Cáritas Española se ha sumado este martes al mensaje de condolencias de Caritas Internationalis por la muerte dos trabajadoras de Cáritas Ucrania en Mariúpol.
“Esta dramática noticia deja a la familia de Cáritas horrorizada y conmocionada. Nos unimos al dolor y al sufrimiento de las familias y de nuestros compañeros de Cáritas Ucrania que están viviendo una tragedia”. Con estas palabras, el secretario general de Caritas Internationalis, Aloysius John, expresa el dolor de la Confederación ante la noticia del fallecimiento de dos trabajadoras de Cáritas Ucrania en Mariúpol.
Pese a que el ataque se ha conocido en las últimas horas, es probable que tuviera lugar el pasado 15 marzo cuando un tanque disparó contra el edificio del centro de Cáritas en Mariúpol, matando a los dos miembros del personal y cinco de sus familiares. En este momento, debido a la ausencia de comunicación con la ciudad de Mariúpol y la falta de acceso a las instalaciones del centro de Cáritas, la oficina nacional de Caritas Ucrania aún no cuenta con elementos suficientes para determinar qué sucedió y continúa recopilando información. Presuntamente, el personal de Cáritas y sus familias se refugiaron en el centro durante el bombardeo.
“Caritas Internationalis reitera su incesante llamamiento a la paz, como lo viene haciendo desde hace 48 días”, señala John. “El ‘martirio’ en Ucrania, como lo ha llamado el papa Francisco, debe detenerse, y debe detenerse ahora. La comunidad internacional debe hacer lo imposible para frenar esta masacre de inmediato. Hay que darle una oportunidad a la paz. El conflicto armado y la violencia no son la solución. Se deben salvaguardar las vidas humanas y defender la dignidad humana. Debe garantizarse la seguridad de los civiles”, añade.
La Confederación de 162 organizaciones de Cáritas nacionales en todo el mundo también condenan la violación generalizada del derecho internacional humanitario en varias zonas de Ucrania.
Al lado de la gente
Desde el comienzo del conflicto, las dos Cáritas presentes en el país -Cáritas Ucrania y Caritas-Spes- han estado al lado de la gente y han brindado asistencia humanitaria para salvar la vida de unas 600.000 personas. «Cáritas Ucrania y las de los países vecinos continúan brindando asistencia vital a la población y a los refugiados que huyen de la guerra. Estamos profundamente agradecidos a todos los trabajadores y voluntarios de Cáritas que continúan incesantemente sirviendo a las personas necesitadas, incluso a riesgo de sus propias vidas”, agrega Aloysius John.
La presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, pide honrar la memoria de las víctimas. “Necesitamos vuestra solidaridad y oraciones por las familias que sufren, por toda la comunidad de Cáritas Ucrania”, señala.
Mariúpol se encuentra entre las tres regiones del país con una situación humanitaria más crítica. Desde que empezó el conflicto, Cáritas ha atendido a más de 352.000 personas, muchas de ellas dentro de Ucrania. Solo en ese país se reparten diariamente más de 4.000 comidas. Las Cáritas nacionales en los países vecinos, incluidos Polonia, Hungría, Eslovaquia, Rumania y Moldavia, están en primera línea para ayudar a los millones de refugiados.
Cáritas y la Iglesia se encuentran entre las pocas organizaciones que quedan al lado de la población ucraniana, y su presencia de base les permite llegar incluso a zonas de conflicto muy remotas.
A las 02.55 del 24 de febrero, el presidente de Rusia anunció una operación militar en Ucrania.
Rusia ha lanzado misiles a las infraestructuras y puntos fronterizos. Tanques y tropas han entrado en Ucrania en puntos del Este, Sur, y Norte del país.
Según los últimos datos de ACNUR, a 29 de marzo de 2022, más de cuatro millones de refugiados han salido de Ucrania. Es el mayor éxodo de personas refugiadas en Europa desde la II Guerra Mundial. Además de los refugiados que salen del país, se estima que 12 millones de personas dentro de Ucrania necesitan ayuda humanitaria urgente.
La situación es muy cambiante, y todo el país está en alerta máxima.
Ucrania está en estado de guerra
Cáritas Española trabaja en Ucrania desde 2010, y desde 2014 en la región del Donbass. En estos momentos, estamos apoyando el trabajo humanitario de Cáritas Ucrania y las Cáritas de países limítrofes.
UCRANIA
Desde que empezó el conflicto Cáritas ha atendido a más de 352.000 personas. Los centros ofrecen alojamiento, aseo básico, comida y agua. Cáritas está haciendo un esfuerzo por acompañar esta atención con ayuda psicológica. Además del alojamiento se ofrecen 4.000 comidas al día por todo el país.
Cáritas Ucrania está haciendo un gran esfuerzo para detectar los casos más vulnerables (madres a cargo de familias numerosas, personas mayores, mayores a cargo de nietos) con el fin de protegerles y acompañarles de manera específica.
Las líneas de acción prioritarias para Cáritas Ucrania son:
Reparto de información actualizada, comida caliente, agua, kits de higiene básica.
Transporte seguro para las personas evacuadas.
Refugio seguro y lavandería en los centros de atención.
Respuesta a casos especiales (ancianos, personas con discapacidad, menores) y apoyo emocional básico y zona de juegos para niños (deportes y manualidades) para eliminar la tensión.
Gracias al apoyo y solidaridad de la sociedad, Cáritas Española contribuye con 100.000 euros a este proyecto.
POLONIA
La actividad de Cáritas Polonia está centrada en:
Registro de personas y acompañamiento a alojamientos de los servicios públicos o de Cáritas en el caso de perfiles muy vulnerables.
Distribución de comida no perecedera.
Entrega de colchones y sacos de dormir.
Registro de menores no acompañados.
Distribución de información en los puntos de llegada.
En los 26 puntos de ayuda, se ha atendido a 80.000 personas desde el inicio de la invasión.
Además Cáritas Polonia ha preparado 2.500 plazas para menores no acompañados refugiados de Ucrania y familias vulnerables. En una semana se han cubierto 800 plazas. Este trabajo se realiza en coordinación estrecha con el gobierno local y 20 Cáritas diocesanas distribuidas por todo el país.
Gracias al apoyo y solidaridad de nuestra sociedad, Cáritas Española puede apoyar esta intervención con 100.000 euros
rumanía
Cáritas Rumanía y las Cáritas Diocesanas del país se han movilizado para dar una respuesta humanitaria rápida y urgente.
Actualmente hay 12 centros por todo el país que ofrecen alojamiento, comida y servicios básicos.
Asimismo, se ha hecho un envío de material de ayuda humanitaria a Ucrania.
Las líneas de acción prioritarias para Cáritas Rumanía son:
Alojamientos seguros y dignos de corta y media estancia.
Satisfacción de necesidades básicas de comida y enseres domésticos.
Los refugiados ucranianos acceden a los servicios sociales básicos.
Los desplazados internos de Ucrania satisfacen sus necesidades de comida y enseres básicos.
Gracias al apoyo y solidaridad de la sociedad, Cáritas Española aportará 300.000 euros al presente proyecto.
MOLDAVIA
Desde el inicio de la crisis, Cáritas Moldavia está distribuyendo ayuda humanitaria para cubrir tanto necesidades físicas (agua, comida, alojamiento y transporte), como emocionales.
Además ofrece información sobre los recursos a los que se puede acceder y cómo, prepara actividades para niños y ayuda a las personas refugiadas a tomar una decisión sobre su futuro próximo.
Cáritas Moldavia está haciendo un esfuerzo por aumentar sus actividades, de manera que se pueda dar respuesta al creciente flujo de refugiados.
Las líneas de trabajo priorizadas por Cáritas Moldavia para atender a 9.600 personas son:
Garantizar el transporte seguro desde la frontera a los centros de acogida.
Brindar centros de alojamiento seguros para descansar.
Asegurar el acceso a comida, servicios de higiene y aseos básicos.
Apoyar psicosocialmente a familias que han huido del conflicto.
Gracias al apoyo y solidaridad de nuestra sociedad, Cáritas Española puede apoyar esta intervención con 300.000 euros.
Recuerda que marcar conjuntamente las casillas
de la Iglesia y la de Fines Sociales no supone pagar más ni que se le devuelva
menos
Un 35% de las personas no eligen el destino de
sus impuestos y dejan en blanco su asignación
En 2021 se recaudaron más de 386 millones de
euros, que irán destinados a proyectos sociales desarrollados por las ONG
Cáritas agradece la solidaridad de los
contribuyentes porque permite seguir impulsando una sociedad más justa,
inclusiva e igualitaria
Cáritas. 7 de abril de 2022. La pasada primavera, el
54% de las personas contribuyentes marcaron la casilla solidaria de la renta,
superando los 11 millones y medio de personas. Sin embargo, todavía hay un 46% (10
millones de personas) que no lo hacen, o bien porque marcan solamente la
casilla de la Iglesia católica o porque no marcan ninguna (35%). Dejar en
blanco estas casillas de la asignación tributaria supone que una parte
importante de la recaudación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
(IRPF) pase cada año directamente a las arcas del Estado, en lugar de
destinarse a fines sociales o al sostenimiento de la Iglesia.
“Existen dos
perfiles básicos que no marcan ninguna de las dos casillas. Por un lado, está
el público joven que está haciendo su primera o primeras declaraciones, y, por
otro, un grupo importante de personas que no marcan ninguna o que marcan solo
una al pensar que entre ellas se restan o que se pagan más impuestos”, explica
Eduardo López, del equipo de Sensibilización y Comunicación en Cáritas Española.
Multiplicar la labor
Durante la
presentación de la campaña de la X Solidaria, la Plataforma de ONG de Acción
Social (POAS) ha recordado que si todos los contribuyentes marcaran la casilla
de otros fines sociales, las organizaciones del tercer sector podrían haber
recibido este año cerca de 631 millones de euros en lugar de los 386 que obtuvieron
de la asignación tributaria, según el balance de los datos provisionales
facilitados por Hacienda. “Si todos los
contribuyentes la marcasen en su renta, las ONG podríamos multiplicar nuestra
labor, lo que sin duda supondría un antes y un después para la vida de millones
de personas a las que las ONG podrían ayudar”, explica la presidenta de la
Plataforma de ONG de Acción Social, Yolanda Besteiro.
La solidaridad de
los contribuyentes españoles a través de las casillas de la asignación
tributaria permite a Cáritas poner en marcha cada año cientos de proyectos sociales,
ya que, como entidad del tercer sector de acción social, obtiene fondos a
través de la casilla de “otros fines sociales” y también de la casilla
destinada a la Iglesia católica, al ser la confederación oficial de las
entidades de acción caritativa y social de la Iglesia en España.
“De esta manera,
el contribuyente puede multiplicar su solidaridad al aportar el 1,4% de sus
impuestos tanto al sostenimiento de la Iglesia como a los fines sociales. Este
sencillo gesto no supone pagar más ni que se le vaya a devolver menos en el
resultado de su declaración”, apunta López.
“Marcando ambas
casillas -añade- podemos apoyar a cientos de proyectos de atención a personas
en situación de pobreza y exclusión, y, al mismo tiempo, la importante labor
pastoral y litúrgica que lleva a cabo la Iglesia católica en España”.
“Los que hemos pasado por la cárcel parece que
quedamos marcados, pero no siempre es así”
Uno de los muchos
proyectos que Cáritas lleva adelante gracias a los fondos obtenidos de la
asignación tributaria es “Volver a empezar”. Este programa, liderado por Cáritas
Burgos y la Pastoral Penitenciaria de dicha diócesis, permite acompañar cada
año a 175 personas privadas de libertad. Su objetivo es acompañar a estas
personas desde que entran en el centro penitenciario hasta que consiguen su
reinserción social. Además de acompañar y elaborar junto a las personas
reclusas un itinerario personal que permita a los educadores sociales
orientarles en aquellos talleres educativos-formativos y en la formación
ocupacional que estén más acorde a sus expectativas, se les ofrece también
estancias en albergues o pisos de Cáritas durante los permisos y después de
obtenida la libertad, además de apoyo económico o en especie para la cobertura
de sus necesidades básicas.
“La financiación
de este proyecto nos ha permitido intervenir de una forma determinante con un
colectivo que sufre unas elevadísimas tasas de exclusión social. Las
actividades que se desarrollan dentro del Centro Penitenciario les preparan
para la vida, y para los retos que afrontarán una vez en libertad. Por encima
del apoyo económico, sanitario o psicológico, es fundamental que descubran que
tienen un proyecto de vida, que no están solos, y que la dura experiencia de la
cárcel puede ser también el punto de partida para acceder a una integración
plena”, señala David Alonso, educador social y responsable del proyecto.
Para muchos
reclusos este programa es su única oportunidad de volver a formar parte de la
sociedad. “Entré en contacto con Cáritas Burgos mientras estaba en la cárcel, porque
nos ofrecieron unos talleres y, casi por curiosidad o aburrimiento, me apunté.
A las pocas semanas, empecé a darme cuenta de que me venían muy bien, de que me
planteaban un futuro que no me había imaginado antes. El camino es difícil,
porque he cometido errores grandes y he tenido que pagar las consecuencias,
pero ahora sé que hay quien se preocupa, quien me apoya y quien me anima. En
unas semanas terminaré un curso y es muy posible que empiece a trabajar. Los
que hemos pasado por la cárcel parece que quedamos marcados para siempre, pero
no tiene por qué ser así”, explica José B, exrecluso.
En esta
declaración de la Renta, piénsalo, “no cuesta nada ayudar X dos”.
El pasado sábado 2 de abril, Cáritas Diocesana de Huelva ha celebrado su Encuentro Provincial de Voluntariado en un marco tan especial como la aldea del Rocío. Alrededor de 200 personas asistieron al evento con ganas de compartir y celebrar después de un largo tiempo sin poder realizar encuentros de convivencia presenciales que tan motivadores son para todas las personas que forman el voluntariado de Cáritas Diocesana de Huelva.
El encuentro tuvo como inspiración y eje central la campaña del 75 aniversario de Cáritas Española, “75 años de amor por los demás». En el encuentro, la entidad evaluó todo el camino recorrido en estos años y la labor realizada, para así, llenarse de fuerzas para los años siguientes y seguir soñando juntos con una Cáritas que continúe navegando con fortaleza, unión y compromiso, por turbulentas que puedan resultar las aguas.
El evento estuvo encabezado por la oración de José Antonio Omist, Delegado Diocesano para la Pastorial Social y Promoción de las Personas de Cáritas Diocesana de Huelva. Seguidamente, la directora de Cáritas Diocesana de Huelva, Pilar Vizcaíno, dió una cálida bienvenida a todos los participantes de la sala, agradeciendo su asistencia y su labor como voluntarios y voluntarias.
A las 11 de la mañana dió comienzo un interesante conversatorio formado por Faruk Narváez, Responsable de Formación y Voluntariado de Cáritas Diocesana de Huelva; Francisco Jóse Martínez, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de Huelva;Teresa González Gómez, Doctora en Sociología de la Universidad de Huelva. En él, los ponentes ahondaron sobre la figura del voluntariado en la sociedad de hoy, dieron datos, apuntes y reflexiones que fomentaron la curiosidad del público y que animaron a que las personas se lanzaran a preguntar dudas.
A las 12 comenzó una emotiva Eucaristía que tuvo como tema central el voluntariado y el Encuentro. En ella, destacó la parte de acción de gracias, ya que cada Coordinadora se encargó de preparar un gesto que representara a su territorio y compartirlo con los demás.
Para terminar el evento, los asistentes compartieron un almuerzo de manera distendida y alegre. Con este evento, Cáritas Diocesana de Huelva, siendo una institución de voluntariado, quería darle el valor y la importancia que merecen todas y cada una de las personas voluntarias, ya que tienen un papel importantísimo en la labor con las personas que más lo necesitan y también aportan un valor grandísimo a la sociedad en general.
En el encuentro, cabe destacar la labor de organización y bienvenida que hizo el Voluntariado Joven de Cáritas Diocesana de Huelva. La entidad les agradece de corazón el esfuerzo, así como la asistencia y el compromiso a ellos y ellas como grupo y también a todas las personas que asistieron e hicieron posible el Encuentro.
Más de 518.800 personas trabajan como empleadas de hogar en nuestro país, pero el pasado mes de enero solo 378.805 estaban afiliadas en el Régimen de la Seguridad Social. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), alrededor del 30 por ciento no tienen contrato. Estas bajas cifras de afiliación -unido a que se trata de un sector muy feminizado (el 95% son mujeres) y la mayoría de origen extranjero- hace que se encuentren en una situación de especial vulnerabilidad.
Una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) además ha dictaminado que España discrimina a las trabajadoras del hogar al negarles la prestación por desempleo. “Tenemos que poner en valor lo que estas personas realizan, ya que cuidan de lo que más queremos: nuestro hogar, nuestra familia… Es un sector que está muy desprotegido ya que las ofertas van de boca en boca”, subraya Toñi Gallardo, responsable de Empleo de Cáritas Diocesana de Huelva.
Frente a esta realidad y con
motivo de la celebración -el 30 de marzo- del Día Internacional de las
Trabajadoras del Hogar, Cáritas reclama un aumento de los niveles de protección
de estas trabajadoras.
Pérdida
de derechos
La actual vulneración de derechos laborales en el campo del empleo doméstico afecta a todas las facetas de la vida de la mujer. Muchas veces la falta de tiempo libre les impide cualquier tipo de conciliación familiar y personal, mientras que las elevadas tasas de temporalidad e irregularidad salarial aumentan la precariedad y restringe el acceso a las prestaciones.
Esta pérdida de derechos provoca además indefensión en la mujer que, a menudo, no es consciente de sufrir explotación, normalizándola y pensando que es un paso necesario para conseguir un trabajo mejor. En el caso de las mujeres inmigrantes, al estar fuera de su país de origen, asumen que deben “aguantar” todo. Muchas de ellas, incluso, son conscientes de sufrir vulneraciones, pero no lo denuncian por miedo a perder el trabajo, por creer que no sirven para nada o por no sentirse legitimadas de hacerlo.
Desde el programa de Empleo y el Servicio de Orientación y mediación laboral, a través del Fondo social europeo, Cáritas Diocesana de Huelva acompaña a las empleadas de hogar y a las familias para asegurar que se cumplen los derechos de las trabajadoras, así como las necesidades de las personas empleadoras. “Todas las personas que quieran dedicarse a esto tienen que tener una formación previa, ya que es un trabajo delicado porque cuidan de personas mayores, niños, niñas y personas con discapacidad. Por eso intentamos que toda la gente tenga formación mediante cursos de la entidad o formaciones de otras entidades”, cuenta Gallardo.
Cáritas Diocesana de Huelva, como agencia de colocación, aplica todas las exigencias que establece la ley como son las de seguridad social, la regularización de los sueldos y los descansos. Desde su programa de empleo hacen un trabajo de sensibilización muy grande, ya que informan de cómo hacer esto de manera legal y cumpliendo todos los requisitos para evitar cualquier tipo de abuso. Además de ser una oportunidad económica para las personas, también es una oportunidad para regularizar su situación administrativa. “Hay empleadores y empleadoras que están dispuestas y que tienen esa sensibilidad. Desde Cáritas le hacemos todas las gestiones para facilitarles todo lo posible”, comenta Gallardo.
Un ejemplo de buenas prácticas es Juanma, que contactó con Cáritas Diocesana de Huelva para buscar una persona interna que cuidara de su madre. En ese momento, “había una chica que aún no tenía el permiso de trabajo, hacía 3 años que estaba en el país y cumplía todos requisitos para regularizar su situación”, apunta Toñi Gallardo. En ese momento Juanma no se lo pensó, creyó que era lo correcto y lo más justo, “es un trabajo muy duro y no todas las personas lo valoran, incluso a veces las desprestigian y debería de ser todo lo contrario porque tenemos que tener en cuenta que están cuidado de nuestros familiares, lo que más queremos”, dice Juanma.
Juanma es una de esas personas que apostó por regularizar la situación de Yoli, que así se llama la empleada del hogar que cuida de su madre. “Y es que gracias a hacerlo de manera legal ella está asegurada realizando este trabajo, ha podido formalizar su situación y conseguir su arraigo, es lo justo y deberíamos de tener más empatía a la hora de hacer estas contrataciones”, apunta Juanma, que no deja de insistir en lo contento que está al ver a su madre feliz y cuidada.
Por eso Cáritas recuerda en este día la importancia de tomar consciencia sobre este trabajo y las vulneraciones que se permiten, además que, como apunta la entidad «todas las profesiones tienen alguna plataforma para luchar por sus derechos y en este caso quienes nos reunimos son las asociaciones para luchar y revindicar por este colectivo”.
Es una profesión que va creciendo, ya que somos una
sociedad cada vez más longeva y “la respuesta que da la administración no cubre
las necesidades de este colectivo. Por eso tenemos que darle importancia a la
formación de estas personas”, finaliza Gallardo.
Un día para festejar los 75 años de la Confederación, un momento de convivencia para estar cerca del voluntariado
Huelva, 29 de marzo de 2022. Este sábado 2 de abril Cáritas Diocesana de Huelva celebra un Encuentro Provincial de Voluntariado, en un marco tan especial como la aldea del Rocío, y con una significativa relevancia, ya que se va a celebrar después de un largo tiempo sin poder realizar encuentros de convivencia presenciales, que tan motivadores resultan para todas las personas que forman el voluntariado de Cáritas Diocesana de Huelva. De este modo, “volvemos a vernos, a compartir, a celebrar la labor de un voluntariado siempre activo por difíciles que hayan sido las circunstancias, y comprometido con la caridad y la atención a quienes más sufren”, cuenta María Vilchez, técnica de Formación y Animación Comunitaria.
El encuentro tiene como inspiración y eje central la campaña del 75 aniversario de Cáritas Española, “75 años de amor por los demás”, en el que la entidad pretende mirar hacia atrás, valorando todo el camino recorrido y la ingente labor realizada, y que toda esta trayectoria sirva como impulso para afrontar un presente con numerosos desafíos que requiere lo mejor de cada uno, “y un futuro en el que queremos soñar juntos con una Cáritas que continúe navegando con fortaleza, unión y compromiso, por turbulentas que puedan resultar las aguas”, comenta Vilchez.
Cáritas Diocesana de Huelva es una institución de voluntariado y por ello “queremos darle el valor que merecen, ya que tienen un papel importantísimo en nuestra labor con las personas que más lo necesitan y también aportan un valor grandísimo a la sociedad en general”, cuenta Faruk Narváez, responsable del Área de Formación y Animación Comunitaria. La institución está llamada a cuidar los espacios de convivencia, “sobre todo después de los momentos que hemos vivido, que no han sido fáciles y que por la situación de la pandemia nos han alejado un poco”, apunta Narváez
Con motivo de la celebración del Día Mundial de los Derechos del Consumidor, 15 marzo, la Coordinadora Estatal de Comercio Justo recuerda a la ciudadanía la importancia de ejercer su derecho a conocer el proceso de fabricación de los productos y a garantizar que dichos artículos se han elaborado respetando los derechos humanos y la protección ambiental.
Las organizaciones de Comercio Justo reclamamos que los consumidores y consumidoras tienen derecho a no ser cómplices de manera indirecta de los abusos que en ocasiones provocan las empresas multinacionales especialmente en territorios de África, América Latina o Asia, a través de cadenas de producción repletas de subcontrataciones en las que se diluye la responsabilidad y la transparencia.
Nos referimos a violaciones de Derechos Humanos como la explotación laboral infantil: Solo en el sector del cacao, en Ghana y Costa de Marfil más de 2,1 millones de niños y niñas trabajanrealizando tareas peligrosas para su integridad física. La gran mayoría de esta producción se dedica a la exportación, para la fabricación de chocolates que se consumen en la Unión Europea o en Estados Unidos
O a hechos como los relacionados con el sector textil, cuya producción se realiza fundamentalmente en países asiáticos, del norte de África, Centroamérica o Europa del Este y en el que las trabajadoras (en un 80% son mujeres) continúan viviendo en la pobreza ya que según denuncia la Campaña Ropa Limpia, ninguna marca de ropa importante puede demostrar que las trabajadoras perciben un salario digno que pueda cubrir las necesidades básicas. Además, las condiciones en las que trabajan son en muchos casos poco seguras para su salud y la integridad, como se ha puesto de manifiesto en tragedias como la ocurrida el año pasado en Tánger o el derrumbe del edificio Rana Plaza, en Bangladés, en el 2013 , el caso más trágico pero no el único.
La necesidad de leyes para las empresas
Ante estos hechos abusivos, las organizaciones de Comercio Justo entendemos que las empresas deben asumir su responsabilidad.
Son estas las que deben garantizar la producción respetuosa y sostenible a lo largo de toda la cadena de suministro de sus productos, en cualquier lugar del mundo.
Para ello, algunos países europeos como Francia, Alemania y Noruega ya cuentan con leyes llamadas de “debida diligencia” que regulan la actividad de las empresas a lo largo de toda la cadena de producción en cualquier lugar del mundo. Otros como Holanda, Austria, Bélgica o Luxemburgo están desarrollando procesos políticos en este sentido.
En España, varias organizaciones nos hemos unido en la Plataforma por Empresas Responsablespara pedir al Gobierno que apruebe una ley similar. Se están empezando a dar pasos importantes. El pasado mes de febrero el Ministerio de Derechos Sociales y la Agenda 2030 abrió un periodo de consulta pública para recibir aportaciones a un anteproyecto de ley en este sentido.
En este vídeo, elaborado por la ECCJ (y adaptado a castellano por la Plataforma por Empresas Responsables), se explica de manera muy clara y breve la necesidad de acabar con los abusos de derechos humanos y ambientales de las empresas, y la importancia de leyes para evitarlos:
Sellos de Comercio Justo, sellos que garantizan los derechos humanos y la protección ambiental
Por otro lado, las organizaciones recuerdan que los sellos de Comercio Justo garantizan que los productos se han elaborado respetando los Derechos Humanos, laborales y ambientales.
Actualmente hay 5 certificaciones de Comercio Justo avaladas como por la Organización Mundial del Comercio Justo: Fairtrade, Símbolo de Pequeños Productores, Fair for life, Naturland y el sello de la Organización Mundial del Comercio Justo.
Los sellos de Comercio Justo van impresos en las etiquetas o envases de los productos y garantizan, tras las correspondientes auditorías, evaluaciones y análisis periódicos, que se han cumplido los 10 principios del Comercio Justo.
La iniciativa de Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) va a seguir defendiendo, en 2022 y por octavo año consecutivo, la importancia del trabajo decente para todas las personas y para que este compromiso sea una responsabilidad de toda la Iglesia. Con humildad, pero con rotundidad, queremos tener de fondo y como lema que “Sin compromiso no hay trabajo decente”. La dignidad del trabajo y el trabajo decente es una prioridad humana y, por ello, una prioridad cristiana y compromiso de toda la Iglesia.
La última encuesta de población activa (EPA) confirmaba la recuperación del empleo a tiempos prepandémicos, pero también mostraba sus grandes debilidades, como son un alto desempleo estructural y la normalización de condiciones laborales precarias y temporales que, durante la pandemia, según FOESSA, ha generado más trabajadores pobres. Esta realidad, se aleja del sueño de Dios y del anhelo de millones de personas que quieren un trabajo decente para alcanzar una vida digna.
Sin compromiso, no hay trabajo decente La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) considera que es urgente abordar esta situación y centrará sus reflexiones y convocatorias en la celebración del Primero de Mayo, día internacional de las trabajadoras y los trabajadores; y de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, del 7 de octubre. Ambas son dos citas claves en su quehacer y en sus dinámicas para la promoción de la dignidad del trabajo, especialmente entre mujeres y jóvenes.
Un compromiso con el trabajo decente que este año pretende avanzar en varias direcciones. En primer lugar, entre las entidades promotoras que abordarán una reflexión sobre las realidades laborales en nuestros movimientos, por coherencia evangélica y por el testimonio que estamos llamados a dar. En segundo lugar, con un protagonismo mayor de las entidades que impulsan la Iglesia por el Trabajo Decente en las diócesis del país que, además, acerquen la iniciativa a parroquias, movimientos, comunidades cristianas, centros educativos, etc.
Un tercer aspecto será incrementar la relación iniciada con la Conferencia Episcopal Española, a través de su Pastoral del Trabajo, que haga crecer este camino sinodal por el trabajo decente. Y, finalmente, en esta misma orientación de promover la dignidad del trabajo, se pretende dialogar con las organizaciones sindicales y sociales.
Sensibilización y adhesión ITD también actualizará sus materiales de sensibilización e información, y seguirá promoviendo la adhesión de parroquias, colectivos e instituciones para avanzar en la construcción de “un nosotros” cada vez más grande y se sumen a proclamar la importancia del trabajo decente “hacia el interior de nuestras organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad”.
Cáritas Española pondrá a disposición de las familias ucranianas 1.111 plazas de acogida en toda España. Tras una encuesta a toda la Confederación, se ha avanzado un primer compromiso por parte de 23 Cáritas diocesanas para acoger en distintos recursos y programas a los refugiados que se han visto obligados a dejar sus hogares por la invasión rusa.
Según la Agencia de la ONU para los Refugiados, más de 2,3 millones de personas han huido de Ucrania desde el inicio de las acciones militares llevadas a cabo por Rusia el pasado 24 de febrero.
En las próximas semanas esta capacidad se irá ampliando a medida que las Cáritas diocesanas puedan evaluar su capacidad de acogida. En un principio, este millar de plazas se distribuyen entre viviendas (587) y centros de acogida o albergues (524).
Ayuda de emergencia
Cáritas Española además está en Ucrania desde el año 2010 a través de diversos proyectos de acción social. Tras la invasión rusa, esa colaboración se ha intensificado. Una semana después del inicio de la crisis, envió a Cáritas Ucrania una primera partida de 100.000 euros para atender las necesidades básicas de las personas vulnerables durante sus desplazamientos.
Cáritas Española además ha aprobado la asignación de otros 200.000 euros para programas de emergencia en Moldavia y Polonia ante la masiva huida de la población a esos países vecinos.
Hasta el pasado 3 de marzo, 100.000 ucranianos habían cruzado por la frontera de Moldavia, el país más pobre de Europa. Se calcula que un 45% de ellos permanecerá en el país, usando las redes de familiares y amigos, centros de acogida gubernamentales, servicios de organizaciones sociales, incluida la propia Iglesia.
Los fondos destinados por Cáritas Española a Moldavia serán utilizados para acondicionar y ampliar la capacidad de acogida en refugios, garantizar un transporte seguro y ofrecer apoyo psicosocial. Con esta intervención, que durará 8 meses, se dará atención a 9.600 personas.
En el caso de Polonia, donde el número de desplazados supera ya los 1,3 millones de personas, los 100.000 euros enviados por Cáritas Española irán al reparto de ayuda monetaria para que los refugiados puedan satisfacer sus necesidades más inmediatas. El programa durará tres meses y beneficiará a unas 5.600 personas.
En los puntos fronterizos de Przemysl, Zosin, Hrebenne, Lubaczow y Dorohusk, se han montado “Tiendas (de campaña) de Esperanza”, donde las personas pueden descansar, reciben comida y bebida caliente, ropa, kits de higiene básica y medicinas básicas. “En un primer momento, las personas que llegaban a estos puntos fronterizos contaban con más recursos o con familiares o amigos o incluso con una idea clara de a dónde ir. En estos momentos, las personas necesitan más apoyos, tienen menos planes y menos recursos para conseguir alojamiento propio”, comenta Carmen Gómez de Barreda, responsable de la campaña de emergencia Cáritas con Ucrania.
“Avalancha de solidaridad”
El apoyo de Cáritas Española a todas estas intervenciones es posible gracias a la “avalancha de solidaridad” de toda la sociedad española. La coordinadora de Relación con donantes e instituciones de Cáritas Española, María Ángeles García, señala que “los niveles de generosidad están siendo similares a los registrados durante el tsunami del sudeste asiático en 2004 y al del terremoto de Haití en 2010”.
Actualmente, Cáritas Española no está canalizando donaciones en especie hacia Ucrania, puesto que, según recuerda García, “se trata de una gestión inabordable” para las Cáritas de la región.
“Aunque nos es imposible prever cuál será la evolución de la situación en los próximos días, hacemos un llamamiento a la solidaridad de la sociedad para que podamos seguir atendiendo a las familias que lo están perdiendo todo en este conflicto humanitario”, señala.
Las personas que quieran colaborar con la campaña de Cáritas con Ucrania, pueden hacerlo a través del Bizum 00566 o a través de una aportación a la siguiente cuenta: La Caixa / ES69 2100 8475 932200263766
La celebración del Día Internacional de la Mujer ofrece un año más a Cáritas la oportunidad de poner el foco sobre la realidad de vulnerabilidad de las mujeres que acompañamos cada día y que está asentada en un sistema de desigualdad entre hombres y mujeres de carácter estructural e histórico que tiene consecuencias directas sobre todas ellas.
Dicha
desigualdad recorre todos los ámbitos de nuestra sociedad y queda patente en
cuestiones que van, entre otras, desde la brecha de género en el mundo laboral
o las dificultades para la conciliación y la corresponsabilidad en los cuidados
hasta cuestiones tan graves como las violencias sexuales o los feminicidios.
Todas las
desigualdades de género, en cualquiera de sus formas y presentes en todas las
esferas de la vida, tanto en el ámbito público como privado, suponen claras
vulneraciones a los derechos humanos de las mujeres, y de las niñas y
adolescentes.
El
acompañamiento a las mujeres en situación de vulnerabilidad y/o exclusión
social, una prioridad para Cáritas
Ante la
celebración el 8 de marzo del Día de la Mujer, Cáritas Diocesana de Huelva
lleva años trabajando de manera transversal dentro de todas sus áreas el
tema de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, así como poniendo
el énfasis en la detección de situaciones de especial vulnerabilidad que
pueden sufrir las mujeres. Además desde Cáritas se pone el foco en el agravamiento
de la situación de vulnerabilidad de las mujeres que sufren algún tipo de
violencia por ser mujer. Estas situaciones son acompañadas a través del
proyecto ‘Atención a las mujeres en situación de marginalidad’, más
conocido como proyecto AMMAR y los talleres de intervención
y educación familiar que se organizan desde el Área de Familia.
Hay que
tener en cuenta que la población de mujeres que Cáritas Diocesana de Huelva
atiende está constituida por mujeres que viven distintas situaciones de pobreza,
exclusión, marginación y violencia. Son mujeres tanto españolas como migrantes,
víctimas de discriminaciones importantes y múltiples, que muchas veces tienen
imposibilidad de acceder a sus derechos más básicos (educación, vivienda y
empleo). Además, la figura principal que
acude a los espacios de acogida son fundamentalmente mujeres, ya que son
las que habitualmente encabezan sus familias. Por otro lado hay un porcentaje
muy alto de familias monoparentales con hogares encabezados por mujeres. Son
ellas las que en la mayor parte de los casos asumen la responsabilidad de tirar
hacia delante con sus familias porque muchas veces sus parejas no desempeñan un
papel importante en el entorno familiar.
En muchas
ocasiones hay conductas y sucesos en sus vidas que inciden muy negativamente en
la salud integral de estas mujeres: distintos tipos de dependencia, ser víctima
de explotación sexual o estás en contexto de prostitución, vivir o haber vivido
malos tratos físicos y psicológicos, no tener pautas claras de cuidados de la
propia salud… Por ello es importante dar una respuesta para fortalecer su salud
integral. En este sentido, Cáritas Diocesana de Huelva desempeña acciones
concretas para paliar esta problemática. Dentro del proyecto AMMAR para
promover la igualdad de género y favorecer la integración social y el
desarrollo personal de las mujeres, se desarrollan talleres orientados
a mejorar su promoción. Además de esta actividad, se visita a las
mujeres en situación de calle para conocer su realidad en primera persona y
crear un vínculo que impulse el trabajo con la mujer. También, según la
problemática de la mujer, se comienza a trabajar un proceso personal con la
mujer donde ella es la protagonista de su propio cambio donde es acompañada en
todo momento.
Otra de las
acciones realizada desde el Área de Familia en las parroquias
de Huelva ciudad cabe destacar el trabajo de intervención y educación
familiar que se realiza en varias parroquias desde hace más de seis
años. Se trata de una acción que se va consolidando en algunas parroquias de la
periferia de Huelva como son la de San Fco de Asís, la de Sagrada
Familia, Ntra Sra del Carmen y Ntra Sra de los Dolores, que siguen apostando
por tratar de ofrecer una respuesta integral a las problemáticas y necesidades
detectadas en las familias atendidas. En ellos participan mujeres con graves
dificultades socioeconómicas, a las que se acompaña durante varios meses con el
fin de promover su desarrollo y crecimiento personal, detectando y trabajando
sus carencias y reforzando sus capacidades o potencialidades de manera que se
conviertan en protagonistas de su proceso de cambio, y se involucren más en la
resolución de sus problemas.
A parte se
dan talleres específicos para facilitar el cumplimento de los objetivos
propuestos:
Taller de habilidades
parentales. En él se trata la educación de hijos e hijas, las relaciones
familiares… “tratamos pautas para educar a sus hijos y favorecer la comunicación
con ellos y también la vida familiar. Además también realizamos mediaciones cuando
se necesita, entrevistas personales tanto a ellas como a los más pequeños…”
cuenta Samuel Garrido, técnico del Área de Familia.
Taller de
desarrollo personal. Se trabaja la gestión de emociones, la mejora de
autoestima…
Taller de hábitos
saludables. Dentro se trabajan temas como el deporte, el descanso, las relaciones,
la alimentación, los malos hábitos…
Aprovechando
que este último taller está en marcha esta semana y que hoy es el Día
Internacional de la Mujer, el grupo de mujeres va a tener una jornada especial
en Decatlón en la que disfrutarán de una clase de defensa personal, una de
zumba y otra de yoga. “Para ellas es un
momento muy importante para compartir con otras compañeras, para sentirse
valoradas y para que miren por ellas mismas”, apunta Garrido.
La ventaja
de trabajar de forma grupal es el poder generar espacios de relación, de
encuentro y de aprendizaje donde se acompaña a las mujeres desde la cercanía,
desde la cotidianeidad de sus circunstancias. Es un lugar donde ellas pueden
abrirse y compartir miedos, dificultades y logros, reducir el estrés y la
ansiedad, donde se potencia el conocimiento personal y puedan reconocerse como
personas valiosas y capaces de mejorar su vida.
Hay que
tener en cuenta que estas mujeres, que en su mayoría son portadoras de la
situación propia y la de sus familias y llevan el peso de los problemas, no
disponen de espacios de aprendizaje, de apoyo, de escucha de sus preocupaciones
e incluso de ocio. El trabajo en grupo se convierte para muchas de ellas es un
espacio no sólo de aprendizaje sino también de terapia personal. Supone un
tiempo que dedican a ellas mismas, al encuentro consigo mismas y con las demás.
Urgen respuestas valientes para acabar
con la desigualdad de género y las violencias machistas
Los avances de las últimas décadas han
sido importantes, pero aún queda mucho camino por recorrer. La igualdad de
género es fundamental para construir sociedades inclusivas e igualitarias. La
experiencia nos demuestra que, en la medida en que son reconocidas, las mujeres
desempeñan un papel decisivo como impulsoras del desarrollo local, el
emprendimiento social, la autonomía familiar, la solidaridad comunitaria y la
construcción de la paz.
Como afirma el Papa Francisco, “la
organización de las sociedades en todo el mundo todavía está lejos de reflejar
con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos
derechos que los varones. Se afirma algo con las palabras, pero las decisiones
y la realidad gritan otro mensaje. Es un hecho que «doblemente pobres son las
mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque
frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus
derechos» (Fratelli Tutti,
23)”.
En esta jornada internacional del 8 de
marzo, Cáritas hace un llamamiento a las Administraciones públicas, a los
responsables políticos, a los agentes económicos y sociales, a la comunidad
cristiana y a toda la sociedad para:
– Construir un marco de relaciones entre
hombres y mujeres sin barreras ni divisiones, donde los derechos de las mujeres
y las niñas, sean protegidos, respetados y garantizados.
– Trabajar por un mundo libre de
violencias machistas, donde no se criminalice a las víctimas sino a los
culpables, que evite la politización de las violencias vividas por las mujeres
y que, desde la conciencia de que no son hechos aislados, reclaman respuestas
públicas valientes y unánimes.
– Apostar de manera intensiva por una
educación basada en la igualdad de roles, la responsabilidad compartida y la
tolerancia que sirva para erradicar las conductas machistas todavía imperantes
en nuestra sociedad.
– Asegurar la participación plena y
efectiva de las mujeres en la vida política, económica y pública.
Sólo a través de la puesta en marcha de
políticas públicas reales, dotadas de recursos, encaminadas a erradicar las
desigualdades existentes tanto en el ámbito internacional, nacional como local,
podremos conseguir vivir en una sociedad auténticamente igualitaria, inclusiva
y sostenible.
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