Edificar en comunidad: una reflexión desde el corazón de la Casa Santa María

Hay momentos en nuestra Casa de Acogida Santa María que nos recuerdan que la vida, más que un camino solitario, es una construcción colectiva. Recientemente vivimos una actividad de habilidades sociales que comenzó entre piezas de madera y terminó convirtiéndose en una lección de vida y fe para todos los participantes.

Sentados en grupos, nos enfrentamos al reto del Jenga y al ingenio del Tabú. Fue hermoso ver cómo la tensión de una torre que se tambalea se transformaba en carcajadas, y cómo el esfuerzo por encontrar la palabra exacta en el Tabú despertaba una agudeza mental admirable. Pero el momento cumbre llegó con el ejercicio de imaginación: idear un objeto nuevo y “vender” su utilidad a la Casa. Allí los participantes sacaron a la luz su verdadero talento, demostrando que la creatividad es un don que Dios nos regala para transformar nuestra realidad.

Lo que vivimos no fue una simple competición. Aunque hubo esos piques divertidos por ver quién convencía mejor con su invento o quién ganaba la partida, lo que prevaleció fue una profunda corriente de fraternidad. Nos recuerda la Palabra: “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros” (1 Juan 4:12). Ese amor se hizo tangible cuando veíamos que, a pesar de ser equipos diferentes, todos se ayudaban entre sí. Si alguien se quedaba bloqueado al intentar vender su idea, el compañero de enfrente le animaba o le sugería una palabra.

Ese día confirmamos algo maravilloso: el idioma no es una dificultad cuando es el corazón quien habla. Entre gestos, risas y la ilusión de crear algo de la nada, los participantes demostraron que la acogida no entiende de fronteras lingüísticas, sino de metas comunes.

Compartimos un momento realmente bonito en el que aprendimos que la imaginación nos hace libres y que el apoyo mutuo es nuestra mayor fortaleza. En la Casa Santa María no solo compartimos un techo; compartimos el ingenio, la alegría y la certeza de que, bajo la mirada de Dios, siempre hay una mano tendida para ayudarnos a sostener nuestra propia torre.

Casa de Acogida Santa María
Cáritas Diocesana de Huelva

La Casa de Acogida Santa María es un recurso residencial abierto todo el año que ofrece un espacio seguro y digno a personas en situación de sinhogarismo en procesos de media y larga estancia. Con capacidad para 15 personas, acompaña de manera individualizada cada proceso personal, garantizando alojamiento, manutención y la cobertura de necesidades básicas. Su labor se orienta a prevenir situaciones de exclusión, promover la autonomía, favorecer la integración social y fomentar una mirada más humana e inclusiva hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

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