Cáritas Diocesana de Huelva celebra los 10 años del proyecto “Educar para Crecer” con diversas actividades abiertas a la ciudadanía

Huelva, 8 de junio 2026. – Cáritas Diocesana de Huelva, a través de su Área de Familia, conmemora el décimo aniversario del proyecto socioeducativo Educar para Crecer, una iniciativa que durante una década ha acompañado a niños, niñas, adolescentes y sus familias en situación de vulnerabilidad, favoreciendo su desarrollo personal, educativo y social.

Para celebrar este aniversario, Cáritas ha organizado a lo largo del mes de mayo diversas actividades abiertas a la ciudadanía, entre ellas una mesa redonda, una jornada de puertas abiertas y, como acto de cierre, una eucaristía y convivencia, con el objetivo de compartir este camino recorrido y seguir sensibilizando sobre la importancia de la educación y el acompañamiento integral.

Diez años acompañando a la infancia y a sus familias

El proyecto Educar para Crecer nació hace diez años con el propósito de ofrecer una atención integral y socioeducativa a la infancia en situación de vulnerabilidad, promoviendo su desarrollo a través de actividades formativas, lúdicas y de ocio, así como la detección y prevención de situaciones de riesgo.

Impulsado inicialmente por los equipos de Cáritas parroquial del Distrito III de Huelva, el proyecto se ha consolidado como un espacio de referencia para muchas familias de barrios como Marismas del Odiel, El Carmen, Las Colonias, Pérez Cubillas o La Orden, entre otros.

A lo largo de esta década, el programa ha acompañado a 189 menores de entre 7 y 17 años, muchos de los cuales han permanecido vinculados al proyecto durante varios años, generando vínculos estables y positivos.

Intervención integral: menores y familias

Uno de los pilares fundamentales del proyecto ha sido su enfoque integral. No solo se trabaja con los menores en el refuerzo educativo, el desarrollo de habilidades sociales, hábitos saludables o educación en valores, sino también con sus familias.

A través de talleres y acciones formativas sobre parentalidad positiva, convivencia, crecimiento personal o hábitos saludables, se ha fomentado la implicación familiar en el proceso educativo, logrando con el paso del tiempo una mayor participación y compromiso.

Este trabajo conjunto ha contribuido a mejorar tanto el rendimiento escolar de los menores como su autoestima y sus competencias sociales, al tiempo que ha favorecido dinámicas familiares más positivas.

Un proyecto en red y con fuerte presencia del voluntariado

El desarrollo del proyecto no habría sido posible sin el trabajo en red con centros educativos, servicios sociales, entidades del tercer sector y otros recursos comunitarios. En estos diez años se ha colaborado con 20 centros educativos, lo que ha permitido un mejor seguimiento del proceso académico del alumnado y una adecuada detección de necesidades.

Igualmente imprescindible ha sido la implicación del voluntariado. Hasta 70 personas voluntarias han participado en el proyecto, aportando acompañamiento, apoyo educativo y cercanía a los menores.

Destaca especialmente la colaboración con la Hermandad del Nazareno, que desde 2022 participa activamente a través de su obra social “Cháritas amaritudine”, con voluntariado y apoyo económico, reforzando la atención personalizada y el acompañamiento a los menores.

Crecimiento, mejoras e impacto social

El proyecto ha ido creciendo y adaptándose a las necesidades detectadas, tanto en su intervención como en sus instalaciones. En estos años se han realizado distintas mejoras en el centro socioeducativo Educare, incluyendo la creación de una sala de ordenadores para facilitar el acceso a recursos digitales y reducir la brecha tecnológica,  la cual este año va a contar con la colaboración del Puerto de Huelva como uno de los patrocinadores del proyecto para reponer algunos ordenadores estropeados.

Asimismo, iniciativas como la Escuela de Verano, puesta en marcha en 2021 y con la participación de unos 40 menores cada año, han contribuido a ofrecer alternativas de ocio saludable y educativo durante el periodo estival.

Todo este trabajo ha permitido consolidar un espacio seguro y de referencia en el que los menores pueden desarrollarse, ganar confianza y afrontar nuevos retos tanto personales como académicos.

Desde Cáritas Diocesana se destaca que Educar para Crecer es mucho más que un proyecto educativo: es un espacio donde los menores se sienten escuchados, acompañados y capaces de construir un futuro mejor.

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