Por Petra Victoria Chaparro Romero. Responsable Proyecto AMMAR (Atención a mujeres en situación de vulnerabilidad) de Cáritas Diocesana de Huelva
Me parece una gran responsabilidad escribir sobre cualquier forma de violencia contra la mujer. Es una tarea necesaria y urgente. Se trata de sensibilizar y de despertar conciencia social; de poner el foco; de dejar de normalizar la violencia que se ejerce contra las mujeres tan sólo por el hecho de ser mujer.
Mi intención es reflejar en este artículo la importancia de dejar de normalizar situaciones que no lo son. Debemos frenar el abuso emocional, verbal y físico presentes en muchos hogares y otros entornos. Las cifras son estremecedoras y no admiten indiferencia. Según la última actualización del Ministerio de Igualdad, en 2025 ya se han registrado 36 feminicidios a manos de la pareja o expareja, y 17 menores han quedado huérfanos a falta de un mes para que termine el año. Fuera del ámbito de la pareja o expareja, otros feminicidios han aumentado con respecto a 2024, en el primer semestre de 2025 han sido registradas 15 mujeres, frente a 9 en el mismo periodo del año anterior. Estos datos dejan claro que, como sociedad democrática, tenemos una gran tarea por delante.

La violencia machista está sustentada en la discriminación sexista, la desigualdad y el desequilibrio en las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Sigue siendo una de las vulneraciones de derechos humanos más extendidas del mundo, pues atenta contra los derechos fundamentales de la vida, la libertad, la integridad física y moral y la dignidad. Este tipo de violencia persiste, en parte, debido a la impunidad, el estigma, el silencio y la vergüenza que la rodean.
Además, los cambios sociales y económicos sufridos en los últimos años, han acentuado la feminización de la pobreza, lo que conlleva a que la mujer se encuentre en situaciones de vulnerabilidad y exclusión social, económica y laboral. Y si bien la violencia de género puede afectar a cualquiera, las mujeres y niñas en situación de exclusión social son especialmente vulnerables.
Proyecto de Mujer AMMAR. Cáritas Diocesana de Huelva
Desde hace más de dos décadas, el Proyecto de Mujer AMMAR de Cáritas Diocesana de Huelva ha acompañado a mujeres en situación de vulnerabilidad social, facilitando su acceso a los derechos humanos y mejorando sus condiciones de vida mediante procesos de apoyo y desarrollo integral hacia una vida libre y autónoma. Esta labor se desarrolla tanto en Huelva capital como en los asentamientos de municipios vinculados a la campaña agrícola.
No obstante, en estos asentamientos, desde hace once años comenzamos a detectar y abordar una realidad que nos preocupa especialmente: la presencia de indicios de posibles situaciones de trata y explotación sexual, las formas más extremas de violencia machista. Por ello, estas circunstancias constituyen un eje prioritario en nuestro trabajo, dada la elevada vulnerabilidad y la grave desprotección de derechos que afectan a estas mujeres.
Las mujeres que atendemos han vivido durante largos periodos en situaciones de exclusión social y presentan graves dificultades para su inserción. Entre ellas se encuentran el sentimiento de indefensión —que les hace perder el control sobre su vida y sus emociones— hasta el punto de creer que no pueden hacer nada para cambiar su realidad; una baja autoestima y escasa cualificación laboral, acompañadas de malestar personal y tendencia a infravalorar sus capacidades, conocimientos y habilidades; ansiedad y depresión; dificultades para tomar decisiones debido a la inseguridad; miedo a enfrentarse a situaciones nuevas; escaso apoyo familiar y social; situaciones de acoso por parte de la pareja; así como la sobrecarga de ser cabezas de familia con horarios incompatibles y urgencias económicas para atender sus propias necesidades y las de sus hijos e hijas. Todo ello contribuye a un profundo deterioro tanto físico como psicológico.
Para dar una respuesta integral a estas situaciones, es fundamental la coordinación, tanto externa —con otras entidades— como interna, con el fin de favorecer el desarrollo psicosocial de la mujer y ampliar sus oportunidades fuera de los contextos en los que sufren cualquier forma de violencia machista. En este sentido, realizamos derivaciones y mantenemos una coordinación estrecha entre los distintos programas de Cáritas Diocesana de Huelva (Empleo, Familia, Asesoría Jurídica y Psicológica, y recursos residenciales). Además, contamos con el Proyecto Acompañar, dirigido específicamente a mujeres embarazadas y/o con hijos.
Este trabajo en red permite ofrecer una atención integral y un acompañamiento continuado a través de espacios seguros que facilitan procesos en los que la mujer es protagonista y puede ejercer plenamente sus derechos, accediendo a oportunidades como formación, empleo y vivienda. A través de los talleres de promoción personal del Proyecto AMMAR, buscamos crear un entorno seguro donde la mujer pueda reconstruirse, recuperar la confianza en sí misma, contar con referentes saludables y desarrollar una red de apoyo social que actúe como motor para iniciar su proceso de recuperación personal y avance hacia la autonomía.
25N. Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres
El 25 de noviembre no es un día de celebración. El 25N es una jornada de conmemoración mundial y de denuncia contra la violencia de género. Es también un momento para exigir políticas que garanticen su erradicación y una llamada a la acción: no es una opción, sino una obligación moral y social.
Cada día debe asumirse como un 25N, pues todas las personas, como parte de esta sociedad, tenemos la responsabilidad y la capacidad de contribuir a esta lucha necesaria y constante. Solo así podremos intensificar el compromiso más allá de la fecha conmemorativa y avanzar hacia una implicación sostenida durante todo el año para alcanzar la igualdad real.
Desde el Proyecto AMMAR compartimos firmemente esta convicción y continuamos trabajando en la prevención, la sensibilización y la identificación de la violencia. Consideramos que la educación dirigida a jóvenes y menores es un pilar fundamental, porque la educación, el respeto y la empatía son las herramientas más poderosas para construir una sociedad libre de miedo y discriminación.

