Miles de personas afectadas por el terremoto en Colombia: ya estamos respondiendo


Nos movilizamos tras el terremoto en Colombia para llegar a las comunidades más olvidadas.

Activamos nuestra respuesta para apoyar a las personas afectadas

Colombia sufrió en la mañana del 10 de agosto de 2026 un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Tras el seísmo se registraron 12 réplicas y sus efectos alcanzaron a un total de 12 departamentos del centro y occidente del país.

Los impactos más graves se registraron en los departamentos del Chocó y Valle del Cauca. Según el balance disponible hasta el momento, hay más de 1.300 personas heridas, cerca de 240 fallecidas y más de 2.000 personas desaparecidas. La Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, en coordinación con las organizaciones humanitarias presentes en el territorio, continúa evaluando el alcance de los daños.

Ante esta situación, en Cáritas hemos activado nuestra red para llegar también a las comunidades más aisladas y con mayores dificultades de acceso.

Una respuesta desde el territorio

Las Pastorales Sociales-Cáritas Diocesanas de Istmina-Tadó, Quibdó, Pereira, Cali y Manizales han informado de que sus equipos y personas voluntarias se encuentran sanos y salvos y han iniciado ya el despliegue hacia las zonas afectadas.

La prioridad es llegar especialmente a las zonas rurales y a aquellas comunidades menos visibles, donde la presencia del Estado es menor y las dificultades de acceso complican la evaluación de los daños y la llegada de ayuda.

En el departamento del Chocó existen además importantes vacíos de información sobre la situación en algunas de las zonas afectadas. Los equipos de las Pastorales Sociales de Istmina y Quibdó están trabajando para conocer las necesidades de las comunidades y contribuir a completar la información disponible.

De forma inmediata, y en coordinación con los Bancos de Alimentos de las diócesis, se está realizando acopio de alimentos, agua y productos de higiene para comenzar su distribución durante los desplazamientos de los equipos.

Toca ponerse a disposición para no abandonar a nadie

Nuestro compañero Manuel Gutiérrezcooperante de Cáritas Española con base en Bogotá, se encontraba en Colombia tras regresar de Caracas, donde había participado en el apoyo a la respuesta de Cáritas Venezuela al terremoto del pasado 24 de junio.

«Tras ver las consecuencias del terremoto en Venezuela, me imaginé lo peor», explica. Y añade: «Ahora, igual que hicimos en Venezuela, toca ponerse a disposición de Cáritas Colombia para no abandonar a nadie».

Cáritas Colombia ha activado su Servicio Nacional de Emergencias y está coordinando la evaluación de las necesidades humanitarias en las diócesis afectadas. Esta información se compartirá con el resto de actores humanitarios para coordinar una respuesta adaptada a las necesidades de la población.

100.000 euros para atender las necesidades más urgentes

Desde Cáritas Española hemos puesto a disposición 100.000 euros de nuestro Fondo de Emergencias para apoyar la respuesta inicial.

Esta ayuda permitirá reforzar el acceso de las personas afectadas a:

  • Agua potable.
  • Productos de higiene.
  • Atención sanitaria.
  • Asistencia alimentaria.
  • Alojamiento temporal.

Trabajamos en Colombia desde 1980, apoyando los esfuerzos de Cáritas Colombia en la construcción de paz y en la atención humanitaria a las personas afectadas por la violencia y las catástrofes naturales.

Nuestra presencia y colaboración han sido especialmente significativas en el departamento del Chocó, el territorio con mayor índice de pobreza del país y una población mayoritariamente afrodescendiente e indígena que ha sufrido históricamente situaciones de marginación y olvido.

Hoy, ante esta nueva emergencia, volvemos a poner toda nuestra experiencia y capacidad al servicio de las personas afectadas.

Queremos estar donde más nos necesitan

Las evaluaciones continúan y las necesidades pueden aumentar a medida que los equipos consigan acceder a las zonas más aisladas.

Por eso seguimos trabajando junto a Cáritas Colombia y la red internacional de Cáritas para ofrecer una respuesta cercana, coordinada y basada en las necesidades reales de cada comunidad.

Puedes colaborar con las personas afectadas por el terremoto en Colombia

CAIXA ES69 2100 8475 9322 0026 3766

BIZUM: 00566

Concepto: Terremoto Colombia

Cáritas expresa su preocupación por la situación en Ceuta y hace un llamamiento a la protección de la dignidad humana

Cáritas une su voz a la de la Iglesia en España y en Ceuta y manifiesta su profunda preocupación y consternación ante la tragedia vivida en Ceuta en los últimos días, que ha puesto en evidencia, una vez más, el sufrimiento humano que se esconde tras los movimientos migratorios y la fragilidad de miles de personas que buscan una oportunidad de vida digna.

En primer lugar, lamentamos profundamente la pérdida de vidas humanas de quienes han fallecido en el mar intentando alcanzar a nado la ciudad de Ceuta. Ninguna persona debería verse obligada a arriesgar su vida para buscar protección, seguridad o un futuro mejor. Cada muerte en nuestras fronteras constituye una tragedia que interpela la conciencia colectiva de nuestra sociedad.

En segundo lugar, queremos reconocer el impacto que esta situación está teniendo sobre la población ceutí. La llegada masiva de personas en pocas horas y la incapacidad para gestionar la emergencia de forma inmediata, han generado una importante alteración de la vida cotidiana de la ciudad, afectando a vecinos, servicios públicos e instituciones locales, que han debido afrontar circunstancias de gran dificultad. Frente a esta realidad, queremos trasladar nuestro agradecimiento a los ciudadanos de Ceuta, que ha demostrado una vez más una extraordinaria capacidad de solidaridad, acogida y compromiso con las personas más vulnerables. Reconocemos igualmente la labor de las entidades sociales, organizaciones humanitarias, comunidades religiosas, profesionales y voluntariado que trabajan sobre el terreno para ofrecer atención, acompañamiento y protección.

En tercer lugar, recordamos la obligación de proteger a las personas más vulnerables, entre ellas los niños, niñas y adolescentes, así como a quienes huyen buscando protección. El respeto a la dignidad humana, al interés superior del menor y a las garantías establecidas en nuestro marco jurídico no puede quedar relegado en situaciones de presión fronteriza.

Nos encontramos ante una situación de carácter humanitario que exige una respuesta centrada en la protección de las personas más vulnerables. En este sentido, la iglesia en Ceuta y las Cáritas locales han puesto a disposición sus recursos de acogida y han reiterado su compromiso de colaborar con las administraciones y organismos competentes para atender las necesidades que puedan surgir, desde la coordinación institucional, la solidaridad y el respeto a la dignidad de todas las personas.

Denunciamos la instrumentalización de las personas migrantes como herramienta al servicio de intereses políticos o estratégicos y el uso de la demografía como arma de presión geopolítica. Ningún ser humano debe ser utilizado como medio de presión o confrontación. Las personas migrantes son sujetos de derechos y merecen ser tratadas con respeto, humanidad y justicia. Como recordó recientemente el papa León XIV durante su visita a España, las personas migrantes “no son números ni expedientes, sino personas con una dignidad que nadie tiene derecho a despreciar”. Sus palabras nos invitan a situar la dignidad humana en el centro de cualquier respuesta política y social al fenómeno migratorio. Nos unimos a su oración durante el Angelus del pasado domingo y pedimos a Dios, «por intercesión de Nuestra Señora de África, la patrona de Ceuta, «que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia».

Hacemos un llamamiento a las administraciones públicas, a los responsables políticos y a la comunidad internacional para que impulsen soluciones basadas en la protección de los derechos humanos, la cooperación entre países y la Unión Europea, el respeto a la legalidad y la construcción de vías seguras para la movilidad humana.

Cáritas invita a toda la comunidad cristiana y a la sociedad en general a no permanecer indiferentes. Estamos llamados a mirar a cada persona, cada migrante, como un hermano o una hermana, ofreciendo respuestas que promuevan la convivencia, la igualdad de trato y la esperanza. Solo desde el reconocimiento de la dignidad inviolable de toda persona podremos construir una sociedad más fraterna y cohesionada.

«Y que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros.» León XIV, 11 junio 2026 Arguineguín.