Cáritas atendió el año pasado en toda España a 64.865 personas en sus iniciativas de empleo, un 11,7% más que en 2021

Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, el próximo 1 de mayo, Cáritas Española presenta su informe anual de Economía Solidaria para dar cuenta de la actividad desarrollada durante 2022 en un contexto marcado por la inestabilidad y precariedad del mercado laboral.

En un año en el que la inflación y las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania comenzaron a debilitar el crecimiento del empleo, Cáritas consiguió acompañar a 64.865 personas, de las cuales 12.807 (una de cada cinco) lograron acceder a un puesto de trabajo. En medio de un escenario plagado de dificultades, nuestra Confederación logró atender a un 11,7% más de personas que el año anterior, al pasar de 57.233 personas a 64.865.

Cáritas dedicó el año pasado la cifra récord de 117,5 millones de euros a todas sus iniciativas de economía solidaria (programas de empleo, empresas de inserción, comercio justo). La suma es un 15,9 por ciento superior al año anterior (18,8 millones de euros más). De ese total, 35,3 millones fueron destinados concretamente a itinerarios de inserción sociolaboral.

Si se tiene en cuenta que los 35 millones de euros invertidos en empleo han servido para que casi 13.000 personas encuentren trabajo, eso supone una inversión media de 2.700 euros por persona que accede al empleo.

“No hablamos de gasto, sino de inversión. Y no lo hacemos en términos metafóricos o poéticos sino porque para nosotros, cada recurso invertido supone un retorno en el medio-largo plazo desde el punto de vista social y también económico porque la persona no solo gana en autoestima, reconocimiento de su dignidad y acceso a sus derechos, sino que deja de percibir prestaciones, pasa a pagar impuestos y genera crecimiento económico por la vía del consumo”, explica el director de Acción Social, Francisco Lorenzo.

Empresas de inserción
Con el objetivo de contribuir a la construcción de la economía solidaria y de atender las necesidades de las personas en situación de desventaja social, Cáritas contó en 2022 con 67 iniciativas relacionadas con empresas de inserción, centros especiales de empleo y empresas sociales, que generaron 2.373 puestos de trabajo. La mayoría de sus 268 líneas de negocio están relacionadas con la actividad textil, la gestión ambiental y de residuos, limpieza, transporte y mensajería y restauración y catering.

El perfil de los participantes en los programas de empleo se mantiene similar a años anteriores: la mayoría son mujeres (64%), de más de 45 años (39%), con estudios básicos (38%). Las personas procedentes de países no comunitarios son ligeramente superiores a las nacionales (52%).

“Detrás de ese perfil se dan multitud de situaciones aisladas o que se suman y que hay que ir superando para lograr el objetivo de inserción laboral. En muchas ocasiones nos encontramos con personas que carecen de competencias digitales, presentan dificultades de aprendizaje, escasa experiencia laboral o muchos problemas de conciliación familiar, además de graves carencias socioeconómicas, dificultades con el idioma y baja autoestima que lleva a la desmotivación”, apunta el director de Acción Social de Cáritas Española.

“Toda esta realidad -añade- nos obliga a articular una atención integral, muy individualizada, y con una metodología eminentemente práctica, que acelere y facilite el aprendizaje y les ayude a superar las dificultades que les alejan del mercado laboral”.

Durante el año pasado, Cáritas invirtió en acciones que generan empleo protegido (empresas de inserción, centros especiales de empleo y empresas sociales) 81,6 millones de euros, casi 15,1 millones más que el año anterior. De este importe, el 84% procedió de la facturación por ventas, que fue de 68,8 millones de euros.

Comercio justo
Las acciones de comercio justo desarrolladas en 24 Cáritas diocesanas supusieron además una inversión de 635.030 euros de los cuales se lograron recuperar 564.693 de la facturación por venta de productos (89%). Esta red cuenta con más de 21 tiendas y 45 puntos de venta repartidos por toda España, que funcionan no solo como lugares de comercialización de productos, sino que generan espacios de sensibilización para que los consumidores visibilicen las personas y procesos que hay detrás de cada producto y contribuyan a fomentar un consumo responsable.

Cáritas, además, acompaña a grupos de productores y cooperativas en países en los que la organización está presente desde su modelo de cooperación fraterna, trabajando en red y en alianza con otros actores del movimiento de comercio justo a nivel local, estatal e internacional.

Finanzas éticas
Cáritas apuesta además de manera decidida por un modelo de finanzas que vaya más allá de la rentabilidad económica. “Las finanzas éticas garantizan a los ahorradores que su dinero se invierte en proyectos que buscan el desarrollo de las personas, favorecen la redistribución de la riqueza y protegen el medioambiente”, indica Francisco Lorenzo.

El sistema financiero se mueve en función de las decisiones que toman personas que eligen dónde quieren invertir su dinero sin pensar muchas veces en las consecuencias que esa decisión tiene para otras. Por eso, informarse y elegir alguna de las opciones que ofrecen las Finanzas Éticas pueden ser uno de los instrumentos con mayor capacidad de transformación de la sociedad.

Dentro de esta línea de trabajo: 43 entidades de Cáritas colaboran con entidades financieras que hacen compatibles la rentabilidad económica con la consecución de objetivos sociales y medioambientales.

“Cuando nos referimos a la Economía solidaria, pensamos en un mercado laboral con valores, en un sistema de finanzas éticas, en un comercio justo y un consumo responsable. Sabemos que el alcance actual de estas iniciativas es insuficiente, casi testimonial, pero evidencia que como sociedad podemos autoexigirnos una ética en todo lo que afecta a la economía. Una economía que escucha, que cuida, que suma y que cambia. Esta es la economía que queremos”, asegura el director de Acción Social de Cáritas Española.

Plan de Cáritas y la Fundación Amancio Ortega dotado con 15 millones de € para mejorar las condiciones de vida de 15.000 personas

La Fundación Amancio Ortega y Cáritas Española ponen en marcha la iniciativa “una Vivienda, un Hogar”, dirigida a paliar los problemas de exclusión social provocados por el acceso a la vivienda de las familias más vulnerables.

En el marco de este acuerdo, que tendrá una vigencia de 24 meses, la Fundación aportará 15 millones de euros que permitirán mejorar la situación de unas 15.000 personas, especialmente afectadas por las dificultades de acceso a la vivienda, provocadas por la actual situación de los mercados y los elevados precios de la energía.

La vivienda, segundo factor de mayor exclusión social

En los últimos años, las dificultades de acceso al derecho a la vivienda se han convertido, después de la falta de empleo, en el segundo factor que mayor exclusión social provoca entre la población atendida por Cáritas. En el último año, la Confederación Cáritas en España invirtió un total 12,6 millones de euros en ayudas a la vivienda, que beneficiaron a más de 10.000 personas.

En este contexto, la financiación de la Fundación Amancio Ortega permitirá dar respuesta a las dificultades a las que se enfrentan las familias más vulnerables en el marco de acceso a la vivienda: la realización de mejoras en las condiciones de habitabilidad de los hogares, optimizar la eficiencia energética y asumir el pago puntual de alquileres y suministros.

Cáritas recibió el año pasado 24,4 millones de euros de la casilla solidaria de la Renta

La red confederal de Cáritas recibió en 2022 más de 24,4 millones de euros de la asignación tributaria. Esos fondos fueron destinados a distintos programas relacionados con el acompañamiento de personas y familias en situación de vulnerabilidad. Entre ellos, destacan proyectos de acogida y asistencia, familia, infancia y juventud, mayores, personas en situación de sin hogar y vivienda.

Desde 2017, los fondos asignados por los contribuyentes a través de la casilla de Actividades de Interés Social, conocida como la ‘X Solidaria’, se distribuyen a las organizaciones del Tercer Sector a través de una convocatoria pública de subvenciones en un sistema de doble tramo -y que las ONG destinan íntegramente a proyectos concretos no a sus estructuras-. Las Comunidades Autónomas se encargan de asignar el 80% de esos recursos, mientras que al Estado le corresponde el reparto del 20% restante.

“La solidaridad de los contribuyentes españoles a través de las casillas de la asignación tributaria permite a Cáritas poner en marcha cada año cientos de proyectos sociales, ya que, como entidad del tercer sector de acción social, obtiene fondos a través de la casilla de “otros fines sociales” y también de la casilla destinada a la Iglesia católica, al ser la confederación oficial de las entidades de acción caritativa y social de la Iglesia en España”, explica Eduardo López, del equipo de Sensibilización y Comunicación en Cáritas Española.

“De esta manera, -añade- el contribuyente puede multiplicar su solidaridad al aportar el 1,4% de sus impuestos tanto al sostenimiento de la Iglesia como a los fines sociales. Este sencillo gesto no supone pagar más ni que se le vaya a devolver menos en el resultado de su declaración”.

La pasada primavera, el 53% de las personas contribuyentes marcaron la casilla solidaria de la renta, superando los 11,7 millones de personas. Sin embargo, todavía hay un 47% que no lo hacen, o bien porque marcan solamente la casilla de la Iglesia católica o porque no marcan ninguna. Dejar en blanco estas casillas de la asignación tributaria supone que una parte importante de la recaudación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) pase cada año directamente a las arcas del Estado, en lugar de destinarse a fines sociales o al sostenimiento de la Iglesia.

Durante la presentación de la campaña de la X Solidaria, la Plataforma de ONG de Acción Social (POAS) ha recordado que, si todos los contribuyentes marcaran la casilla de otros fines sociales, las organizaciones del tercer sector podrían haber recibido este año cerca de 704 millones de euros en lugar de los 425 que obtuvieron de la asignación tributaria, según el balance de los datos provisionales facilitados por Hacienda.

“Marcando ambas casillas -resalta Eduardo López- podemos apoyar a cientos de proyectos de atención a personas en situación de pobreza y exclusión, y, al mismo tiempo, la importante labor pastoral y litúrgica que lleva a cabo la Iglesia católica en España”.

Con motivo del inicio de la campaña de la Renta 2023 y con el objetivo de poder seguir impulsando una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria, Cáritas ha lanzado la iniciativa “No cuesta nada ayudar X dos” para invitar a la sociedad a marcar las dos casillas.

En esta declaración de la Renta, piénsalo, “no cuesta nada ayudar X dos”.

No cuesta nada ayudar X dos

En tu declaración de la renta marca las dos casillas de asignación solidaria para ayudar el doble a quien más lo necesita


No te cuesta nada y lo das todo

Cáritas considera que el régimen especial de las empleadas de hogar sigue siendo profundamente injusto

Hoy 30 de marzo, Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, desde Cáritas reclamamos un aumento de los niveles de protección de estas trabajadoras. Desde el programa de Empleo y el Servicio de Orientación y mediación laboral, Cáritas Diocesana de Huelva acompaña a las empleadas de hogar y a las familias para asegurar que se cumplen los derechos de las trabajadoras, así como las necesidades de las personas empleadoras.

Gran parte de las personas que Cáritas acompaña buscan trabajo como empleadas de hogar y, un elevado número de las ofertas que llegan son para trabajar en este sector. Pese a los importantes avances registrados en el último año, las empleadas de hogar siguen careciendo del reconocimiento social que merecen, mientras que el régimen especial del que forman parte es profundamente injusto.

Con motivo de la celebración este jueves del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, Cáritas reivindica que se produzcan los avances necesarios para una verdadera equiparación de derechos -especialmente de las que trabajan en régimen interno-, así como el reconociendo social de este trabajo que es fundamental para la sostenibilidad de la vida.

“Esta falta de equiparación con el resto de los trabajadores coloca con frecuencia a las empleadas de hogar en situaciones de precariedad laboral y desprotección social”, explica Tamar Arranz, técnica del equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española.

Si bien la ratificación del Convenio 189 de la OIT y posterior aprobación del Real Decreto-ley 16/2022 -que da lugar a modificaciones de distintas normativas relacionadas con el trabajo del hogar- han supuesto un importante avance en el reconocimiento de derechos -como el acceso a la protección frente al desempleo- ha dejado fuera otras reivindicaciones.

Lejos de una verdadera equiparación

“Aún estamos lejos de una verdadera equiparación de derechos, como pueden ser la integración de lagunas en las cotizaciones, la diferenciación profesional entre cuidados de personas y hogar, o todo lo relativo a las condiciones particulares que conlleva el trabajo de interna”, subraya.

Esta falta de definición de las condiciones particulares del trabajo de las empleadas del hogar en régimen interno, hace que muchas de ellas se enfrenten a situaciones de especial desprotección y vulnerabilidad. En muchas ocasiones, se vulneran los derechos laborales, por estar sometidas a amplias jornadas, incluidas jornadas nocturnas, sin apenas descanso, con tiempos de presencia que obligan a tener disponibilidad y, en muchos casos, sin distinción entre trabajos de hogar y de cuidados, no contando éstos con la remuneración correspondiente, dada la especialización que requieren. “Todo ello, unido al hecho de que la mayoría de mujeres que trabajan como internas son migrantes y muchas de ellas sin documentación, hace que sea un sector especialmente vulnerable a los abusos”, recalca.

Según la encuesta de la EPA del cuarto trimestre de 2022, había 543.900 personas trabajando en empleo de hogar. Sin embargo, en el registro de la Seguridad Social figuraban en febrero de este año 376.151 personas dadas de alta en el régimen de empleadas del hogar.

“Esto indica -asegura Tamar Arranz- que buena parte de las trabajadoras realizan su labor sin los derechos y la protección que deberían tener. Por ello, desde Cáritas seguiremos trabajando junto al sector para que se produzcan los avances necesarios que permitan que las trabajadoras del hogar se conviertan en trabajadoras plenas de derechos y cuenten con unas condiciones laborales dignas”.

Cáritas lleva ante la ONU la falta de acceso a agua limpia de cerca de 3.900 personas que acompaña en infraviviendas y asentamientos informales

El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal. Sin embargo, una parte de la población mundial no dispone de ella. Dentro y fuera de nuestras fronteras, Cáritas Española acompaña muchas realidades en el que el acceso al agua limpia se ve gravemente vulnerado.

En el caso de nuestro territorio, Cáritas asiste a cerca de 3.900 personas que no pueden realizar el sencillo gesto de abrir un grifo. Se trata de infraviviendas y asentamientos informales (rurales y urbanos) ubicados en Madrid, Almería, Huelva y Tenerife.

Cáritas ha denunciado estos casos ante el Defensor del Pueblo tanto a nivel estatal como autonómico, al considerar que se trata de “una situación tremendamente grave en un país como España, donde la propia normativa obliga a todos los ayuntamientos a proveer de la misma a las personas y familias empadronadas en sus municipios”.

Para visibilizar esta grave situación, una delegación de Cáritas Española aprovechará su participación junto a la REPAM (Red Eclesial Pan Amazónica) en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua 2023 para dar a conocer algunas propuestas que permitan poner fin a este grave problema.

El encuentro, que tendrá lugar en Nueva York desde este miércoles -Día Mundial del Agua- hasta el 24 de marzo, servirá también para exponer la vulneración del derecho en el acceso al agua que sufren actualmente las comunidades amazónicas. Cada uno de esos casos se encuentran recogidos en el II Informe de Vulneración de DDHH de la REPAM, presentado ante la ONU el pasado mes de noviembre 2022 en Ginebra.

La delegación está compuesta, entre otros, por el cardenal Pedro Barreto, presidente de la CEAMA (Conferencia Eclesial de la Amazonía); Patricia Gualinga, vicepresidenta de la CEAMA; Francisco Urrutia, director de la Red AUSJAL; el padre Fernando Ponce, rector de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador; Mauricio López, secretario general del Programa Universitario Amazónico (PUAM), y Sonia Olea, experta en Derechos Humanos de Cáritas Española y responsable de Incidencia Política de la REPAM.

Cáritas Española acompaña diversas comunidades amazónicas afectadas por la contaminación del agua. En concreto, en Ecuador, junto a Cáritas Ecuador, sigue los casos de los derrames de petróleo en los Ríos Napo y Coca, que afectan a decenas de comunidades indígenas. En Perú, con Cáritas Madre de Dios, en la Cuenca del Río las Piedras, supervisa la afectación minera que tiene contaminado terriblemente el río de metales pesados y que afecta a las comunidades Yine, que viven ancestralmente en sus riberas.

Cinco años de trabajo
Desde 2018, Cáritas Española viene trabajando además en conjunto con algunas Relatorías Especiales de Naciones Unidas la falta de acceso a agua limpia en algunos asentamientos y poblados en España. Las Cáritas diocesanas de Huelva, Almería, Tenerife y Getafe acompañan además a cientos de personas en asentamientos rurales y urbanos en diversos procesos de reclamación e incidencia política.

En el caso de Huelva, hace cinco años su Caritas diocesana inició un proceso de incidencia política, que le llevó a presentar varias reclamaciones ante los ayuntamientos implicados por la situación de vulnerabilidad en la que viven las personas -la mayoría inmigrantes en situación irregular- en 32 asentamientos chabolistas. Actualmente, se acaba de presentar una nueva queja ante el Defensor del Pueblo Andaluz que ha sido admitida a trámite.

En Almería y Tenerife, ambas Cáritas diocesanas iniciaron en 2020, durante las primeras semanas de la pandemia, un proceso de incidencia, similar a la llevada a cabo por Huelva, en diversos ayuntamientos, para que se proveyera de agua a cientos de personas que estaban, en plena pandemia, sin acceso a la misma. En el caso de Cáritas Almería, se ha presentado nueva queja ante el Defensor Andaluz, en conjunto con Cáritas Huelva, que ha sido recientemente admitida a trámite.

En la provincia de Almería, su Cáritas diocesana tiene registrados asentamientos en La Mojonera, Níjar y Vícar. En Santa Cruz de Tenerife, la Cáritas diocesana acompaña asentamientos rurales y urbanos ubicados en Adeje, Arona, Granadilla, Puerto de la Cruz, Candelaria, La Orotava, Los Realejos, Guía de Isora y Guímar.

En el caso del asentamiento de Las Sabinas (Móstoles), Caritas Getafe presentó en 2021, una vez finalizado el confinamiento, ante el Defensor del Pueblo Estatal una queja (aún en trámite) tras no conseguir respuesta afirmativa alguna por el ayuntamiento para llevar agua limpia a este poblado. En aquel momento, más de 900 personas vivían en chabolas junto a la ribera del Río Guadarrama, 344 tenían entre 0 y 16 años.

“Nos hemos reunido con el Defensor del Pueblo estatal y con el Defensor del Pueblo andaluz para llevar todas las demandas de las Cáritas diocesanas y hacer propuestas para que el agua limpia pueda llegar a las personas y familias que tienen vulnerado este derecho”, explica Sonia Olea.

“Nunca te acostumbras a vivir sin agua”
La falta de acceso a agua limpia hace imposible llevar unas condiciones de vida digna. Mariluz lo vive a diario. Reside junto a su marido y sus dos hijos en Las Sabinas (Móstoles), el segundo asentimiento ilegal más grande de la Comunidad de Madrid. “Nunca te acostumbras a vivir sin agua. Todos queremos volver del parque con los niños y darle al grifo para ducharnos, pero eso yo no lo tengo”, asegura. Algunas de las familias que residen en este poblado, ubicado en la ribera del río Guadarrama, cuentan con un pozo que les abastece de agua no potable.

“Es agua filtrada del río, porque cuando llueve sale con tierra. No sirve ni para lavarse los dientes”, se lamenta. Además, no siempre está disponible. Con las bajas temperaturas del invierno, el agua del pozo se congela y la bomba que utilizan para extraerla deja de funcionar. Entonces las familias del poblado se ven obligadas a recorrer cientos de metros para llegar hasta una fuente pública ubicada junto al colegio Emilio Ferreiro.

La falta de un grifo con agua limpia dificulta la higiene diaria, sobre todo la de los niños. Mariluz se resiste a bañar a sus hijos de 11 y 8 años con el agua del pozo. “Pueden coger alguna infección”, asegura. Para evitar riesgos, recurre al agua embotellada. “Tengo que estar con la garrafa grande de ocho litros del Mercadona, calentándola en una olla y echarla en un cubo para bañar al niño pequeño y luego a la niña para que cuando vayan al colegio vayan con higiene y sean niños normales”, asegura.

A unos cientos de kilómetros, María siente lo mismo: “vivir sin agua, es no vivir la vida”. Lleva más de tres años en situación de exclusión residencial extrema. Su casa es una chabola en un barranco en Granadilla de Abona (Tenerife) sin acceso a agua limpia.

“El acceso al agua -asegura el Papa Francisco- es un derecho y debe hacerse justicia. Esforcémonos para que sea accesible a todos”.

Siguiendo el lema de Naciones Unidas con motivo del Día Mundial del Agua, “Agua para todos. No dejar a nadie atrás”, Cáritas seguirá acompañando esta realidad y trabajando para lograr que efectivamente nadie se quede sin acceso a este derecho humano.

Cáritas Diocesana de Huelva celebrará el Encuentro de Mundo Rural el próximo 15 de abril

Con el título ‘Territorio, comunidad y cuidado’, Cáritas Diocesana de Huelva celebrará el próximo sábado 15 de abril el Encuentro de Mundo Rural en la Casa de la Cultura de Hinojos. Un encuentro que es una celebración, una apuesta por la dignidad de los pueblos y de las personas que habitan en él, y es un momento significativo para impulsar una identidad de lo rural dinámica e integradora, incluyendo elementos de tradición, modernidad, sostenibilidad e innovación.

Este encuentro se enmarca dentro de la Campaña Juntos, promovida por Cáritas Internacional.

Cáritas Parroquial Punta Umbría apuesta por la promoción de la mujer y su crecimiento personal

El pasado mes de febrero comenzó en Punta Umbría el denominado Programa de Compensación Educativa en la unidad familiar, una formación promovida por Cáritas Parroquial Punta Umbría y cuyas participantes son mujeres que residen en la localidad y que acuden a  los servicios de dicha Cáritas.

Esta iniciativa, cuya temporalidad es de tres meses extendiéndose hasta finales del mes de Abril, es una continuación de un curso de idénticas características que tuvo lugar en el año 2022, en donde participaron las mismas alumnas, trabajando con ellas a modo de proceso, proceso en el que ellas van aprendiendo y profundizando conocimientos. Este curso, así como el del año pasado, se trata de una colaboración con el Ayuntamiento de Punta Umbría, ya que la monitora del Programa pertenece a los Servicios Sociales, y la temática que se trabaja abarca los siguientes temas: crecimiento personal, habilidades sociales, resolución de conflictos y comunicación intrafamiliar.

Las participantes son diez y acuden una vez a la semana. Sin duda es una oportunidad valiosa para ellas, un espacio donde poder compartir, crear redes de apoyo, expresarse con libertad y avanzar en el aprendizaje de conocimientos muy importantes para mejorar sus vidas y las de sus familias. Un lugar en el que crecer en autoestima, dignidad,  respeto y amor hacia ellas mismas.

Cáritas Diocesana de Huelva participa en el III Encuentro de Voluntariado Joven de Cáritas

Paola, Sulín y Pepe son los tres voluntarios jóvenes que han participado en el III Encuentro de Voluntariado Joven organizado por Cáritas Española en el Escorial, los días 10, 11 y 12 de marzo. El voluntariado joven es una realidad cada vez más presente en nuestra Cáritas, compartiendo su compromiso, acción y trabajo. Con este tercer encuentro, preparado por ellos y para ellos, hemos querido dar un paso más en nuestra confederación dando protagonismo a su acción y generando espacios que permitan seguir abriendo el corazón para construir Cáritas.

Testimonios de nuestro voluntariado

Paola, de 23 años

«Cuando se participa en algo así te traes contigo muchas cosas. Vienes cargada de ideas nuevas y aprendes de todas las personas que están ahí , me he llenado de muchas experiencias y realidades nuevas. Es muy bonito como los demás te llenan de energía y te dan todo lo que tienen. Lo que más me ha gustado es ver a tantos jóvenes trabajando por un mismo objetivo: acabar con las injusticias sociales, y ayudar a mucha gente. Porque nosotros, la juventud queremos ayudar a mejorar el mundo».

Sulín, 21 años

«Mi motivación para ir a este Encuentro fue crecer como voluntaria joven y aportar nuevas ideas a nuestra Cáritas. Nos hemos traido muchas cosas y hemos aprendido sobre los valores que promueve Cáritas. Hemos aprendido mucho en los talleres que nos han dado, una de las frases que me traigo es «haz lo que puedas con lo que tengas, estés donde estés». Como voluntaria joven voy a intentar hacer lo que pueda y lo máximo para mejorar nuestro voluntariado joven. Ha sido una experiencia que me ha ayudado a crecer como voluntaria, que me ha abierto los ojos a nuevas realidades y a todo lo que podemos aportar».

Pepe, 20 años

«Me ha parecido muy reconfortante. Además he podido comprobar que hay más personas como nosotros, que no estamos solos y que contamos con todos ellos. Me llevo muchas ganas, ilusión, nuevas ideas para tratar de usarlas aquí en Huelva. Me traigo otras realidades, otros proyectos».

Una de cada cuatro mujeres acompañadas por Cáritas en alguno de sus 28 proyectos específicos es víctima de violencia

La realidad acompañada por Cáritas tiene rostro de mujer. Según los últimos datos, Cáritas acompañó en 2021 en España a más de 13.834 mujeres en 28 programas específicos relacionados con la mujer. Una de cada cuatro mujeres atendidas en esos proyectos (3.500) eran víctimas de violencia o se encontraban en contextos de prostitución.

En los últimos años se ha producido además un aumento en el número de mujeres en situación de sin hogar (20% de mujeres, frente a 80% de hombres). Esta realidad ha obligado a las Cáritas diocesanas a aumentar sus recursos. Actualmente, una de cada tres cuenta con algún proyecto específico para mujeres debido al aumento de las demandas.

Además, el 64 por ciento de las personas acompañadas en los programas de empleo son mujeres. “Esta tendencia se mantiene a lo largo de los años, fruto de las múltiples barreras y obstáculos que enfrentan las mujeres a la hora de acceder, mantenerse y progresar en el mercado laboral”, explica Noelia de Pablo, responsable de los programas de Mujer, Trata y Prostitución de Cáritas Española.

Las tareas de los cuidados
Gracias al trabajo diario con miles de mujeres en situación de vulnerabilidad, Cáritas quiere conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, con una llamada de atención sobre los retos pendientes para avanzar en el derecho de las mujeres a la igualdad y a una vida libre de todo tipo de violencia.

Entre esos aspectos, destaca el actual sistema de bienestar, que hace recaer sobre las mujeres las tareas de los cuidados. “Esta realidad limita su inserción laboral y tiene graves implicaciones a nivel personal y social: menor independencia económica para decidir sobre sus vidas, menor acceso al ocio y la cultura y menor participación en la vida democrática de su comunidad. Además, son las mayores perceptoras de pensiones no contributivas al llegar la jubilación, por eso las mujeres mayores tienen mayor vulnerabilidad económica”, destaca Noelia de Pablo.

En relación con el empleo, ellas tienen peor tasa de paro y más dificultades para encontrar un trabajo digno e igualitario. La brecha salarial se sitúa en el 9,4%. “A esto se une el gran número de mujeres que no trabajan ni buscan empleo por tener que ocuparse de los cuidados”, señala De Pablo. La brecha digital es también una brecha de género que afecta más a las mujeres mayores.

Buena parte de los empleos más precarios recaen en ellas. Dentro del sector del trabajo del hogar, apenas 39.852 personas figuran como cotizantes a la Seguridad Social. “Gran parte de las trabajadoras realizan su labor sin los derechos y la protección que deberían tener. Se trata de un sector altamente feminizado que además carece del reconocimiento social que merece y que sitúa con frecuencia a las trabajadoras en situaciones de precariedad laboral y desprotección social”, apunta la responsable de los programas de Mujer, Trata y Prostitución de Cáritas Española.

Invisibilidad y estigmatización
La violencia contra la mujer tiene un impacto mayor en personas en situación de pobreza y exclusión social. “En nuestro día a día, acompañamos a mujeres que se ven inmersas en distintas manifestaciones de violencia y en muchas ocasiones invisibilizadas. Esta invisibilidad no solo vulnera, excluye y estigmatiza a las mujeres que llegan a nuestros recursos, sino que también aumenta el riesgo de que sufran abusos, violencias y explotación”, apunta.

En el extremo de la exclusión social, se encuentran las mujeres en situación de sinhogarismo, cuyo número no hace más que aumentar. “Se trata de una situación de especial desprotección y vulnerabilidad, así como de una mayor estigmatización”, añade Noelia de Pablo.

Doble victimización en las crisis humanitarias
En el ámbito internacional, los conflictos, las guerras y las crisis humanitarias agravan pautas preexistentes de discriminación contra mujeres y niñas y las exponen a mayores riesgos de padecer violaciones de derechos humanos.

Por ejemplo, en la guerra de Ucrania las personas en situación de ayuda humanitaria urgente ascienden a 17,7 millones, de las cuales 9,5 son mujeres, según fuentes de DG-ECHO. Asimismo, la realidad de la mujer y la niña en el conflicto colombiano muestra que la violencia contra ellas es utilizada como estrategia de guerra por los actores armados. Son distintas formas de violencia física, psicológica y sexual. En concreto, han sido registradas 51.919 mujeres víctimas de este conflicto armado.

Frente a esta realidad, Cáritas reclama respuestas urgentes y valientes para acabar con la desigualdad de género y las violencias machistas. “Los avances de las últimas décadas han sido importantes, pero aún queda mucho camino por recorrer”, explica Noelia de Pablo.

Iniciativa “Ellas somos nosotras”
Con el objetivo de visibilizar las múltiples brechas y situaciones de exclusión que sufren las mujeres, Cáritas ha lanzado la iniciativa ´Ellas somos nosotras´. A través de la voz de nueve mujeres líderes en su sector y comprometidas públicamente con la igualdad de oportunidades, la propuesta pretende dar a conocer a la sociedad la situación de vulnerabilidad que sufren las mujeres a las que Cáritas acompaña y cuyos derechos son vulnerados.

`Ellas Somos Nosotras’ busca promover, además, la solidaridad económica con los programas de atención a mujeres de Cáritas en los que estamos presentes tanto en España como en otros países del mundo gracias a proyectos de cooperación fraterna con las Cáritas locales.

Bajo el hashtag #EllasSomosNosotras, esta iniciativa irá dando a conocer en redes sociales distintas realidades de exclusión que Cáritas acompaña dentro y fuera de España. Entre ellas, destacan la brecha digital, la precariedad laboral, el sinhogarismo y las violaciones de derechos que sufren las mujeres en las zonas afectadas por conflictos.

“Esperamos poder dar voz a miles de mujeres y seguir fortaleciendo nuestra labor gracias a la solidaridad de todas y todos, porque ellas somos nosotras y nosotras somos ellas”, asegura María Ángeles García, coordinadora del Equipo de Donantes e Instituciones de Cáritas Española.