Entidades de Iglesia celebran el inicio de un proceso para la regularización extraordinaria de personas migrantes

La Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Cáritas y el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española celebran el anuncio de un proceso que lleve a la regularización extraordinaria de personas migrantes que viven en nuestro país. Consideran esta medida como un acto de justicia social y reconocimiento a tantas personas migrantes que con su trabajo llevan tiempo contribuyendo al desarrollo de nuestro país aún a costa de mantenerles en situación irregular.

Este Grupo Eclesial de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) considera que la regularización extraordinaria es un complemento imprescindible al Reglamento de Extranjería, al ofrecer respuesta a quienes no pueden acogerse a las vías ordinarias.

El reglamento de extranjería ha supuesto un avance en algunas cuestiones, pero está sufriendo ajustes frecuentes y adolece de algunas lagunas que ameritarían su reforma para consolidarlos. Por ello, este grupo eclesial ha solicitado en reiteradas ocasiones que incorpore, como se ha hecho con anterioridad, una disposición transitoria que permita una regularización extraordinaria.

El Reglamento de Extranjería (RD 1155/2024), en vigor desde mayo de 2025, constituye un paso positivo y necesario para garantizar los derechos y la dignidad de las personas migrantes. Sin embargo, deja fuera a numerosos colectivos vulnerables que nuestras entidades acompañan cotidianamente y que han sido objeto reiterado de las demandas que como entidades eclesiales han hecho en estos años de trabajo por la ILP regularización:

  • Personas sin posibilidad de acreditar los dos años de permanencia exigidos, a menudo por pérdida de documentos en situaciones de precariedad o emergencia.
  • Personas indocumentadas, que no pueden acceder a la cédula de inscripción debido a trámites excesivamente rígidos.
  • Personas con difícil empleabilidad por edad, discapacidad, sinhogarismo o enfermedad crónica.
  • Trabajadoras y trabajadores que, aun pudiendo trabajar, no logran presentar un contrato formal previo debido a la lentitud de la administración.
  • Solicitantes de protección internacional denegada, que quedan atrapados en largos periodos de irregularidad.
  • Familias con niños y niñas en situación irregular que, aun cumpliendo requisitos, no podrán ser regularizadas.

Las entidades eclesiales han trabajado en un proceso participativo que llegó a concitar a más de 900 organizaciones de toda índole y recabó más de 600.000 firmas para la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Desde el año 2023 las cuatro entidades han participado en multitud de reuniones con actores políticos y sociales exponiendo la preocupación compartida y constatada en el día a día de la labor de acompañamiento que realizan entidades eclesiales por la relación innegable entre irregularidad administrativa y exclusión social.

Según el IX Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, casi nueve millones de personas migrantes viven en nuestro país. La situación administrativa irregular en la que están muchas de ellas provoca que el 68% se encuentre en exclusión social. Según los últimos datos publicados por Cáritas, el 47% de las personas acompañadas por la institución en 2024 no tenía regularizada su situación, lo que equivale aproximadamente a unas 550.000 personas. Una cifra que no para de crecer desde 2019.

En este día las entidades eclesiales ponen el énfasis en la inmensa labor de diálogo que se ha llevado a cabo y en la amplia aprobación que tuvo la toma en consideración de la iniciativa el 9 de abril de 2024 en el Congreso de los Diputados. Esta regularización extraordinaria ha sido demandada por amplios sectores de la sociedad por ser una medida de responsabilidad política, ética y social. Ha llegado la hora de dar un paso decidido hacia una sociedad más justa e inclusiva, donde nadie quede relegado a la invisibilidad y la exclusión.

Casi dos millones de andaluces en exclusión social

Cáritas Regional de Andalucía. Sevilla, 27 de enero de 2026. Andalucía no logra cerrar brechas sociales. El Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, presentado hoy en rueda de prensa por Cáritas Andalucía, advierte de la cronificación de la desigualdad y de un proceso profundo de fragmentación social: el 23% de la población andaluza —casi dos millones de personas— vive en exclusión social y el 10% lo hace en exclusión severa. El estudio señala como ejes principales de la exclusión a la vivienda y el empleo.


La presentación ha contado con la intervención de monseñor Jesús Fernández González, delegado para la Pastoral Social en la Asamblea de Obispos del Sur y obispo de Córdoba; Francisco José Sánchez Heras, presidente de Cáritas Regional Andalucía; y Daniel Rodríguez de Blas, miembro del equipo de estudios FOESSA y coordinador del informe andaluz.


La fractura social se consolida
El análisis presentado por Rodríguez de Blas sitúa a Andalucía ante un proceso profundo y persistente de fragmentación social, fruto de más de dos décadas de crisis encadenadas
—económica, sanitaria, inflacionaria y habitacional— cuyas fases de recuperación no han logrado cerrar las brechas abiertas. “No estamos ante una situación coyuntural, sino ante dinámicas estructurales que se consolidan”, ha explicado.


Según el informe, en 2024 la exclusión social afecta al 23,1% de la población andaluza, es decir, que casi dos millones de personas en Andalucía tienen dificultades para participar con normalidad en la vida social. Una proporción claramente superior a la media estatal (19,3%) que procede de una “mayor exposición histórica a la desigualdad, la precariedad laboral y la fragilidad de los mecanismos de la protección social”.


El 10,2% de la población, en exclusión severa
Especialmente preocupante es el aumento de la exclusión severa, que alcanza ya al 10,2% de la población, 270.000 personas más que en 2018, con procesos cada vez más largos y difíciles de revertir. Al mismo tiempo, se constata un retroceso de la integración plena: solo cuatro de cada diez personas no presentan hoy ningún indicador de exclusión social.
Rodríguez de Blas ha sido claro en su diagnóstico: “No fallan las personas, falla el sistema”. Frente a discursos que explican la pobreza y la exclusión desde la pasividad individual, los datos muestran que la mayoría de los hogares en exclusión no permanece al margen. Trabajan, buscan empleo, se forman, activan redes de apoyo familiar e intentan salir adelante. “Tres de cada cuatro hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión, pero se encuentran con dispositivos fragmentados, recursos insuficientes y respuestas poco adaptadas a sus trayectorias reales”, ha señalado. Este hecho constata que la exclusión es el resultado de un contexto que dificulta la integración incluso cuando las personas hacen todo lo que está en sus manos. De esta forma, Rodríguez ha lamentado que “cuando el sistema falla de forma sistemática, la exclusión no solo se reproduce: se cronifica”.


Vivienda y empleo, principales motores de la exclusión
El Informe FOESSA identifica la vivienda como el principal eje de la exclusión social en Andalucía y afecta a casi una de cada cuatro personas.
Desde 2018, el precio de compra de la vivienda ha aumentado un 65%, muy por encima de la evolución de los salarios, lo que ha generado un sobreesfuerzo residencial que empuja a más de 400.000 hogares andaluces a vivir por debajo del umbral de la pobreza severa después de pagar los gastos de vivienda y suministros.
El informe advierte además de que, aunque solo el 15% de la población vive de alquiler, este grupo concentra una vulnerabilidad muy elevada: el 43% de las personas inquilinas se encuentra en riesgo de pobreza. A ello se suman situaciones cada vez más extendidas de inseguridad residencial, que afectan a medio millón de personas, y viviendas inadecuadas con problemas de hacinamiento o insalubridad, en las que residen más de 1,2 millones de andaluces. “Mientras la vivienda no pase a ser un pilar real del Estado del Bienestar, la mejora económica seguirá sin traducirse en integración social”, ha advertido Daniel Rodríguez.


Junto a la vivienda, el empleo es el segundo gran eje de la exclusión social. La mejora significativa en los indicadores de ocupación no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida. Se trabaja más, pero trabajar ya no garantiza salir de la cuerda floja. El contexto actual de creciente inflación y fuerte encarecimiento de la vivienda en el que nos encontramos ha reducido de forma drástica la capacidad protectora del empleo. Los salarios han subido, pero no de manera proporcional, debilitando aún más la capacidad de los ingresos laborales para sostener proyectos de vida dignos.


En Andalucía, el salario medio es 7,6 puntos inferior a la media estatal y más de uno de cada diez hogares tiene como sustentador principal a una persona en situación de inestabilidad laboral grave. El empleo sigue siendo importante, pero no basta. “Reduce el riesgo de exclusión, pero ya no lo elimina y para demasiadas personas se ha convertido en una experiencia frágil y vulnerable”, ha subrayado Rodríguez.


Pobreza y garantía de ingresos: avances y protección insuficientes
Aunque en los últimos años se ha dado una evolución positiva en los indicadores de pobreza en Andalucía, pasando de un 15,9% en 2021 a un 12,8% en 2024 en la tasa de riesgo de pobreza, el informe refleja que Andalucía continúa situándose entre las comunidades con mayores tasas de riesgo de pobreza y pobreza severa, y una parte muy significativa de la población vive al límite de cualquier imprevisto. Casi la mitad de los hogares no puede afrontar gastos inesperados, uno de cada cinco no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada y el 16% acumula retrasos en los pagos relacionados con la vivienda.

En este contexto, Rodríguez de Blas ha asegurado que “el sistema de garantía de ingresos no está a la altura de las necesidades”. El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha supuesto un avance relevante: en Andalucía alcanza a seis de cada diez personas en pobreza severa, una cobertura superior a la estatal. Sin embargo, no llega a todas las personas que lo necesitan, en parte por problemas de acceso, información y acompañamiento. Además, ha alertado del debilitamiento de la protección autonómica debido a la drástica caída de la Renta Mínima de Inserción Social, que ha dejado un vacío de protección allí donde el IMV no llega, llega tarde o resulta insuficiente. “La prioridad pasa por reforzar la renta mínima autonómica como complemento del IMV”, ha asegurado.


Deterioro de las relaciones sociales
El coordinador del informe ha puesto el foco en un factor preocupante: el deterioro de las relaciones sociales. “Los problemas ligados al conflicto y al aislamiento social afectan a medio millón de personas y se han duplicado desde 2018”, ha expuesto. Además, las dificultades relacionales se multiplican allí donde las condiciones de vida son más frágiles. “En el conjunto de Andalucía, el 6% de los hogares no cuenta con nadie a quien recurrir ante una dificultad grave. Entre los hogares en exclusión social esta proporción se duplica y alcanza el 13%”, ha apuntado Daniel Rodríguez.


Uno de cada cinco hogares sufre exclusión vinculada a la salud
El informe sostiene que la exclusión en la dimensión de la salud aumentó de forma notable durante la crisis sanitaria y, lejos de revertirse, “se ha cronificado”. “Hoy, uno de cada cinco hogares sigue sufriendo exclusión vinculada a la salud”, ha compartido Rodríguez. El principal motor de esta situación es el económico. “Las dificultades para comprar medicamentos o seguir tratamientos por falta de recursos se han duplicado en los últimos años y afectan hoy a más de 1,3 millones de personas”, ha concretado. La erosión de la equidad en el acceso a la sanidad, con un modelo de doble velocidad con los sistemas público y privado, y la incidencia de la exclusión en la salud mental (4% en la población en integración plena, frente al 22% en exclusión severa), son aspectos que certifican que “la salud se ha convertido en uno de los espejos más claros de desigualdad social”.
Los rostros de la exclusión social en Andalucía
La exclusión social en Andalucía tiene “rostros claros y repetidos”. Así, afecta a casi la mitad de las personas con nacionalidad extranjera (48%), más del doble de quienes tienen nacionalidad española (20%). La exclusión no solo es económica, también es cívica y democrática: más de 580.000 personas viven en Andalucía en hogares sin derecho a votar ni a ser elegidas.


El segundo rostro es el de la infancia y la juventud. “Casi tres de cada diez menores viven en situación de exclusión (29%). La juventud andaluza afronta un proceso de emancipación marcado por la inestabilidad laboral y un acceso a la vivienda cada vez más restringido. Se trata de una transición bloqueada que convierte la juventud en una etapa prolongada de vulnerabilidad social”, ha apuntado.


Finalmente, la exclusión afecta con mayor intensidad a quienes viven en hogares encabezados por mujeres. “A la brecha de ingresos se suman la precariedad laboral, la carga de los cuidados y las dificultades de acceso a la vivienda”, ha enumerado.

Hacia un nuevo pacto social
El informe FOESSA Andalucía constata un modelo social con signos evidentes de agotamiento que genera “desigualdad, precariedad y fragmentación social”. Rodríguez afirma que “la exclusión social es la expresión de grietas profundas en nuestro modelo de desarrollo” y ha denunciado, además, que se trata de un modelo “ecológicamente insostenible”.


Frente a un relato profundamente individualista, el informe plantea un cambio de rumbo sustentado en tres pilares fundamentales. Una sociedad civil activa, capaz de tejer vínculos, sostener a quienes quedan al margen y exigir respuestas colectivas. Instituciones públicas fuertes que impulsen políticas coherentes en vivienda, empleo, migración, protección social y fiscalidad para que nadie quede atrás y el cuidado sea el centro del pacto social. Y una clase política valiente, capaz de mirar más allá del corto plazo electoralista y de construir consensos amplios a la altura de los desafíos que enfrentamos”, concluye Rodríguez.


Comprender la realidad para transformarla
En su intervención, al inicio de la rueda de prensa, monseñor Jesús Fernández ha recordado que, gracias a la red de Cáritas parroquiales, la Iglesia está presente “en cada rincón” para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles. En este sentido, el prelado ha citado lo vivido en Adamuz el pasado día 18 como ejemplo de esa disponibilidad inmediata: una comunidad volcada en la acogida, el apoyo y el consuelo a las personas afectadas por la tragedia.


Fernández ha subrayado que Cáritas es “corazón”, por su cercanía, pero también es “cabeza”, porque recoge datos, planifica y organiza la respuesta para actuar con realismo y eficacia. Por eso, la Iglesia, en su acompañamiento a las personas más vulnerables, entiende que “comprender la realidad es una dimensión básica de la caridad”.
En la misma dirección, Francisco José Sánchez ha reforzado la idea de que el Informe FOESSA es “una herramienta para transformar la realidad” desde la fotografía social que muestra, y ha apuntado que la exclusión consolidada como fenómeno estructural implica “pobreza, sí, pero también carencias de derechos, de aislamiento, de falta de participación”. A la luz de los datos, ha concluido con un llamamiento a asumir “en lo político, en lo personal y en lo comunitario, la cuota de responsabilidad que tenemos en la construcción de soluciones y oportunidades”.


Sobre la Fundación FOESSA
La Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) fue creada por Cáritas Española en 1965 con el objetivo de servir a la sociedad a través de la realización de estudios de investigación sobre la realidad social, cultural y económica de España.


A lo largo de estas seis décadas se han presentado nueve macrodiagnósticos. El que hoy presentamos es el cuarto estudio andaluz y forma parte de 22 informes territoriales que se desprenden del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, presentado el pasado 5 de noviembre. Los resultados de esta investigación se basan en la sexta Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales (EINSFOESSA), realizada en el primer semestre de 2024 a 12.289 hogares en todo el país, 596 en Andalucía.

Un tercio de los equipos de Cáritas desarrolla su labor en el medio rural, especialmente en pueblos de entre 1.000 y 5.000 habitantes

Un tercio de los equipos de Cáritas —alrededor de 1.500— desarrolla su labor en el medio rural, principalmente en pueblos medianos y grandes. Esta presencia resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta que el medio rural en España representa el 90% del territorio y concentra la práctica totalidad de nuestros recursos naturales.

La acción de Cáritas en estos entornos se centra en el acompañamiento de las distintas realidades de una población cada vez más envejecida y escasa, una situación agravada por la falta de servicios básicos y de oportunidades en amplias zonas del territorio. Así lo refleja una encuesta realizada en 2025, que permite trazar una radiografía actualizada del trabajo de la confederación en el medio rural.

Según los datos recogidos, el 41,5% de los equipos de Cáritas rurales está presente en municipios de entre 1.000 y 5.000 habitantes. La mayoría impulsa principalmente acciones de acogida y acompañamiento, sensibilización y formación, así como iniciativas de animación comunitaria orientadas a fortalecer el tejido social.

“El mundo rural es diverso, dinámico y con identidades propias. Destaca por su resiliencia, su solidaridad y por unas redes comunitarias y de proximidad muy vivas, que ofrecen muchas oportunidades todavía por descubrir”, señala Juan José López Jiménez, miembro del Área e Desarrollo Institucional de Cáritas Española.

Acciones para fortalecer el territorio rural

Desde esta realidad, Cáritas impulsa una estrategia orientada a construir comunidades fraternas e inclusivas y al desarrollo integral de cada territorio contando especialmente con el papel que desarrollan las mujeres rurales. Entre las principales líneas de acción destacan la de involucrar a todas las personas (mayores, nuevos pobladores, mujeres) en proyectos comunes dirigidos a las potencialidades del territorio; la creación de convivencia y diálogo, y el fomento de redes de cooperación con otras entidades, empresas y administraciones públicas como base para el desarrollo comunitario a través de la formación en liderazgo comunitario y la participación.

“Cáritas continúa acompañando de forma comunitaria los procesos de mayor vulnerabilidad en el medio rural, especialmente los relacionados con la soledad, el envejecimiento, el empleo, la familia y la situación de las personas migrantes -nuestros nuevos vecinos-, reforzando así su apuesta por un mundo rural con futuro y con dignidad para todas las personas”, apuntó López Jiménez.

Cáritas Huelva impulsa un Pretaller Laboral de Comercio para mejorar la empleabilidad en la provincia

Huelva, enero de 2026. Cáritas Huelva ha puesto en marcha una iniciativa formativa especialmente diseñada para fortalecer las oportunidades laborales de personas en búsqueda activa de empleo: el Pretaller Laboral de Comercio, una formación prelaboral de 200 horas cofinanciada por el Fondo Social Europeo. El programa se desarrolla entre el 12 de enero y el 6 de marzo de 2026.

Esta acción formativa está dirigida a personas que desean mejorar sus competencias para acceder al sector del comercio, uno de los ámbitos con mayor presencia y salida profesional en la provincia de Huelva. En esta edición participan ocho alumnos y alumnas, quienes reciben acompañamiento y formación orientada a reforzar sus habilidades sociolaborales y adquirir una base sólida en competencias esenciales para su futura incorporación al mercado laboral.

El programa formativo incluye módulos prácticos y muy completos, entre los que destacan:

  • Organización del almacén
  • Técnicas básicas de ventas
  • Preparación de pedidos y reposición
  • Prevención de riesgos laborales
  • Habilidades sociolaborales
  • Derechos laborales
  • Educación medioambiental
  • Igualdad de género

Según explica Toñi Gallardo, responsable del Área de Empleo de Cáritas Huelva, esta formación responde a la necesidad de ofrecer herramientas reales y efectivas que permitan a las personas participantes desenvolverse con seguridad en un entorno laboral cada vez más exigente. “Apostamos por una formación integral que no solo aporte conocimientos técnicos, sino también competencias personales y sociales que favorezcan su autonomía y empleabilidad”, señala.


El Pretaller Laboral de Comercio se consolida así como un proyecto que promueve la igualdad de oportunidades, el crecimiento personal y profesional y el desarrollo local, contribuyendo a mejorar la empleabilidad de quienes más lo necesitan.

Cáritas Lepe refuerza su apoyo a las familias más vulnerables

Gracias al apoyo del Puerto de Huelva, Cáritas Parroquial de Lepe ha desarrollado entre el 19 y el 31 de diciembre la iniciativa “Navidad en Común ”, una acción destinada a acompañar a familias que viven estas fechas con especial dificultad.

Durante estas dos semanas, el equipo de Cáritas ha distribuido alimentos y mantas tanto en la sede parroquial como en tres asentamientos de la localidad, donde las bajas temperaturas se sienten con mayor dureza. El objetivo ha sido garantizar que todas las personas pudieran vivir la Navidad con dignidad, abrigo y cercanía humana.

Esta intervención se enmarca dentro del proyecto “Lepe, Tierra de Todos”, una propuesta que busca fortalecer la convivencia, la solidaridad y el apoyo mutuo entre todas las personas que forman parte del municipio.

Desde Cáritas Parroquial de Lepe agradecen profundamente la colaboración del Puerto de Huelva y de todas las personas voluntarias y donantes que hacen posible este trabajo.


Lepe es más hogar cuando lo construimos en común.