la suerte de otros, y que yo dependo de ellos.

Creo, honestamente, que si vivimos esta crisis sanitaria, con repercusiones económicas y sociales, desde criterios realmente humanos, desde responsabilidades compartidas, asumiendo cada uno su misión, como dijo el Presidente de Gobierno, todo esto puede ser un punto de partida para otro modo de vivir, para otro mundo posible, como decimos en Cáritas.

Esta situación nos enfrenta con nuestra propia vulnerabilidad: en cualquier momento podemos dar positivo. Reconocer esta vulnerabilidad, es camino para hacer frente a un “bicho” que amenaza nuestra vida en común, nos aísla y, al mismo tiempo, nos hace ver la gran mentira del individualismo; nos hace caer en la cuenta que nos necesitamos unos a otros, que no tenemos vida si no es compartida, que es imposible ser, si no es con otros; nos avisa, en fin, de la importancia de la común-unión y del bien común.Lo que inéditamente estamos viviendo, nos muestra que el dolor y el sufrimiento nos une y puede acrecentar en nosotros el amor al prójimo.

Precisamente, la dificultad para entrar en contacto físico va a requerir un amor inteligente, creativo y operativo, capaz de nuevas formas de presencia.San Juan Pablo II nos animaba a echar imaginación a la caridad. Yo percibo en estos momentos ese amor creativo en tantos padres, que inventan tareas y juegos para sus hijos, intentando compaginarlas, además, con el teletrabajo; en tantos profesores, que no interrumpen su labor educadora ni su apoyo a sus alumnos; en tantos profesionales de todos los campos, servidores de lo público (sanitarios, investigadores, camioneros, taxistas, limpiadores…), que cuidan y posibilitan que la vida de este país no se pare por completo; en esos responsables políticos que, con altura de miras, articulan medidas económicas y sociales para no dejar a nadie atrás; en todos aquellos que viven el ayuno y la abstinencia cuaresmal haciendo real el eslogan “quédate en casa”; en tantos voluntarios que, bien a título personal o desde sus organizaciones sociales, sean eclesiales o civiles, siguen estando ahí, con generosidad, en favor de los más débiles de la sociedad; en tantos religiosos y sacerdotes que oran y celebran la eucaristía, acogen y escuchan a sus feligreses alentándoles en la esperanza que viene de Dios.Es la hora de una caridad creativa y responsable para decir a los más vulnerables: ¡no os dejaremos!

Es la hora de testimoniar el evangelio de la misericordia y hacer presente la cercanía de Dios. Es la hora de inventarse nuevas formas de presencia para no estar solamente “conectados”, sino vinculados. Es la hora de agradecer la bondad y generosidad de tantas personas que se arriesgan y entregan, dispuestas a perder, pero amando a sus familias, vecinos, conciudadanos, y a los más pobres. Vaya mi reconocimiento a todas ellas. ¡Es emocionante ver cómo cada noche se abren nuestras ventanas y en el silencio irrumpen los aplausos!

Es la hora de sos-tenernos para aliviarnos en nuestras incertidumbres, miedos y tristezas; de alentarnos en la paciencia y la esperanza. Es la hora de tener muy presente a los enfermos y no olvidarnos de los difuntos y sus familiares. Es la hora, en fin, de confiar en Dios, que nunca abandona a sus hijos.Estoy seguro que, con su ayuda, saldremos adelante cantado de nuevo “Resistiré” y contando con el apoyo de tantos que sacan lo mejor de sí mismos en tiempos víricos. “A los que aman, todo les sirve para el bien”. Mi reconocimiento y admiración a todos vosotros y vosotras. 

Vicente Martín. 

COVID-19: Cáritas insta al Gobierno a ir más allá de las medidas del Real Decreto para «no dejar realmente a nadie atrás»

Tras el lanzamiento, el pasado martes, de un documento de propuestas urgentes para garantizar los derechos de las personas en situación de exclusión social más expuestas ante los efectos del coronavirus, Cáritas ha recibido con esperanza las medidas sociales que el Gobierno plantea en el Real Decreto-Ley 8/2020 de 17 de marzo para responder al impacto económico y social del COVID-19. Es también digno de destacar el importante esfuerzo presupuestario de movilización de recursos que acompaña al Real Decreto.

Muchas de estas medidas pueden ayudar a paliar la situación de muchas personas y familias, fundamentalmente de las clases medias, que son la gran mayoría social, en estos momentos de gran inseguridad e incertidumbre. En concreto, son medidas que pueden ayudar a esos 6 millones de personas, que como señalan los estudios de FOESSA, integran la “sociedad insegura” y que está más expuesta a caer en la exclusión social. Una sociedad insegura que espera del apoyo del Estado para no sentirse abandonada.

Baja capacidad protectora

Las medidas adoptadas, sin embargo, no abordan del todo las propuestas planteadas por Cáritas para paliar los efectos que esta crisis va a producir entre la población más excluida. El Real Decreto muestra, en general, una capacidad protectora baja para las familias que ya viene sufriendo las situaciones de pobreza y exclusión social. Y si ahora no se abordan medidas dirigidas a estos sectores, se podrá producir un enquistamiento en su situación ante la debilidad de la intensidad protectora de sus derechos humanos.

Po ello, si bien Cáritas aplaude las medidas incluidas en el Real Decreto, insta al Gobierno a dar un paso más allá en las próximas semanas en esta estrategia de articulación de un “escudo social” ante los efectos de la emergencia y apruebe sin demora nuevas medidas que, de verdad, no dejen a nadie atrás y se dirijan de manera específica a las personas en situación social más precaria.

Tras cotejar las medidas incluidas en el Real Decreto (RD) con las propuestas presentadas por Cáritas, esta es la valoración que hacemos, por sectores sociales, de las mismas.

Empleo

El RD no incluye nuestra propuesta de prorrogar de forma extraordinaria las prestaciones por desempleo de las personas que se verían fuera del sistema de protección por vencer su prestación en marzo y abril, con posibilidad de extensión si la situación de emergencia lo requiere. Sí está contemplada, sin embargo, la prórroga del subsidio por desempleo sí está incluida (art. 27 RD-Ley).

En cuanto a los expedientes de regulación temporal de empleo nos parece positivo que, en la línea propuesta por Cáritas, se adopten medidas que supongan evitar los despidos, y garantizar, en su caso, que se cobren las prestaciones por desempleo, flexibilizando los requisitos para que puedan acceder a dicha prestación por desempleo todas aquellas personas que por culpa de esta crisis van a perder su puesto de trabajo.

Sobre nuestras demandas en el ámbito del empleo doméstico, destacamos el olvido respecto a este colectivo, especialmente vulnerable, donde sus trabajadoras desempañan su labor en condiciones precarias, con un alto índice de economía sumergida y que, a día de hoy, todavía no tienen reconocía legalmente la prestación por desempleo. Echamos en falta, ante la eventual la pérdida de empleos en este sector a causa del coronavirus, la aprobación de una ayuda de emergencia temporal que ayude a cubrir esta contingencia.

Vivienda

El RD no incluye la moratoria de desahucios ni la moratoria del pago de alquileres, sino solo la de moratoria de deudores hipotecarios.

Cabe recordar que la propia Relatora especial de Naciones Unidas para una vivienda adecuada publicaba ayer mismo una recomendación para todos los Estado miembro en referencia a la actual crisis del coronavirus con un título muy elocuente: “La vivienda como primera línea de defensa” ante esta pandemia.

Por eso, creemos de la máxima urgencia la adopción de todas las medias posibles para evitar situaciones de pérdida de vivienda, desalojo o desahucios. Se trata de una medida preventiva sanitaria de mayor magnitud. Asimismo, en cumplimiento del objetivo de “no dejar a nadie atrás”, debe incluirse también una moratoria en el pago del alquiler cuando los titulares de la vivienda sean entidades bancarias y grandes tenedores.

Personas en situación de grave exclusión

En el RD no se contempla, en la aplicación del estado de alarma, las cuestiones relacionadas con la prohibición de estar en la vía pública que afecta a aquellas personas que carecen de otro lugar en el que vivir o que necesitan desplazarse para acudir a servicios sociales básicos.

En cuanto a la garantía de ingresos mínimos planteada por Cáritas –que son la última red de protección social de las personas y familias— de prorrogar de forma automática las rentas mínimas concedidas y las que tendrían que ser renovadas en marzo y abril, mientras las circunstancias actuales permanezcan, así como resolver de forma urgente las que están en curso, el RD tampoco contempla ninguna medida específica.

Alimentación

El Gobierno anunció una partida extraordinaria de 25 millones de euros para que las familias que tuvieran concedidas becas de comedor, puedan hacer efectivo este derecho, a pesar de encontrarse los centros educativos cerrados.

Cáritas, sin embargo, proponía que, para asegurar el derecho a la alimentación de los menores afectados por el cierre de colegios y comedores escolares, se gestionaran las ayudas previstas en forma de tarjetas canjeables en todo tipo de supermercados y comercios de alimentación para aquellas familias que ya tuvieran reconocido su derecho a becas comedor. El Real Decreto no incluye esta propuesta.

Inmigración y protección internacional

No se han incluido ninguna de las propuestas planteadas por Cáritas. Sin embargo, sabemos que se están dictando instrucciones desde la Secretaría de Estado de Migraciones y la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, que pueden ser adecuadas si abordan las respuestas a las realidades señaladas en nuestras propuestas y arbitra soluciones que garanticen la regularidad de las personas migrantes y refugiadas.

Nos preocupa la situación de las personas que a día de hoy siguen encerradas en los CIE. Entendemos que estos Centros deben ser cerrados y arbitrar una solución organizada en la línea de la propuesta portada por Cáritas a la salida de los internos.

Suministros básicos

Como aspectos positivos, el RD recoge la renovación automática del bono social hasta 15 de septiembre, la congelación de la tarifa del butano y de la Tarifa de Último Recurso de gas natural, y la protección del suministro telefónico y el acceso a internet, que es un elemento esencial para frenar el aislamiento de familias y personas durante el confinamiento, y posibilitar la asistencia médica telefónica de las personas afectadas por el coronavirus en sus casas.

De todos modos, en el RD hay aspectos que nos generan dudas. Una de ellas se refiere a la protección general de los colectivos más vulnerables frente a cortes de suministros por impago, ya que la redacción actual plantea dudas sobre si esa medida beneficiaría igualmente a las familias que se encuentran en el mercado eléctrico libre.

El RD circunscribe esta protección a consumidores donde “concurra la condición de consumidor vulnerable, vulnerable severo y en exclusión social” conforme a lo definido en la normativa que regula el bono social eléctrico. Pero esa normativa señala que, para ser considerado consumidor vulnerable, además de requisitos de renta y de otras circunstancias especiales, tiene que estar “acogido al precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC)”. Si la aplicación es literal, se estarían dejando fuera a 1,5 millones de familias que actualmente están en el mercado libre (que ya son más que las que está en el mercado regulado). El Gobierno debería clarificar cuanto antes esta circunstancia.

Trabas burocráticas

Por último, las medidas contempladas en el RD imponen trabas burocráticas para el acceso a las prestaciones y ayudas por parte de las personas más vulnerables, sobre todo en lo que atañe a la obligación de demostrar “la necesidad del apoyo”.

Sería necesario introducir un cambio en la forma de procesar las ayudas y prestaciones para que sean concedidas por el mero hecho de declarar la necesidad y que a posteriori, y con un plazo de tiempo amplio, se produzca la obligación de demostrar esa necesidad, o de compensar esa ayuda percibida.

Cáritas al lado de los vulnerables

Cáritas conoce a la población vulnerable que está más expuesta a los efectos de esta crisis sanitaria. Conocemos a las personas más pobres de nuestra sociedad, hacia las que se dirige nuestra misión de escucha y de trabajo conjunto para paliar, a veces, solucionar, en otras, acompañar, la mayoría, sus procesos de vida y de participación en pie de igualdad con el resto de la ciudadanía.

En esta coyuntura, las 70 Cáritas Diocesanas del país han sumado sinergias para adaptar sus recursos y proyectos a las nuevas necesidades planteadas por esta emergencia tanto en las personas que atendemos como en los voluntarios y trabajadores, que están conciliando las exigencias de prevención con la necesidad ineludible de responder a las necesidades de las personas empobrecidas.

Esta crisis sanitaria se ha mezclado con una crisis de confianza en nuestras instituciones y sus representantes. En nuestra relación permanente con la vulnerabilidad, percibimos en las personas que acompañamos una desconfianza contradictoria, ya que las personas vulnerables son de las que más necesitarían tanto de las instituciones como del apoyo del resto de la sociedad, Sin embargo, no se sienten apoyadas. Se consideran estancadas en su situación y, en cierta manera, descartadas, en expresión del papa Francisco.

Estas personas llevan más de una década pidiendo ayuda, reclamando protección porque se encuentran cada vez más a la intemperie, pero sus reclamaciones no se traducen en políticas públicas fuertes. Por eso, creemos que este Real Decreto es un buen primer paso para recuperar la confianza perdida de ese sector social que se ha sentido demasiado tiempo sin el suficiente apoyo. Pero no basta.

No podemos dejar nadie atrás

Recordamos que el sentido primigenio de nuestros Estados del Bienestar es no dejar a nadie atrás ante las desigualdades, desde que nacemos hasta que morimos.

Cáritas ofrece su compromiso y toda su capacidad como organización social del Tercer Sector para trabajar junto al Gobierno de España y el conjunto de Administraciones públicas para paliar aquellas necesidades que no han podido ser acometidas en el actual Real Decreto.

Urge seguir avanzando y ampliar el alcance de estas medidas iniciales para que el objetivo de construir ese “escudo social” defienda realmente a los ciudadanos y las familias más desprotegidas. No podemos permitir que esta nueva crisis ahonde aún más la desvinculación de un porcentaje importante de la población y la expulse de la sociedad.

COVID19 ¿Cómo lo están afrontando las Cáritas de todo el mundo?

¿Qué está haciendo Cáritas a nivel internacional frente a la crisis del coronavirus? 

Cada Cáritas está trabajando con las personas de su territorio desde el inicio de la crisis, pero las informaciones sobre las medidas tomadas en cada lugar aún no se habían puesto en común. Por ello, Cáritas Internationalis ha decidido abrir una plataforma virtual para que las Cáritas del mundo puedan informar de su situación y de las actuaciones que están llevando a cabo. En este mismo espacio, el equipo de emergencias de Caritas Internationalis, comparte guías y orientaciones que pueden ser útiles a otras Cáritas en contextos de epidemias sanitarias. Varios espacios y programas ya están difundiendo estos materiales mediante carteles por sus instalaciones y otros canales para sensibilizar a la población y llegar al máximo número de personas de la comunidad.Hasta hace pocos días, igual que ocurría en España, no se era consciente de la situación, por lo que internacionalmente también comienza a movilizarse todo para saber hacia dónde ir y cómo.  ¿Qué países han reportado información hasta el momento? Hasta la fecha Bangladesh, Camboya, Sri Lanka, Líbano, Jordania, Siria y Bosnia-Herzeovina han contribuido al espacio en red con información sobre la emergencia. Desde Europa estamos trabajando para poder mostrar nuestra realidad lo antes posible y contribuir al esfuerzo de todos. A través de sus informes, ¿sabemos cómo están actuando en cada territorio? ¿Qué medidas concretas están aplicando? Todas las Cáritas coinciden en que lo primero que han hecho tras el estallido de esta crisis sanitaria del coronavirus es constituir comités de crisis en sus Cáritas Nacionales. Desde ahí se están coordinando las acciones de protección hacia trabajadores y personal voluntario, habilitando medidas como el teletrabajo, antes aún de que el gobierno decrete confinamiento, o tomando su temperatura regularmente para aquellos que les es imprescindible acudir a su puesto. Algunas de ellas también han habilitado un centro de llamadas donde los trabajadores pueden resolver sus dudas. Es esencial que el personal técnico de cada Cáritas, conozca todas las medidas sanitaras y este cualificado para en un futuro dar respuesta a la emergencia tal y como indique su Cáritas. Pese a que intentan, dentro de sus posibilidades, facilitar jabón, guantes, líquido desinfectante y papel desechable, todas las Cáritas que trabajan en red en estos momentos destacan la falta de material sanitario básico como test o máscaras. Aun así, todas ellas mantienen su actividad y atención a los más vulnerables en recursos y proyectos. Por ejemplo, en Cáritas Bangladesh, el trabajo en los campos de refugiados de Rohingyas no cesa, pero sí están extremando las medidas de protección higiénicas y las actividades –formación en lengua local o de apoyo psicosocial para mujeres y niñas– se están reprogramando para evitar al máximo la concentración de personas. Medidas de prevención contra el coronavirus de las Cáritas Nacionales de todo el mundo

  • Concienciar a todo el personal para una correcta protección de ellos mismos, sus familias y todas las personas con las que trabajan a diario, a través de charlas y espacios de sensibilización donde tratan la prevención del coronavirus y cómo actuar en caso de contagio.
  • Si sufre síntomas, la persona tiene la responsabilidad individual de permanecer en espera y proceder con las medidas emitidas por el Ministerio de Sanidad de su país.
  • Disponibilidad en todas las oficinas de Cáritas de alcohol en spray, jabón para lavarse las manos y mascarillas.
  • Cancelación o posposición de reuniones, viajes y actos en grupo. Los centros de estudios por su parte, ofrecerán una formación online, en caso de contar con los medios adecuados.

¿Qué ocurre con las Cáritas que aún no han reportado información sobre la situación en su país? 

Las Cáritas que aún se encuentran ausentes están siendo animadas a contribuir, porque ahora más que nunca el trabajo debe ser conjunto. Estamos haciendo especialmente un empuje en América Latina, pues la situación se está tornando más difícil cada día. Guatemala y Perú son dos países que ya están cerrando sus fronteras a las comunicaciones terrestres y donde los trabajos y las escuelas están clausurados.

 ¿Podemos asemejar la epidemia en nuestro país con el resto del mundo? 

El coronavirus en ciertos contextos puede tener efectos mucho más terribles que en otras partes del mundo por la debilidad de los sistemas sanitarios –no existen medidas rápidas que pueda mitigar el virus–, la incapacidad de respuesta de los gobiernos, la desinformación de la ciudadanía por falta de acceso, etc. Al igual que España, en el resto del mundo la situación es muy cambiante y aunque intentan prever, las decisiones se van tomando día a día. Existe un miedo generalizado por las consecuencias sociales y económicas que tendrá esta crisis, efecto que recaerá una vez más sobre los más vulnerables. 

 Por Eva Cruz, directora Cooperación Internacional Cáritas Española

COVID-19: Cáritas presenta una batería de propuestas para paliar los efectos del virus en las personas más vulnerables

Con motivo de la celebración del Consejo de Ministros que se celebra hoy, Cáritas Española hace público un documento de propuestas urgentes para garantizar los derechos de las en situación de exclusión social que están más expuestas ante los efectos del coronavirus. A partir del análisis de riesgos aportado por el VIII Informe FOESSA a los que están expuestos, ante el estallido de una nueva crisis económica, una parte importante de la población española en situación de vulnerabilidad social, Cáritas alerta de los efectos sociales que esta emergencia sanitaria creada por el Covid-19 puede producir en las familias en situación de pobreza y exclusión. Hablamos, según los datos de FOESSA, de de 8,5 millones de personas, es decir, el 18,4% de la población española. Con objeto de atenuar al máximo el impacto de la crisis en estas personas, el documento identifica una serie de medidas sociales que deberían adoptarse con carácter de urgencia en esta primera etapa de la emergencia en materia de empleo, vivienda, alimentación, ingresos mínimos, inmigración y refugio, y acceso a suministros básicos. Cáritas es consciente de que esta coyuntura reclama, como nunca antes, el trabajo en red. Por eso, invita a sumar voluntades y recursos por parte de todos los poderes públicos, las organizaciones del Tercer Sector Social, los agentes sociales y económicos, y el conjunto de la sociedad civil para avanzar en estas propuestas. De manera resumida, estas son las medidas elaboradas por Cáritas para poner a quienes más lo necesitan en el centro de la agenda política: 

Empleo

  • Prórrogas en la prestación por desempleo y subsidio por desempleo.
  • En los expedientes de regulación temporal de empleo, flexibilizar de las condiciones para el acceso a la prestación por desempleo.
  • Ayudas de emergencia temporal en empleo doméstico.

Vivienda

  • Suspensión de los desahucios durante los meses de marzo y abril, con posibilidad de prórroga si la situación de emergencia lo requiere.
  • Mantener las medidas extraordinarias ya aprobadas para las personas en situación de sin hogar y especial consideración a la movilidad de estas personas. 

Ingresos Mínimos

  • Prorrogar automáticamente las rentas mínimas concedidas y las sujetas a renovación en marzo y abril. Y resolver de forma urgente las que están en curso.

Alimentación

  • Apoyo al anuncio del Gobierno de aprobar una partida extraordinaria de 25 millones de euros para que las familias beneficiarias de becas de comedor puedan hacer efectivo este derecho ante el cierre de los centros educativos.
  • Con objeto de asegurar el derecho a la alimentación de los menores afectados por el cierre de colegios y comedores escolares, Cáritas propone gestionar las ayudas previstas en forma de tarjetas canjeables en todo tipo de supermercados y comercios de alimentación para las familias con becas de comedor. 

Inmigración y protección internacional

  • Prórroga de las autorizaciones de extranjería sujetas a renovación.
  • No incoación de expedientes sancionadores en materia de extranjería y se suspensión de los procedimientos de expulsión.
  • Los jóvenes tutelados que alcancen la mayoría de edad, de forma extraordinaria, deberán poder prorrogar su situación en los centros/recursos de acogida para evitar situación de calle.
  • Ante el cierre de los CIES, se propone que aquellas personas que no tienen un domicilio puedan ser acogidas por el sistema de acogida de emergencia.
  • Prórroga de las renovaciones de familiares de ciudadanos comunitarios y españoles de forma automática.
  • Prórroga de las tarjetas de solicitantes de asilo caducadas o pendientes de renovación.
  • Interrupción del plazo para avanzar o agotar el itinerario de acogida.  . 

Suministros básicos

  • Lucha contra la pobreza energética: asimilar el supuesto recogido en la Estrategia Española de Lucha contra la Pobreza Energética sobre la prohibición de interrumpir el suministro energético en situaciones meteorológicas extremas durante, al menos, la vigencia de la Declaración del Estado de Alarma. Asimismo, se contemplaría para el caso de otros suministros básicos como agua y teléfono.
  • Bono social eléctrico: Las personas acogidas al bono social eléctrico deberían ver incrementado en un 50% el límite anual de consumo energético bonificable.

Una crisis sanitaria y social En el documento, Cáritas señala que la crisis social que se encuentra unida a la crisis sanitaria está generando efectos presentes en las condiciones de vida y en las prácticas cotidianas de la población española, que viven en un estado de alarma y aislamiento coyuntural para contener y frenar la evolución de la pandemia. El aislamiento impuesto está exponiendo a la vivencia de la crisis en soledad a los hogares unipersonales, a la eliminación de las relaciones sociales que pueden compensar la falta de capacidades de una parte de la población. Se trata de una crisis social que está extremando sus consecuencias en la población más vulnerable, la que se encuentra, en situación de pobreza y exclusión social, con el riesgo real añadido de que, en el corto y medio plazo, aumente la bolsa de la exclusión social y empeore las condiciones de vida de la población en condiciones sociales más precarias. De entre los 8,5 millones de personas se encuentran en exclusión social, hay un grupo de 1,8 millones que acumulan tal cantidad de problemas y necesidades que van a ser las primeras en notar el parón de nuestra economía y de cómo se establezcan las prioridades de las políticas de protección social.  Cabe recordar, que durante el breve período de recuperación que hemos vivido tras la última crisis, no hemos conseguido revertir suficientemente la situación de esas personas y volver a parámetros del año 2007. Y su capacidad de resistencia ante esta nueva crisis es prácticamente inexistente.  Como advierten los expertos de FOESSA, durante los últimos 10 años las clases más desfavorecidas han estado esperando alguna medida de calado que pudiera revertir, o al menos parar, su proceso de acumulación de dificultades. Sin embargo, las medidas de contención del gasto, más allá de donde vinieran, han sido las prioritarias, abandonando a personas y hogares sin capacidad de resistencia en el espacio de la exclusión más severa. Solo un sistema público de Servicios Sociales muy debilitado y unas organizaciones del Tercer Sector exhaustas han intentado parar y contener la situación. Riesgos para la sociedad “insegura” En el documento, Cáritas alerta también en los riesgos que esta crisis sanitaria puede acarrear para los que en el VIII Informe FOESSA de identifica como “sociedad insegura”, un sector social que ocupaba la parte más baja de la sociedad integrada, compuesta por 6 millones de personas y que “se mueve en el filo de la navaja” al estar en la antesala de la exclusión. Es una parte de la sociedad que, de producirse cambios sustanciales en sus condiciones personales, o ante una eventual sacudida de una nueva crisis, su sostén económico y social se quebrará.  Para Cáritas, la nueva crisis ha llegado con el impacto del Covid-19 y que, de no adoptarse las medidas sociales necesarias, va a provocar que una parte de estos 6 millones de ciudadanos estén en riesgo de incrementar la población en exclusión social. No dejar a nadie atrás Es tarea de Cáritas acompañar, visibilizar la realidad social y proponer alternativas viables para que el impacto en las personas vulnerables y en situación de exclusión social sea el menor posible.  Cáritas apela a la larga experiencia de acompañamiento y escucha que lleva a cabo desde hace más de 70 años en España a las personas y familias que están en situación de mayor desprotección para urgir al Gobierno a responder sin demoras a una situación de emergencia sanitaria, económica y social como la que estamos viviendo. Salvo que se tomen medidas destinadas a no dejar a nadie atrás, estas personas van a sufrir de forma más profunda y más prolongada en el tiempo, el impacto de esta emergencia.

Investigadores/as de la Onubense y Cáritas Diocesana de Huelva presentan un informe sobre salud en los asentamientos

Dicho informe constata la vulneración al derecho humano al agua como la más acuciante

Cáritas. 10 marzo de 2020. – El informe ‘Análisis de la situación de salud de los inmigrantes de los asentamientos de Huelva’ ha sido presentado esta misma mañana en el Salón de Actos de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Huelva (UHU) por el Grupo de Investigación HIGIA, perteneciente al Departamento de Enfermería de la Onubense, y Cáritas Diocesana de Huelva.

Cáritas ha puesto de manifiesto durante la presentación que la realidad de los asentamientos de inmigrantes, que existe en nuestra provincia no se puede abordar exclusivamente como un problema de inmigración sino como un fenómeno  vinculado al temporerismo y a la precariedad de las condiciones que estas personas encuentran cuando llegan buscando empleo. Esta precariedad se concreta en la falta total de recursos de primera acogida, la carencia de alojamiento alternativo y la vulneración de los derechos humanos, tales como agua y saneamiento, vivienda, protección social, trabajo decente y participación.

Todos estos antecedentes llevaron el pasado año a Cáritas Diocesana a solicitar el informe a la Facultad de Enfermería de la Universidad de Huelva.

Este informe y otras acciones de Cáritas han motivado la presencia en Huelva del Relator Especial de la ONU sobre extrema pobreza y derechos humanos, Philip Alston, que, en su visita a los asentamientos de la provincia, constató que “las condiciones que observé en Huelva son simplemente inhumanas”.

El informe

El informe, llevado a cabo por investigadores/as de la UHU, analiza variables sociodemográficas, familiares, sanitarias y condiciones de vida, además de las necesidades que ellos han manifestado. Todos estos datos se han obtenido a través de la observación, encuestas y entrevistas, con el fin de conseguir la máxima objetividad posible.

El estudio contempla dos unidades de análisis, por una parte los asentamientos y, por otra, las personas que habitan en ellos. De esta forma, se han observado un total de 23 asentamientos, se han encuestado a una muestra de 221 inmigrantes y se han entrevistado en profundidad a 13 personas inmigrantes.

Entre las conclusiones más relevantes de la investigación, el informe constata que en materia de salud y seguridad, el entorno donde residen, así como su situación, la accesibilidad a los servicios, las características urbanísticas y los dispositivos de  higienización, hacen de los asentamientos lugares aislados, inseguros e insalubres.

El estudio revela que la alta probabilidad de incendios es uno de los elementos principales de dicha inseguridad. Por otra parte, el acceso a agua potable supone el problema básico principal de esta población ya que condiciona en gran medida su día a día. Las condiciones paupérrimas de habitabilidad de las viviendas, son otro factor determinante de la salud de esta población.

Al contrario de la percepción general, otro de los aspectos destacados en el estudio se refiere a que los inmigrantes de los asentamientos realizan un uso limitado de los servicios sanitarios, principalmente en caso de urgencia.  Las principales enfermedades declaradas por ellos guardan una estrecha relación con el contexto en el que viven, en concreto los dolores osteo-articulares y traumatismos.

En el ámbito social, el informe constata que la mayoría de estas personas, viven de lo que ganan con su trabajo esporádico y solo una cuarta parte aproximadamente de los inmigrantes utilizaron ayudas externas.

De las personas encuestadas, entorno al 50% tenían su situación regularizada. La imposibilidad de acceder a esta regularización de documentos condiciona su presente, pero, sobre todo, su futuro.

A partir de los resultados de este estudio, Cáritas plantea la necesidad de llevar a cabo una serie de actuaciones, como:

  • La aplicación de medidas de choque como son la limpieza de las zonas en las que se encuentran los asentamientos, la recogida de basuras, la instalación de contenedores o cubas y el abastecimiento de agua potable en aquellos asentamientos alejados de fuentes o puntos de agua.
  • La puesta en marcha de alternativas de alojamiento reales  y adaptadas a la realidad de las  personas temporeras que acuden y trabajan en nuestra provincia. 
  • Que los municipios faciliten la posibilidad de empadronamiento a las personas que viven en los asentamientos tal y como señala la legislación vigente.
  • Que comience una reflexión sobre el procedimiento de regularización administrativa de las personas inmigrantes, específicamente en el ámbito agrario.