Logros compartidos

OPINIÓN

Hoy os dejamos esta reflexión de nuestra compañera Sonia Román, una gran persona que ha trabajado con el proyecto de la Buena Madre durante mucho tiempo. ¡Gracias Sonia por estas palabras!

«A través de las acciones que se hacen desde Cáritas Diocesana de Huelva y las Cáritas Parroquiales, no sólo se benefician las personas que acuden a  la entidad o a las parroquias y que forman parte de sus diferentes proyectos,  sino también, de manera indirecta, a las familias en conjunto. Pero hay otras acciones que llegan a más personas, que pasan desapercibidas y no son contabilizadas en números, intervenciones que, sin aportar ayuda en especie, sin participación directa en algún programa,  llegan y no son visibilizadas, pero son tan importantes como cualquier otra, pues desembocan en  esperanza, en sonrisas y hasta en  lágrimas de alegría.

Tener éxito en la vida, a veces no es sólo cuestión de aptitud ni de actitud, a veces es también  cuestión de suerte, del sitio donde te haya tocado vivir. Somos afortunados quienes hemos nacido en un país que nos da todo lo que necesitamos, pues ya sólo por eso tenemos acceso a las oportunidades que, para quienes son de otros lugares menos afortunados las ganas, el tesón y la voluntad casi siempre son insuficientes. En nuestro país enviamos a nuestros hijos a estudiar fuera de casa, a otra ciudad o país para que se formen, aprendan el idioma y se labren un buen futuro, y nos aseguramos de que vivan en las mejores condiciones, nos encargamos de buscar el lugar donde vivirán, los recursos económicos para sustentarse y todo lo necesario para una vida de estudiante fuera de nuestra casa.

Pero hay otras familias que no preparan el equipaje ni despiden a sus hijos, a veces siendo  aún muy niños, ya que éstos salen con lo puesto y de madrugada para que cuando noten su ausencia ya estén a kilómetros de su hogar. Ninguna madre dejaría marchar a su hijo si el viaje no es seguro. Para todas las madres pesa más el miedo que el hambre. Estoy segura de ello.

Por todo esto no puedo dejar de pensar que detrás de cada persona con la que trabajamos, hay una familia, y que cada paso hacia delante que damos, cada logro conseguido, cada objetivo alcanzado, no sólo tiene repercusión en la persona, sino que detrás de ese rostro, de esa persona con nombre y apellido, hay un padre, unos hermanos o  una madre que en la distancia se emociona y da las gracias cuando ve como la oportunidad que  no han podido dar a su hijo en algún lugar lejos de ellos le está llegando de alguna manera.

Somos personas, somos iguales, somos hermanos, independientemente del color, las normas culturales, la religión o los kilómetros que nos separe.

En la casa de la Buena Madre se trabaja con ilusión y esfuerzo día a día para que estos jóvenes que han abandonado sus países, y que han llegado al nuestro  siendo menores y una vez han alcanzado la mayoría de edad y han tenido que abandonar el sistema de protección, o también jóvenes que no han podido acreditar al llegar a nuestras fronteras que no han cumplido los 18 años y han quedado fuera del sistema abandonados a su suerte, puedan contar con el apoyo necesario para que se valgan por sí mismos, ser autónomos, integrándose en nuestra sociedad trabajando por un futuro lleno de esperanza con el acceso a las oportunidades como nuestros jóvenes nacionales.

La casa de la Buena Madre acoge, acompaña, orienta, apoya. No es sólo una casa, es un hogar».

La red Cáritas se moviliza en Haití para prestar ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto

Cáritas Española lanza una campaña de emergencia y pone a disposición de Cáritas Haití una partida inicial de 100.000 euros.

La red Cáritas se ha movilizado rápidamente para coordinar su respuesta humanitaria urgente a los graves efectos del nuevo terremoto de magnitud 7,2 en la escala Richter que el pasado sábado asoló la zona de Les Cayes y Jeremie, en Haití, y que, según los últimos datos disponibles, se ha cobrado la vida de 1.300 personas.

De acuerdo a la información remitida por Cáritas Haití, el seísmo ha dejado también cientos de heridos e importantes daños materiales. No obstante, las comunicaciones con las zonas siniestradas siguen activas y, al menos en Les Cayes, la actividad de la ciudad no ha quedado colapsada. En el terreno, los equipos de la Cáritas local han comenzado a distribuir ayuda de emergencia a los damnificados, a cuantificar el alcance de los daños y a evaluar las necesidades más urgentes a corto y medio plazo, en medio de la incertidumbre y el temor generalizados generados por las réplicas del seísmo que se vienen repitiendo desde el pasado sábado.

El epicentro del terremoto es uno de los escenarios donde Cáritas Española ha venido centrando en los últimos diez años, junto a Cáritas Les Cayes, los esfuerzos de reconstrucción puestos en marcha tras el devastador terremoto de enero de 2010.

Con objeto de canalizar la respuesta solidaria de los donantes de nuestro país hacia las víctimas de este nuevo desastre natural, Cáritas Española ha lanzado una campaña de solidaridad con Haití, además de movilizar ya una partida de 100.000 euros para apoyar la ayuda a los damnificados que está prestando los equipos de la Cáritas local.

Solidaridad de la red Cáritas y de la Iglesia latinoamericana

La respuesta solidaria con Haití ante este nuevo desastre natural por parte de toda la red Cáritas y del conjunto de la Iglesia latinoamericana está siendo inmediata.

En un comunicado conjunto, el Secretariado Latinoamericano y Caribeño de Cáritas (SELACC), el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (CLAMOR), “se unen con profundo dolor para acompañar y apoyar a Haití en esta hora de incertidumbre y dolor”.

Este es el texto íntegro del comunicado:

Queridas hermanas y queridos hermanos:

Con profundo dolor recibimos las noticias sobre el impacto del terremoto de magnitud 7,2 que ha sacudido en la mañana de este sábado 14 de agosto al pueblo haitiano, reviviendo la pesadilla y el sufrimiento del seísmo de 2010 y sumándose a la prolongada y compleja crisis social, económica y política que padece el país caribeño.

Como Iglesia latinoamericana y caribeña queremos expresar nuestra cercanía y solidaridad con nuestras hermanas y hermanos haitianos y con la Iglesia que peregrina en Haití, ante las posibles pérdidas humanas y los daños materiales ocasionados por la tragedia. En particular manifestamos nuestro afecto y comunión con el Pueblo de Dios a través de nuestros hermanos obispos, religiosas y religiosos, sacerdotes, laicos y laicas, que como Iglesia samaritana y en salida misionera son testigos de la misericordia de Dios, especialmente entre los más necesitados y vulnerables.

No somos ajenos a la dura realidad que viven en esta hora de incertidumbre y aflicción. El Papa Francisco nos enseña en la carta encíclica Fratelli Tutti que “en estos momentos donde todo parece diluirse y perder consistencia, nos hace bien apelar a la solidez que surge de sabernos responsables de la fragilidad de los demás buscando un destino común”. En este sentido, bien sabemos que “la solidaridad se expresa concretamente en el servicio, que puede asumir formas muy diversas de hacerse cargo de los demás” (FT 115).

Por eso, como Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), Secretariado Latinoamericano y Caribeño de Cáritas (SELACC), Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (CLAMOR), queremos unir esfuerzos para acompañarlos y ayudarlos, haciendo nuestra su situación en este momento de emergencia, con el propósito de desarrollar acciones pastorales conjuntas encaminadas a la reconstrucción del tejido social, a la puesta en marcha de acciones humanitarias para el cuidado de la vida, y a apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia haitiana.

Este gesto eclesial y solidario quiere ser una expresión de comunión y caridad en clave sinodal, al tiempo que hacemos un llamado a las naciones latinoamericanas y caribeñas, y a otras instituciones y organismos a nivel mundial, para que se sumen a esta causa por Haití. Bien sabemos que “la verdadera calidad de los distintos países del mundo se mide por esta capacidad de pensar no sólo como país, sino también como familia humana, y esto se prueba especialmente en las épocas críticas” (FT 141).

En camino a la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, y bajo la protección maternal de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de nuestro continente, elevamos nuestra oración al Señor de la vida y la misericordia, para que los sostenga en la fe, la esperanza y el amor.

¡Estamos con ustedes! ¡Todos y todas somos Haití!

El comunicado está firmado por monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo (Perú), y mons. Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina), presidente y secretario general del CELAM; Gloria Liliana Franco y Daniela Cannavina, HCMR, presidenta y secretaria general de la CLAR; mons. José Luis Azuaje Ayala, arzobispo de Maracaibo (Venezuela) y presidente de Cáritas América Latina y el Caribe; Francisco Hernández Rojas, coordinador regional del SELACC; Óscar Armando Pérez Sayago, secretario general de la CIEC; María Antonieta García, FIC, presidenta del Consejo de la CIEC; y mons. Gustavo Rodríguez, arzobispo de Yucatán (México) y Elvy Monzant Arraga, presidente y secretario ejecutivo de la Red CLAMOR.

Apoyo de Cáritas Española

Este nuevo desastre natural golpea a Haití 11 años después del devastador terremoto que el 12 de enero de 2010 asoló la isla, con epicentro entre Jacmel y Puerto Príncipe, y que causó la muerte a 300.000 personas, dejó sin hogar a más de un millón y provocó el desplazamiento de otros dos millones de haitianos.

Cáritas Española se volcó desde el principio en el apoyo a las necesidades humanitarias de esa emergencia y los planes de reconstrucción. Durante la última década, nuestra Confederación en España ha canalizado hacia este país caribeño más de 25 millones de euro, aportados por los donantes españoles a través de la campaña de solidaridad “Cáritas con Haití” lanzada a raíz del seísmo.

Además, en los dos años siguientes el país tuvo que afrontar nuevas emergencias humanitarias provocadas por el impacto del huracán “Tomás”, también en 2010, seguido de un serio brote de cólera en 2011 y dos huracanes, “Isaac” y “Sandy”, en 2012. Los huracanes se han sucedido hasta el día de hoy, con especial impacto de “Mathew” en 2016, que provocó más de 800 víctimas y grandes destrozos.

En los últimos cuatro años, a medida que la población haitiana iba recuperando su derecho a una vivienda y se estabilizaba las necesidades generadas por la emergencia del terremoto, el apoyo de Cáritas Española ha puesto el foco en los programas de educación primaria y formación profesional, junto a los proyectos de seguridad alimentaria que permitan a la población local producir sus propios alimentos y generar sus modos de vida.

Todas las actividades tienen también un enfoque dirigido a aumentar la resiliencia de las comunidades ante posibles desastres naturales. Desde 2016, se han llevado a cabo más de 20 proyectos con este enfoque financiados por Cáritas Española, en los que, de forma general, se han abordado los capítulos de alimentación, agua y saneamiento, salud, educación, vivienda, empleo y capacitación laboral. Les Cayes, epicentro ahora de nuevo con este terremoto, ha sido uno de los lugares donde se han centrado los mayores esfuerzos de la campaña.

En este último cuatrienio la aportación de Cáritas Española a Haití ha sido de 5,2 millones de euros.

EMERGENCIA «CÁRITAS CON HAITÍ TERREMOTO 2021»
La Caixa: ES45-2100-5731-7202-0028-7356
Santander: ES85-0049-1892-6124-1329-0941

Los diferentes recursos de Cáritas Diocesana de Huelva para la atención a las personas sin hogar continúan activos durante todo el verano

Las necesidades no se terminan con la llegada del tiempo estival, más si cabe, en algunas circunstancias se puede decir que la vida de las personas que sufren la exclusión social se ve agravada. Tampoco se puede olvidar que, las características del verano causan verdaderas molestias a las personas que viven en situación de sin hogar o aquellas que viven en viviendas inadecuadas o en asentamientos chabolistas. Hay proyectos que no dependen de estaciones, temporadas o meses y eso es lo que le ocurre al Centro de Día Puertas Abiertas, al Programa de Atención en Asentamientos, a la Casa de Acogida Santa María, a la casa de Acogida Santa María de los Milagros y a la Casa de la Buena Madre de Cáritas Diocesana de Huelva. Son proyectos que acogen y acompañan, por un lado, desde las casas de acogida a personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad y desean plantearse unos objetivos concretos, y por otro, desde el Centro de Día Puertas Abiertas y el Programa de Atención en Asentamientos, acompañan de manera integral a personas que se encuentran en situación de sin hogar o que viven en asentamientos chabolistas.

Más concretamente, la Casa de Acogida Santa María, abierta 24 horas al día los 365 días al año, promociona alojamiento y manutención a las personas acogidas, además favorece la integración social de la persona y también su autonomía personal. Es un recurso temporal que acoge a personas que se encuentran en una situación de exclusión social y desean plantearse unos objetivos vitales acordes con una vida normalizada y autónoma.

Desde la Casa Santa María de los Milagros,  se acoge a personas enfermas que, sin recursos ni apoyos familiares, necesitan un lugar donde llevar a cabo la recuperación personal y el cuidado necesario para sus problemas de salud. Esta casa tampoco cierra sus puertas en todo el año, y posibilita, en cada uno de ellos, el apoyo y el acompañamiento  para posibilitar la recuperación de estas personas. Por último, la Casa de la Buena Madre, cedida por Los Hermanos Maristas a Cáritas Diocesana de Huelva, es un proyecto que pretende abordar la realidad de aquellos jóvenes migrantes que, o bien por haber salido de centros de menores  o  bien de centros de emergencia, tras cumplir la mayoría de edad, se ven abocados a vivir situaciones de exclusión social y, gracias a esta casa, encuentran una oportunidad para forjarse un futuro y una vida independiente. En total desde Cáritas Diocesana de Huelva se está trabajando con 24 personas a las que se les está dando una acogida residencial en alguno de los tres recursos.

Por último, el centro Puertas Abiertas se configura como un centro de día de baja exigencia que atiende a personas que se encuentran en situación de sin hogar. Entre sus objetivos está cubrir las necesidades más básicas de las personas, así como acompañar y acoger de forma integral a la persona, situándola en el centro y haciéndola protagonista de su propio proceso. Desde este servicio se está atendiendo a una media de 45-50 personas diariamente con el servicio de higiene y desayuno.

Por otra parte, el Programa de Atención en Asentamientos también sigue su trabajo ya que en estos momentos del año, según cuenta Juan Manuel Breva, responsable del Área de Exclusión “tenemos que estar muy pendientes con las altas temperaturas porque no podemos olvidar que hay mucha gente que está viviendo en chabolas de cartón y plástico con temperaturas muy altas y en plena intemperie”.

Cáritas Diocesana de Huelva no cesa en sus meses marcados por el verano y esto es gracias también a la ayuda voluntaria que no decae y siempre está activa, presente y disponible los 365 días del año.  

El Voluntariado Joven de Cáritas Diocesana de Huelva continúa su actividad en los meses verano

Ha llegado el verano y no por ello la labor que ejerce Cáritas Diocesana de Huelva en la provincia llega a su fin. ¡Todo lo contrario! Desde nuestra entidad proponemos una serie de actividades a todas aquellas personas que quieran ser parte de nuestro compromiso apostando por una sociedad más justa, libre e igualitaria. Queda mucho por hacer y queremos seguir trabajando por las personas que más lo necesitan.

El Grupo de Voluntariado Joven, formado por jóvenes de entre 14 y 20 años con muchas ganas de ayudar a mejorar el mundo, y en formación continua con charlas, cursos y actividades para seguir formándose en la forma de realizar su voluntariado dentro de nuestra entidad. Se trata de un voluntariado que no quiere parar en su labor, que ansía conocer y empatizar con las distintas realidades que viven las personas más vulnerables de nuestra provincia.

Hasta el momento, el Voluntariado Joven aporta un valor incalculable a nuestra entidad, ya que con las distintas experiencias que viven alcanzan un profundo conocimiento de la realidad de pobreza que existe, no solo fuera de nuestro país sino, sobre todo, dentro de nuestra provincia y nuestros barrios. Para Faruk Narvéz, “es una muy buena noticia, porque se trata de personas dinámicas en una edad especial, porque están dispuestos a la solidaridad y a servir a las personas y colectivos con los que Cáritas y la Iglesia está trabajando. La juventud es una etapa muy estimulante, donde rebosa la originalidad, la generosidad  y donde no se conforman con muchas situaciones. En ese sentido es un aire fresco para Cáritas”.

Este grupo tiene muchas ganas de seguir creciendo en el camino del compromiso e invitamos a acercarse a nuestra entidad a  todos aquellos jóvenes comprometidos que quieran participar y ser parte de Cáritas.

Por ello, para este verano se proponen una serie de actividades a realizar con los jóvenes, aprovechando que en los meses de verano están más libres. Una de estas actividades es el Campamento de Verano, un espacio que se ofrece a los menores para que puedan realizar actividades que fomenten su desarrollo. En esta actividad, los voluntarios jóvenes acompañan y guían a los menores en todas y cada una de sus actividades, aportándoles y enseñándoles todo lo que puedan.

Otra de las actividades propuestas por Cáritas Diocesana de Huelva para el voluntariado joven es conocer y participar en el proyecto ‘Puertas Abiertas’, donde se atiende de forma integral a la persona, desde los servicios de reducción de daños como son la higiene, la lavandería, la cafetería, la peluquería… hasta un acompañamiento integral en los procesos personales.

En definitiva, el Voluntariado Joven en Cáritas es una respuesta y escucha a todas las inquietudes que tiene la juventud, y en ese sentido, Cáritas crece y se alimenta de su gran aporte. ¡Muchas gracias a todo el equipo de jóvenes! 

Si quieres unirte al voluntariado de Cáritas no dudes en escribir a la siguiente dirección de correo: comunciacion@caritashuelva.org

Cáritas Diocesana de Huelva continúa su actividad con los más pequeños en los meses verano

Ha llegado el verano y no por ello la labor que ejerce Cáritas Diocesana de Huelva en la provincia llega a su fin. ¡Todo lo contrario! Desde la entidad continúan sus actividades, siempre adaptándose a la realidad y a la situación actual en la que vivimos, respetando y cuidando de la salud de todas aquellas personas que participen en su labor.

Esta semana ha comenzado el Campamento de Verano, un espacio que se ofrece a los menores para que puedan realizar actividades que fomenten su desarrollo académico y personal. Además, este campamento también fomenta el ocio en los meses de verano con actividades diferentes y originales.

En total son 24 los niños y las niñas que participan en este campamento de lunes a viernes en horario de 10:00 a 15:00 para que así, los menores puedan desayunar y almorzar allí en el centro con los monitores, las personas voluntarias y los técnicos de Cáritas Diocesana de Huelva.

A primera hora, de lunes a jueves se realizará el desayuno y después los menores inician una actividad más pausada relacionada con el ámbito académico, pero siempre de forma liviana, con juegos y trabajo en equipo, que fomenten las habilidades sociales, el trabajo en valores y el compañerismo. Una vez finalizada, dan paso a actividades lúdicas y de ocio. Además, durante el mes de julio gracias al Colegio José Oliva, podrán realizar todas las actividades deportivas en su centro.

El viernes es el día más especial, ya que lo dedican a actividades más diferentes como las salidas a la playa, actividades deportivas en el rocódromo de nuestra ciudad, una masterclass con un joven especializado en bailes de TikTok, un curso sobre música de rap o una salida a Sevilla Jump, un centro con instalaciones con camas elásticas. El día de playa, desde Cáritas Diocesana de Huelva apuestan porque sea una actividad que también vaya dirigida a las familias de estos menores, para que así puedan disfrutar del día todos juntos.

Para este proyecto el papel del voluntariado es clave. Esta actividad en concreto cuenta con más de 30 jóvenes voluntarios, algunos son aún menores y vienen de diferentes Institutos de la provincia y otros forman parte del grupo de voluntariado joven de Cáritas Diocesana de Huelva.

Recordamos que el proyecto Educar para Crecer se ubica dentro del Área de Familia de Cáritas Diocesana de Huelva y se dirige al colectivo infantil del distrito III de Huelva Ciudad, desde el  que se presta una atención socioeducativa, cuyo fin es dotar a los destinatarios de herramientas que les ayuden a superar la situación de desventaja social que, por diversas circunstancias, está mermando sus posibilidades de futuro.

Cáritas Diocesana de Huelva y la Fundación Endesa forman a 108 jóvenes onubenses en ‘Montaje de instalaciones eléctricas y aire acondicionado’

  • Hoy se ha clausurado la octava edición de estos cursos con un alto nivel de inserción laboral. que este año han permitido formarse a 12 jóvenes onubenses.

Huelva, 21 de junio de 2021.- Cáritas Diocesana de Huelva y la Fundación Endesa han clausurado en la capital onubense la octava edición del curso de Montaje de instalaciones eléctricas y aire acondicionado en edificios que organizan conjuntamente ambas instituciones y del que se han beneficiado ya un total de 108 jóvenes, contando los 12 de esta edición.

El curso, que en anteriores ediciones se centraba en las ‘Operaciones auxiliares de montaje de instalaciones electrotécnicas y de telecomunicaciones en edificios’, se ha transformado desde el curso pasado en el ‘Montaje de instalaciones eléctricas y aire acondicionado en edificios’, debido a la alta demanda de instaladores de aire acondicionado en la provincia de Huelva en los meses de febrero a junio. El objetivo de este curso es contribuir a la mejora de las condiciones socio profesionales de personas que se encuentran en situación de riesgo o de exclusión social, mediante su participación en un programa formativo que las habilite para la consecución de un empleo.

Cáritas Diocesana de Huelva y la Fundación Endesa han apostado por esta capacitación al haber detectado que la carencia formativa es una de las barreras fundamentales para encontrar un puesto de trabajo. De la situación de pobreza no sólo se sale con aportaciones económicas, sino que hay que dar un salto e invertir en acciones formativas que habiliten a las personas para el trabajo. Algo que entiende muy bien la Fundación Endesa, que desde hace años viene apoyando procesos formativos en Cáritas Diocesana de Huelva.

La acción formativa ha tenido una duración de cuatro meses, con una parte teórica y otra práctica que alcanza en total las 460 horas con 100 horas de prácticas. Los 12 alumnos han estudiado temas específicos sobre las instalaciones eléctricas y el montaje de aire acondicionado y también contenidos transversales como la igualdad de género, sensibilización medioambiental, las habilidades sociales y laborales y competencia digital. Contamos con empresas colaboradoras con Cáritas de otros años como Tecsolar Huelva, Cfrica sl, Frío Alberto SL, Soctefrí SL y Hairelight SL, además de tres nuevas incorporaciones.

En toda España, el convenio suscrito entre Cáritas y la Fundación Endesa ha permitido que 400 jóvenes de diversos lugares de España, donde Endesa tiene un especial arraigo, estudiaran el oficio de electricista. Aquí en Huelva, la colaboración entre ambas entidades ha facilitado la inserción en el mundo laboral o su retorno a la educación reglada tras conseguir el certificado de profesionalidad.

Sobre la Fundación Endesa

La Fundación Endesa, presidida por Juan Sánchez-Calero, tiene como objetivo principal contribuir al fomento del talento y al desarrollo social a través de proyectos educativos, de formación para el empleo, biodiversidad, culturales y de voluntariado.  

Los proyectos educativos de la Fundación están orientados a fomentar la innovación y la educación medioambiental en todos los niveles y a promover la excelencia académica en al ámbito universitario.

Los proyectos de formación para el empleo ponen su foco en la promoción del talento de personas en riesgo de exclusión social, jóvenes y profesionales de más de 50 años. 

Asimismo, apoya la conservación y promoción de la biodiversidad, cooperando en la lucha contra el cambio climático, contribuyendo al mantenimiento de especies emblemáticas y la sensibilización sobre la sostenibilidad ambiental.

En cuanto a sus proyectos culturales, destacan los dedicados a la iluminación de monumentos artísticos ya la conservación y difusión del patrimonio industrial histórico del sector eléctrico español.

La Fundación Endesa también lleva a cabo el desarrollo y financiación de programas y acciones destinadas a la prestación de ayuda humanitaria en situaciones extraordinarias de crisis sanitarias, catástrofes naturales u otras análogas. 

#iluminamostalento 

Más información: http://www.fundacionendesa.org/

Las Cáritas Parroquiales cierran y evalúan un año marcado por la pandemia

Llega junio y con ello el balance que a través de las Coordinadoras y las Cáritas Parroquiales de cada uno de los arciprestazgos se hace del año que finaliza. Esta vez, es un año marcado por la pandemia de la Covid-19, lo que lo diferencia, con creces, con la actuación de años precedentes. El equipo de Formación y Animación Comunitaria, está celebrando junto con las voluntarias y voluntarios de cada una de las coordinadoras una convivencia- encuentro presencial u online para cerrar y evaluar un año duro para la población en general y también muy intenso para la actuación del voluntariado en cada una de las zonas, donde a veces, se han visto sobrepasados por la realidad que vivían muchas personas.    

Cabe destacar que la acogida en las Cáritas Parroquiales, con 75 equipos de voluntarios y voluntarias en nuestra Diócesis, probablemente constituya la red de ayuda más extensa y cerca de apoyo para las personas en situaciones de exclusión y vulnerabilidad. Éstas, a su vez, se constituyen como un referente de ayuda, movilización de recursos y confianza.

En este duro año que hemos vivido, las Cáritas Parroquiales han permanecido presentes, siempre con el teléfono disponible para solucionar las demandas provocadas por la crisis. Se han hecho cercanas a las personas, reivindicando su dignidad, buscando respuestas a sus necesidades y descubriendo sus potencialidades. A pesar de la emergencia, se ha seguido respetando el modelo de trabajo que previamente ya se hacía, que consiste en el acompañamiento a las personas y familias. En este año especialmente, las Cáritas Parroquiales también se han organizado con otras entidades, organizaciones tanto públicas como privadas, hermandades y otros grupos eclesiales, para dar una respuesta coordinada a las necesidades de las personas, generando con ellas y con la sociedad, una red de ayuda, promoción y sensibilización.

Las Cáritas Parroquiales son y han sido en este año marcado por la Covid-19 esa red de respuesta y además, también han encauzado esa solidaridad espontánea que ha surgido por parte de la sociedad, y que son muchas las personas que se unieron a nuestra labor de manera puntual generando puentes que solventaran las necesidades que se presentaban diariamente.

Cáritas Diocesana de Huelva presenta su Memoria 2020, un año en el que la caridad nunca cerró

  • La acción de Cáritas Diocesana de Huelva benefició a más 26.000 personas afectadas por la pandemia en la provincia de Huelva.
  • Más de 700 personas afectadas por la Covid participaron en un proceso de inserción laboral.
  • Cáritas Diocesana de Huelva ha contado con 631 personas voluntarias para acompañar a las personas que han sufrido por la crisis sanitaria.

Huelva, 3 de junio de 2021. La directora de Cáritas Diocesana de Huelva, Pilar Vizcaíno junto con la Responsable del Departamento de Comunicación y Relaciones Externas, Peña Monje, han presentado la Memoria General 2020, un documento que recoge la realidad del trabajo de nuestra entidad y que supone una radiografía muy real de la situación de la Diócesis de Huelva contada desde el trabajo diario de los 75 equipos de Cáritas  Parroquiales que existen en la provincia y desde los Servicios Diocesanos.

Este año, el grado de participación de las Cáritas  Parroquiales en la elaboración de la Memoria de Cáritas 2020 ha llegado al 91% del total, lo que hace ver el esfuerzo que están llevando a cabo los centros parroquiales en un ejercicio de transparencia.

Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido en 2020 a 12.346 personas. Ellas son aquellas que acuden a Cáritas, son los rostros que vemos y que, potencialmente, podrían formar parte de procesos de acompañamiento y participación. Por otro lado, debemos cuantificar las personas beneficiadas de la labor de Cáritas Diocesana de Huelva, que son aquellas que sin acudir directamente a Cáritas se ven beneficiadas por la acción que recibe algún miembro de la familia. Este año han sido 26.507 personas beneficiadas por la acción de Cáritas, lo que supone un aumento del 10% respecto al año anterior.

‘La Caridad no cierra’ ha sido el lema que Cáritas Diocesana de Huelva ha empleado en el año 2020, ya que los proyectos y los servicios han estado en todo momento abiertos, haciéndose presentes en la vida de las personas. Estos datos reflejan el aumento de demanda en los meses de confinamiento donde las personas sintieron más necesidad de acudir a Cáritas.

A raíz de la declaración del estado de alarma con motivo de la Covid-19, muchas fueron las repercusiones sociales, familiares, económicas y laborales que han afectado a una gran parte de la población de Huelva. Siguiendo con su modelo de trabajo de atención a los más vulnerables y excluidos, desde el primer momento Cáritas ha tratado de volcarse con todas las personas que sufren a causa de esta pandemia para procurar aliviarles la situación que tanto el confinamiento como la pérdida o dificultad de trabajar les ha generado.

Con este escenario, Cáritas Diocesana de Huelva ha realizado su acción durante el pasado año priorizando el acompañamiento a las personas más vulnerables, proporcionando recursos para ayudarles a salir de su situación o paliar la gravedad de la misma, adaptándolos a sus necesidades y siguiendo con un modelo de trabajo centrado en el acompañamiento. Las principales demandas de este año han ido dirigidas al empleo, la alimentación, la escucha, la acogida y el acompañamiento familiar, la vivienda y los suministros y enseres del hogar.

El papel del voluntariado y de las Cáritas Parroquiales

En este duro año que hemos vivido, las Cáritas Parroquiales han permanecido presentes. Se han hecho cercanas a las personas, reivindicando su dignidad, buscando respuestas a sus necesidades y descubriendo sus potencialidades. A pesar de la emergencia, se ha seguido prestando el modelo de trabajo que previamente ya se hacía, que consiste en el acompañamiento a las personas y a las familias.

El papel del voluntariado ha sido crucial en este año. En total 631 personas voluntarias han sido los pilares fundamentales de la acción Sociocaritativa de la Iglesia y han estado al frente desde un teléfono, desde las acogidas o muchas veces desde sus propias casas, acercando ayuda, escucha e información. Son y han sido presencia y acción, acogiendo las situaciones de necesidad que se han presentado en el año 2020.

El Impacto de la pandemia en las personas excluidas

El impacto que de la Covid ha sido, también, tremendamente costoso para las personas que carecen de un hogar donde poder refugiarse, cuidarse o pasar el confinamiento inicial, una carencia que, si ya aumenta su vulnerabilidad de forma general, se ha visto agravada durante la pandemia al dificultarse –o imposibilitarse— el acceso a espacios de higiene y/o aislamiento.

En su intervención diaria, Cáritas Diocesana de Huelva pone el foco de su atención en aquellos colectivos especialmente empobrecidos o que atraviesas diferentes procesos de exclusión. Entre ellos, ha atendido a 734 personas sin hogar a través del Centro de Día puertas Abiertas y las casas de acogida: Santa María y Santa María de los Milagros y a 1.182 personas desde el programa de atención en Asentamientos. En un momento en el que se nos pedía que nos quedáramos en casa, que extremásemos las medidas de higiene y el distanciamiento social, había un número importante de personas que no podían acatar estas medidas por carecer de un hogar, por no tener agua potable con la que asearse y por tener que compartir chabola, habitación o cobijo con más personas.

La situación de las familias onubenses durante el año 2020 ha estado condicionado por la pandemia del Covid-19 y la crisis económica surgida como consecuencia de la misma. Muchas han sido las familias que ya venían de una situación de crisis y que este año han agravado su situación. En total, Cáritas ha acompañado a 9.696 familias desde la acogida, desde los proyectos de acompañamiento familiar, en procesos de acompañamiento a mujeres, desde los proyectos de infancia y el acompañamiento a mayores.

Los menores han sido un colectivo muy frágil en esta pandemia porque el confinamiento potenció la desigualdad tecnológica y agudizó la brecha digital. Además sufrieron el cierre de los centros educativos y el apoyo escolar.

Por otro lado, la soledad ha sido otra de los dramas impuestos por la pandemia. Aunque esta no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas muchas personas mayores, claramente la endurece. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia mayor desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares. En total, Cáritas acompañó alrededor de 500 personas mayores en toda la provincia,  un 70% más que el año 2019.

En cuanto al empleo, Cáritas Diocesana de Huelva ha atendido a 716 personas que han participado en un proceso de inserción laboral, duplicando los datos de atención del pasado año. En perfil de las personas atendidas ha sido muy variado: personas provenientes del sector de la hostelería o el comercio que, debido a la pandemia, se encontraron sin trabajo, estudiantes que se pusieron a trabajar para ayudar a sus familias o personas pendientes de cobrar un ERTE.

Recursos invertidos

Cáritas Diocesana de Huelva invirtió el año pasado un total de 1.949.276 €. Esta cifra es fruto de la inversión de fuentes públicas, privadas, de donaciones y legados y por supuesto, de los ingresos de las Cáritas Parroquiales. El desarrollo de nuestra acción y la inversión que dedicamos no sería posible sin el factor humano que hace posible que Cáritas esté al lado de quienes más lo necesitan. Además, este año, con motivo de la pandemia, Cáritas inició la campaña ‘Cada gesto cuenta’ para atender las necesidades que se estaban planteando a raíz de la situación de crisis sanitaria.

Explosión de solidaridad

Fueron muchas las llamadas que llegaron a Cáritas para ofrecer ayuda y recursos. Cabe destacar las aportaciones de los 2.962 socios, los 1.209 donantes, las 242 hermandades, y las 94 empresas colaboradoras, así como las aportaciones directas de la comunidad cristiana onubense a través de campañas, colectas y acciones puntuales promovidas por la Iglesia de Huelva.

Desde Cáritas queremos poner en valor la generosidad de la ciudadanía onubense que ha prestado sus servicios, donando sus recursos o articulando mecanismos desde la más absoluta creatividad para apoyar económicamente nuestra acción social.

Desde la institución agradecemos cada gesto y animamos a la ciudadanía a seguir colaborando con aquellos que están pasando por un mal momento debido a la crisis. Cada persona tiene el poder de cambiar las cosas con pequeños gestos. Es momento de construir juntos y junto a quien más lo necesita.

Seamos más pueblo

Es el lema de nuestra campaña de Caridad de este año “Ser más pueblo con las manos tendidas”. Este año celebramos el Día de Caridad en medio de un tiempo extraordinario y doloroso en el que necesitamos recrear nuestras relaciones para sostenernos y cuidarnos de una forma nueva. El papa Francisco habla de recuperar la amabilidad en nuestra mirada y en nuestros gestos, en la forma de escuchar y acoger a los demás.

CAMPAÑA #SeamosMásPueblo

“Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!” Francisco, Fratelli tutti 8

#SeamosMásPueblo

En Cáritas nos gusta pensar que el mundo es un pueblo habitado por más de 7.000 millones de vecinos y vecinas que se conocen y se ayudan.

Un pueblo en el que todo lo que ocurre nos importa y nos afecta porque todos somos pueblo de Dios y nadie debería quedarse fuera.

En el Día de Caridad necesitamos recrear nuestras relaciones para sostenernos y cuidarnos de una forma nueva.

El papa Francisco habla de recuperar la amabilidad en nuestra mirada y en nuestros gestos, en la forma de escuchar y acoger a los demás.

Como comunidad cristiana dar testimonio de fe es hacer nuestras las palabras de Jesús, tomad y comed, tomad y bebed, es compartir el banquete de la Vida y ser signo de consuelo, de aliento, de denuncia y de esperanza en medio de una sociedad rota y herida. Hoy te invitamos a tender las manos, el gesto y la mirada. Hoy te invitamos a ser más Pueblo de Dios que sale al encuentro del mundo.

Cambia tu estilo de vida. Cultiva la cercanía y la disponibilidad. Hazte vecino y vecina.

Cambia tu mirada. Párate a conocer la realidad, escucha sin juzgar y habla con ternura y amabilidad.

Cambia tu tiempo. Agradece, bendice, disfruta de la naturaleza, comparte tu alegría, acompaña el dolor y la tristeza.

No pases de largo. Seguir a Jesús implica tomar partido. Revisa lo que dices, lo que piensas y lo que haces para ser más coherente.

Descarga nuestros materiales y compártelos.

Día de Caridad: «Ser más pueblo» para recrear nuestras relaciones y construir una normalidad más justa y fraterna

Hoy comienza la Semana de Caridad, un período que culmina el próximo domingo, 6 de junio, fiesta del Corpus Christi y Día de Caridad, en la que Cáritas invita a «ser más pueblo» para recrear nuestras relaciones y construir una normalidad nueva, más justa y fraterna, construida desde un nosotros que nos hace hermanos.

Este es el momento del calendario en que las 70 Cáritas Diocesanas de toda España hacen pública su rendición de cuentas y realizan cuestaciones económicas, en un año fuertemente marcado por el impacto de una pandemia sanitaria que ha obligado a multiplicar los esfuerzos humanos y económicos para atender a un número creciente de familias acuciadas por los efectos de la profunda crisis social derivada de la Covid-19.

Pequeños gestos a favor del bien común

La respuesta a este tiempo extraordinario de pandemia y de crisis caracterizado por la fragilidad y la incertidumbre es la que Cáritas quiere transmitir a través del cartel diseñado para el Día de Caridad de este año bajo el lema «#SeamosMásPueblo», un mensaje con el que, como señala Eva San Martín, coordinadora de la campaña institucional, “nos haga tomar conciencia de que, en medio de un tiempo extraordinario y doloroso, necesitamos recrear nuestras relaciones para sostenernos y cuidarnos de una forma nueva”.

La celebración del Día de Caridad en 2021, “tras este largo período dominado por la adversidad de la enfermedad y la inseguridad, por el dolor de la pérdida y la soledad, debe llevarnos a tender manos, a realizar pequeños gestos cotidianos y a participar e intervenir en las dinámicas sociales que nos llevan al compromiso por el bien común”, añade.

Esa es la invitación a celebrar, desde ese pueblo universal que somos, la jornada que la Iglesia dedica a Cáritas para reconocer, como dice el papa Francisco, que “el amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor”.

Esta propuesta de Cáritas a tender manos y a realizar pequeños gestos en favor del bien común, se plasma en cuatro objetivos personales que transforman la vida social:

– Cambia tu estilo de vida. Cultiva la cercanía y la disponibilidad. Hazte vecino y vecina, re-vincúlate con otras personas y grupos, atrévete a dar, pero también a pedir, porque esa interdependencia crea fraternidad.

– Cambia tu mirada. Acerca tu mirada a la realidad como hace el buen samaritano. Conocer y poner nombre abre el corazón a la compasión para poder escuchar, atender y sanar a quien se encuentra en tu camino.

– No pases de largo. Seguir a Jesús implica tomar partido y hacer todo lo posible para que la dignidad y la justicia sean realidad para todas las personas. Busca la coherencia en tu vida personal y en las decisiones que tomas con otras personas. Los cambios se gestan desde un nosotros compartido.

– Cambia tu tiempo. Vive de verdad con el corazón abierto al amor. Agradece, bendice, disfruta de la naturaleza y convierte tu vida en alabanza; comparte tu alegría, acompaña el dolor y la tristeza, hazte una persona cercana. El presente está lleno de tiempo para compartir.

El contexto social un año después de la pandemia

En el marco de la celebración del Día de Caridad, el Equipo de Estudios de Cáritas Española lanza un avance de la cuarta oleada del informe del Observatorio de la Realidad Social, dedicado a analizar periódicamente cuál está siendo el impacto de la crisis de la Covid-19 en la población más vulnerable y en las personas acompañadas por Cáritas. Esta nueva entrega del informe se presentará a finales del próximo mes de junio.

1. Una ventana a la realidad de los más pobres

Al analizar la realidad de los más pobres, esto es, de las personas acompañadas por Cáritas, describimos una realidad caracterizada por:

1.1. Persisten las dificultades de acceso a un empleo y el incremento de la precariedad e inestabilidad laborales

La pandemia ha tenido una clarísima incidencia en las tasas de desempleo de nuestra sociedad. No obstante, la afectación está siendo muy diferente dependiendo del sector de actividad. Una vez más los sectores de actividad en los que se ocupan mayoritariamente las personas más vulnerables (hostelería, turismo, trabajo doméstico, peones agrícolas, etc.) han sido los más afectados.

La paralización de una parte importante de la economía ha provocado una rápida subida del desempleo, que en el conjunto de la sociedad española ha supuesto un incremento 625.000 personas y una situación de ERTE para más 700.000 personas. El incremento del desempleo para las familias más vulnerables (acompañadas por Cáritas) ha sido ocho veces superior al incremento medio, y ha situado la tasa de paro en el 73%.

Las altas tasas de desempleo y la baja calidad de los empleos describen la situación económica de muchas familias como la de un enfermo crónico con un episodio agudo, provocado por las consecuencias de este virus. Pero existen nuevos elementos de precariedad que la pandemia ha incorporado, como son la exposición al contagio (para el 40% de las personas vulnerables que trabajan) y la fragilidad ante eventuales cuarentenas, que dificultaría considerablemente el empleo y los ingresos para el 71% de las personas vulnerables que están trabajando.

1.2. El crecimiento del número de hogares sin ingresos y en situación de pobreza

El impacto en los ingresos de los hogares ha sido de tal envergadura que ha provocado que tres de cada diez hogares no dispongan ahora mismo de ningún ingreso: unas 258.000 personas que residen en hogares acompañados por Cáritas no ingresan ni un solo euro en estos momentos, lo que representa 75.000 personas más que antes de la COVID-19. Las familias con ingresos han visto cómo éstos se reducían un 33% desde el inicio de la crisis: esto se traduce en que más de 825.000 personas acompañadas por Cáritas están en situación de pobreza severa, es decir, con ingresos inferiores a 370 € al mes para un hogar unipersonal o a 776 € para hogares formados por dos adultos y dos niños.

1.3. El sistema de garantías de ingresos mínimos brinda poca protección a las familias que más lo necesitan.

El 48% de las familias atendidas por Cáritas no han recibido suficiente información como para tramitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

Esto implica que hay pocas solicitudes. Si a esto le sumamos las denegaciones y los casos que aún están esperando respuesta, obtenemos que solo el 16% de las familias acompañadas por Cáritas son perceptoras del IMV en mayo de 2021.

1.4. Se constatan múltiples vulneraciones del derecho a la vivienda

Esta crisis ha venido a agravar la delicada situación de vivienda que ya existía y nos sitúa más cerca de una posible emergencia habitacional: alrededor de 700.000 personas viven en hogares que no pueden hacer frente a los gastos de suministros de su vivienda, es decir, no pueden calentarse adecuadamente o no pueden encender la luz siempre que lo necesitan. El 16% de las familias (cerca de 77.000) se han visto obligadas a cambiar de residencia para disminuir los gastos. Para casi el 45% de los hogares atendidos por Cáritas afrontar los gastos derivados de la vivienda suponen una grave dificultad.

1.5. La brecha digital ensancha la exclusión

El confinamiento y la adaptación a las restricciones actuales ha acelerado la imparable digitalización de la sociedad y ha incrementado la desigualdad. La brecha digital se convierte en un factor exclusógeno, es decir, es consecuencia y a la vez causa de la exclusión social. Más del 60% de hogares atendidos por Cáritas están en una situación de cierto apagón tecnológico al no contar con conexión, dispositivo o competencias suficientes para manejarse en internet, algo hoy casi indispensable para desenvolverse con éxito en ámbitos como puede ser el de la búsqueda de empleo, oportunidades formativas, relaciones con la administración, ámbito escolar, etc. A pesar de sus esfuerzos, no todas las familias logran subirse a la ola de la digitalización y casi 250.000 hogares viven un apagón tecnológico.

1.6. Dificultad para no quedarse atrás en el rendimiento escolar

Se ha producido una reducción severa del rendimiento escolar en una de cada tres familias. Muchas familias no se sienten con capacidad suficiente para apoyar la realización de tareas escolares, y se aprecia una importante influencia de la brecha digital, ya que el 60% de hogares en los que algún menor que tuvo dificultades educativas, están sufriendo el apagón tecnológico.

1.7. La fatiga de la pandemia hace mella en la salud
Un 51% de los hogares acompañados por Cáritas manifiesta que la salud psico-emocional de sus miembros había empeorado con respecto a la situación previa a la crisis. En lo que se refiere a la salud física, también se registra un 29% de familias que manifiestan un empeoramiento de la salud física. Ambas situaciones se explican por las circunstancias especiales que vivimos, como son las situaciones de estrés y ansiedad que la pérdida de empleos e ingresos están provocando, pero también por la gran cantidad de tratamientos de salud que han sido cancelados y/o retrasados.

1.8. Se aprecia un agotamiento de la ayuda mutua y aumento de la soledad

La conciliación y las oportunidades de una mayor convivencia no han sido igual para todos, han estado muy determinadas por la composición del hogar, por el tipo de empleo que se tenía y por los niveles de renta. Una de las consecuencias del estado de alarma y de las distintas intensidades de confinamiento han sido las dificultades y las necesidades relacionadas con la conciliación, que han vivido las familias con menores de edad o con personas mayores con una situación de dependencia o discapacidad. Mientras algunas familias han podido cuidar mejor y aprovechar la oportunidad de compartir más con las personas dependientes, otras se han visto expuestas a tener que elegir entre cuidar a su familia o mantener su trabajo.

Entre las personas acompañadas por Cáritas, el 18% tuvieron que renunciar a un empleo por atender a sus hijos/as y personas dependientes. Así, por ejemplo, la fase de confinamiento más estricto y la consiguiente suspensión de las clases presenciales en centros educativos, o las actuales situaciones de confinamiento temporal de las clases escolares, pone a muchas familias, y a las monoparentales especialmente, en la difícil tesitura de tener que elegir entre mantener los ingresos por vía del trabajo presencial o quedarse en casa cuidando de los suyos.

Las familias en situación de exclusión están perdiendo redes de apoyo. Aunque las relaciones entre familiares, vecinos, amigos, etc. se han fortalecido y son más estrechas, la capacidad de apoyo material de estas redes es cada vez menor. Es decir, las familias siguen teniendo buenas relaciones, pero la calidad de dichas redes se ha deteriorado, por lo que tienen cada vez menos posibilidad de brindar apoyo, lo cual se ha intensificado durante la pandemia.

De otro lado, el aislamiento, que afecta especialmente a las personas mayores se ha visto endurecido. Si bien no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas muchas personas mayores, ha intensificado esta situación. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares.

Si bien las redes de apoyo ven debilitada su capacidad de soporte material (ayuda a buscar empleo, préstamo de dinero…), una de cada tres familias ha dejado de poder prestar apoyo a otras personas con necesidades. En el otro extremo encontramos que ha aumentado notablemente el apoyo disponible en el ámbito de los cuidados, probablemente por una situación de mayor tiempo libre ampliado por el desempleo de algunas personas cercanas

2. Seamos más pueblo con las manos tendidas

Ante a toda esta realidad, Cáritas se encuentra adaptada a la pandemia y ha desarrollado todo tipo de ajustes para poder cumplir con su misión en todos los proyectos habituales, a pesar de las restricciones y dificultades añadidas que existen en esta situación. Cáritas acumula también un año de crisis, y lo hace con la invitación a ser más pueblo y a mantener las manos tendidas a nuestros vecinos y vecinas, lo que se traduce en muchas acciones, entre las que cabe destacar los siguientes polos de trabajo y actividad:

2.1. Un ritmo de trabajo elevado para dar respuestas al agravamiento de la situación de muchas familias por la prolongación de la crisis de la COVID-19, y también para responder a todas aquellas familias que “caen” por los efectos de esta nueva crisis

2.2 Un incremento de los recursos invertidos, gracias a la explosión de solidaridad que incrementó las donaciones, dedicados a dar respuesta a un mayor número de demandas y a demandas más complejas.

2.3. Una necesaria preferencia por abrir nuestras puertas a los inmigrantes en situación administrativa irregular, especialmente afectados por esta crisis, por la reducción de las oportunidades en la economía informal, y por la inexistencia de recursos y de otras puertas a las que llamar.

2.4. Un intenso acompañamiento en la solicitud del Ingreso Mínimo Vital y de otras prestaciones sociales, para apoyar a las familias en su acceso a los derechos establecidos, y para reclamar el papel de garante de derechos que la Administración Pública debería de cumplir.

2.5. Un apoyo continuo a las Cáritas de los países del sur, para poder atender las necesidades crecientes y para trabajar en los mecanismos que puedan acercar la realidad de las vacunas y de la protección frente al virus a los lugares y poblaciones con menos recursos.

2.6. La incorporación de nuevos voluntarios que se han acercado a Cáritas en los últimos meses, y el acompañamiento, formación y adaptación de los voluntarios veteranos en el escenario de necesidades y restricciones actual.

2.7. Apertura a nuevas formas de acercarnos a las personas y familias que más nos necesitan mediante canales digitales que nos han permitido seguir cerca cuando la recomendación sanitaria nos obligaba a estar distanciados.